RESEÑA: El gran imaginador de Juan Jacinto Muñoz Rengel

El gran imaginador o la fabulosa historia del viajero de los cien nombres de Juan Jacinto Muñoz Rengel [Plaza & Janés]
*Con la colaboración de Plaza & Janés*
SINOPSIS
Esta es la historia del mayor imaginador de todos los tiempos, cuya vida acabará por convertirse en su gran obra maestra...

Atenas, siglo XVI. Nikolaos Popoulos ha nacido dotado con una capacidad de ensoñación más allá de los límites de la naturaleza. Su verdadera vocación es ser escritor. Pero, como perseguido por una maldición, ve una y otra vez truncados sus planes, mientras es arrastrado a un épico viaje a los orígenes de la fábula y la ficción. Conocerá a legendarios corsarios y a los asombrosos piratas uscoques; se tropezará con la Condesa Sangrienta y con el gólem de Praga, inspiradores de los mitos de Drácula y del monstruo de Frankenstein, y trabará una íntima amistad con Miguel de Cervantes, antes de que se convierta en el genio más famoso de las letras universales. Pero ¿logrará al fin escribir una obra digna de su imaginación ilimitada?

FICHA TÉCNICA:

Título original: El gran imaginador o la fabulosa historia del viajero de los cien nombres
Autor: Juan Jacinto Muñoz Rengel
Editorial: Plaza & Janés
Encuadernación: Tapa blanda con solapa
Número de páginas: 370
ISBN: 978-84-010-1748-3
Precio: 17,90 € (Otros formatos: EPUB: 8,99 €)

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RESEÑA:

Una historia de lo más pintoresca


El gran imaginador o la fabulosa historia del viajero de los cien nombres de Juan Jacinto Muñoz Rengel nos cuenta la historia de Nikolaos Popoulos, un joven ateneo nacido en 1513 con una imaginación prodigiosa que sueña con ser escritor. Sus padres, que no comparten su gusto por la lectura, deciden venderlo a Slobodan Uros, un hieromonje que lo formará, junto con su mejor amigo Mixalis Phanerotis y otros niños de su edad, en el arte de la falsificación de manuscritos y reliquias para venderlas y hacerse inmensamente rico. Este talento adquirido le será de gran ayuda a Popoulos a lo largo de su vida. Cuando ambos amigos escapan de las garras de Uros, Popoulos iniciará un viaje sin fin plagado de aventuras, peligros y sucesos asombrosos, acompañado por su fiel compañero Phanerotis. Al final de su vida (pero al principio de la historia) conocerá a un jovencísimo Miguel de Cervantes en la batalla de Lepanto y con él trabará una gran amistad y le narrará de principio a fin la historia de su vida.

Por lo tanto, esta novela de Muñoz Rengel parte de una premisa interesante y nos presenta una historia original que nada entre la realidad y la ficción de una manera en la que a veces dudas de qué partes forman parte de un territorio y cuáles del otro. Precisamente toda la trama de Popoulos con Cervantes ha sido particularmente bien construida en torno a esta ambigüedad. El autor se ha tomado licencias muy interesantes como afirmar que fue precisamente Popoulos quien le disparó el arcabuzazo que le dio al escritor el sobrenombre de Manco de Lepanto o narrarnos el posible origen del uso de la bacía de barbero como yelmo que hará Alonso Quijano cuando se convierta en don Quijote. En este fragmento os muestro esta segunda licencia, al igual que una referencia a la descripción como "triste figura" que más adelante tendrá en la obra de Cervantes el loco más famoso de todos los tiempos:
El herido [Miguel de Cervantes] vio cómo el griego se inclinaba y recogía la bacía de barbero del suelo, y pensó que iba a utilizarla para lavarle el brazo, o para acopiar la sangre que se derramase mientras buscaba el balín de plomo entre la carne.
Póngasela en la cabeza le dijo en cambio Popoulos. ¿No querrá tenerla descubierta con la que está cayendo?
Y así quedó su triste figura mientras trataban de curarlo, con aquella bacinilla sobre la cabeza a modo de yelmo.
Sin embargo, como os comenté en el último EMB, no he podido evitar sentir que la historia no me atrapaba. La descripción más gráfica que os puedo hacer de lo que sentía es que el libro me expulsaba de su historia cada vez que trataba de sumergirme en sus palabras. Ninguna vez conseguí leer de un tirón más de dos capítulos seguidos. Por eso he tardado más de dos meses en leer esta novela. ¿Por qué ha pasado esto? Ni yo lo sé muy bien, ya que el hecho de que una historia te atrape es de lo más subjetiva, pero voy a tratar de exponeros algunas de sus posibles causas:

Uno de los principales problemas que he tenido con El gran imaginador ha sido el tamaño de la fuente con el que está maquetada la novela. No es que la letra sea especialmente pequeña, pero sí lo es lo justo como para notarlo, lo justo como para que no termine de ser un tamaño cómodo. Me cansaba mucho al leer la novela. Es un libro de casi 500 páginas, por lo que se asume que el lector va a estar cierto tiempo inmerso en la lectura. Por tanto, hubiera sido interesante invertir en unas cuantas páginas más para conseguir que la experiencia fuera más placentera.  

Faja promocional de la novela El gran imaginador o el viajero de los cien nombres de Juan Jacinto Muñoz Rengel [Plaza & Janés] que reza: La novela más original del añoPor otro lado, toda la grandilocuencia que rodea la novela sobre si el protagonista es el mejor fabulador, el escritor más fascinante, sobre si posee la imaginación más portentosa que nunca ha existido... resulta algo cansina. Y esto viene desde el título: ¿la fabulosa historia? Fabuloso/a, como todos sabemos, es un adjetivo polisémico y entiendo que el autor precisamente lo ha escogido por su dualidad para conseguir un juego de palabras. Eso sí, ya desde el principio, te presenta la historia como la más "extraordinaria, increíble o fuera de lo común" que hay y, además, la editorial lo remata con la faja promocional que añade y que reza: "La novela más original del año", como podéis comprobar en la imagen. Como digo, demasiada grandilocuencia y vanagloria para mi gusto.

Al leer El gran imaginador, me ha dado la sensación de que Muñoz Rengel quería escribir una especie de nuevo Quijote mezclado con La Odisea. Me parece muy bonito el hecho de querer hacer un homenaje a estas grandes obras de la literatura. De hecho, los guiños del tipo "la sin par Elisabeth" hacia "la sin par Dulcinea" me han sacado alguna que otra sonrisa. Pero hay que tener en cuenta que estas obras son muy grandes y la imitación no siempre es un buen camino porque pueden surgir algunos problemas.

Para empezar, está la barrera del tiempo y del lenguaje. No es lo mismo escribir con un estilo en la época en la que escribía así, que en otra. ¿Por qué? Porque como no es la manera de hablar del momento en el que se va a leer, puede dar lugar a la sobrexplicación*. Me explico: si ahora habláramos del whatsapp, no sería necesario decir que es una aplicación móvil, ya que todo el mundo lo entiende porque es algo de nuestra vida diaria. Sin embargo, si una persona dentro de 500 años escribiera una novela utilizando el estilo/lenguaje de hoy en día, igual sí explicaría qué es el whatsapp porque muy probablemente la gente no sabría qué es. Y eso es precisamente lo que ocurre en esta novela, en especial en toda la primera parte: todo se explica mucho. Y queda raro. Igual hubiera sido más interesante utilizar notas al pie como aclaración para el lector que integrar dichas explicaciones en el texto.

Y en cuanto al lenguaje, en El gran imaginador aprenderéis muchísimas palabras "nuevas"... si estáis dispuestos a no soltar un diccionario. Yo soy la primera que disfruto ampliando mi vocabulario (ya os hablé de esto en la reseña de El cerrajero del rey de María José Rubio). De hecho, tengo un cuaderno donde voy apuntando todas las que voy aprendiendo con su definición al lado. Pero una cosa es eso y otra esto:
Como aquel cuarto, por ejemplo, donde confinó todas aquellas palabras que por sí mismas tenían el prodigioso poder de sugerirle historias completas. Palabras definitivamente evocadoras. Palabras como tunicela o azumbre, como varapalo o barbilucio. Un cajón de sastre colmado de términos tan sonoros como quiróptero, destripaterrones, rapacejo o cotufa. Frión, fustán, gallipavo, astrolabio o malandrín. Retruécano, por supuesto. O calvatrueno, sin ir más lejos. Égloga, zahúrda, súcubo, sacapotras, propincua, sandio, neguijón, cabrahígo o gerifalte. Androide y clepsidra. Papahigo, paternostres, horcajadura o zahareña. Insulano, hijodalgo, hopo, jurisperito, desfacer y visorrey. Y también milesias, perlático, malquisto, fámulas, sirgo, zambra, dríada y pazpuerca; tirteafuera, baladro, redropelo o vestiglo; rozagante, émula, trastrigo, carcaños, jumentil y ojinegra. Colambre. Escuderil. Ostugo. Trastulo, Númidas, neblí o napeas. Claro que, por otra parte, ¿quién podría evitar dedicarle un cuento al repulsivo vestiglo o a las fascinantes napeas?
Lo siento, mi querido autor, pero no me puedes poner un párrafo en el que más del 40% de las palabras son desconocidas o poco conocidas por estar en desuso y ni siquiera facilitarme un glosario con sus definiciones. Me pierdes totalmente como lectora. Y además, me resultas horriblemente pedante. El uso de tanto palabro tiene que estar justificado y creo que en El gran imaginador muchas veces no lo está porque es innecesario. (Evidentemente, este es el caso más extremo del libro y lo que importa es la sonoridad de las palabras, pero aún así, con dos o tres frases bastaba, ¿no os parece? El resto es rizar el rizo.)

Y esto me lleva a otro problema: se nota que esta novela está muy documentada pero en toda la primera parte (insisto, todo este tema mejora según se avanza en la novela; se nota que el autor va adaptándose a la historia y al tiempo) parece como que la historia es una excusa para contarnos los acontecimientos que se sucedieron en ese momento. Y, sinceramente, al lector que lee esta novela no creo que le interese particularmente saber con todo detalle cómo terminaron sus días los uscoques. Es instructivo, pero toda esta saturación a base de datos, fechas, etc. te saca de la historia. Y, por favor, que no se me malentienda: el rigor histórico está muy bien (detrás de esta novela, como digo, hay un gran trabajo de investigación), pero tanto detalle satura la novela.

Y, una vez dicho todo esto, también me gustaría mencionar los aspectos positivos que he encontrado en El gran imaginador que han estado relacionados principalmente con la trama en sí.

Todo el episodio que vive Nikolaos Popoulos en Estambul con toda la dificultad administrativa para acceder al Palacio del Sultán Solimán el Magnífico (también conocido como el Mecenas de los Poetas) y el posterior ataque de los extraterrestres a la ciudad me ha parecido brillante. El primer pasaje me ha parecido una crítica muy interesante a todo el sistema administrativo que no facilita que los trámites se puedan llevar a cabo de manera sencilla y eficiente.

Por otro lado, el episodio de Elísabeth, la Condesa Sangrienta, uno de los orígenes del mito de Drácula, está muy bien llevado en El gran imaginador, aunque llega a ser muy cruento en algunos pasajes (demasiado para mi gusto). Tanto el lector como Popoulos reciben la información a la vez de lo que ocurre realmente en sus dominios.

*SPOILER* El giro narrativo en el que se descubre que Mixalis Phanerotis es realmente un amigo imaginario me pareció absolutamente genial. Yo ya lo venía sospechando, especialmente tras el episodio en Estambul, pero aún así fue un auténtico puntazo. *FIN DEL SPOILER*

En cuanto a la estructura, esta novela está dividida en cinco partes, con capítulos breves en general, aunque hay cierta variedad en la longitud. Tiene un narrador omnisciente en tercera persona en el que la voz del propio autor (o bien de un contador de historias anónimo) se cuela de cuando en cuando, dirigiéndose al lector y dando el efecto de que se nos está narrando la historia, como le está ocurriendo al mismísimo Cervantes:
Pero dado que aquí lo que de verdad nos interesa es narrar la vida de Nikolaos Populos, y no solo su existencia exterior sino también la interior, como hasta ahora venimos haciendo, de manera que cualquier eventual lector pueda hacerse una idea lo más fiel y exacta posible de cómo funcionaba su mente por dentro, acaso deberíamos hacer un esfuerzo añadido. Quizás, antes de pasar definitivamente a las proezas de su vida adulta y a los prodigios que la rodearon, deberíamos intentar representarnos los hechos que definieron su tiempo [...], no de cualquier  manera [...], sino como él mismo los habría ido reconstruyendo en el interior de su mente infinita.
En conclusión, El gran imaginador o la fabulosa historia del viajero de los cien nombres de Juan Jacinto Muñoz Rengel es una novela que cuenta con una trama original apoyada en una documentación muy exhaustiva. Sin embargo no ha terminado de cuajar por el modo de narrar debido a la abundancia de detalles innecesarios y de palabros en desuso que, dada la ausencia de notas al pie, obligan al lector a permanecer a un diccionario pegado, como lo haría Góngora a su nariz. La maquetación tampoco ha sido del todo perfecta debido al tamaño de la fuente. Pero ha sido una historia pintoresca. Curiosa de leer.

*Dícese de la explicación desmedida o en grandes cantidades (palabra inventada)
CURIOSIDAD:

Para leer el escolio (o nota del autor) que aparece al final de la novela necesitaréis de un espejo, ya que está redactado utilizando la escritura invertida inventada por Nikolaos Popoulos.

VALORACIÓN:

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¿Y vosotros?
¿Habéis leído esta novela? ¿Qué os ha parecido?
¿Os gusta ampliar vuestro vocabulario a través de la literatura?

10 comentarios:

  1. ¡Hola!

    Guau, que reseña más interesante, sin duda la has trabajado.
    Pues me había llamado la atención pero es una pena que hayas encontrado tantos fallos... me he quedado flipando con el párrafo lleno de palabras que has puesto. Que si, vale, que alguna palabra nueva no está mal pero... que me estás contando xD
    A pesar de los aspectos positivos, creo que no lo voy a leer.

    ¡besos!

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    1. Hola, Irene:

      Sí, a esta reseña le he dedicado muchas horas porque ha sido realmente complicada de redactar. Me alegro de que se note. He tratado de ser lo más sincera y justa con la novela posible. Respecto al párrafo en cuestión, si te paras un rato a analizarlo te das cuenta de que hay unas cuantas palabras "raras" que sí conoces, pero entremezcladas en semejante batiburrillo, tu cerebro las lee de corrido y ni se da cuenta. Terminas como embotada de palabras (suponiendo que eso exista; y si no, lo acuñamos hoy). ¡Muchas gracias por comentar!

      Un saludo imaginativo...

      Patt

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  2. Mmmm... no había oído de esta novela pero la verdad es que no termina de convencerme y, tal vez sea un detalle absurdo, pero eso de que la tipografía sea peque o con un espaciado cerrado definitivamente me desalienta porque sí que cansa. Hay muchos libros que he abandonado por lo mismo, pues llego a leer en las noches, luego de trabajar, cansada... y lo que menos quiero es batallar con eso x___x
    En fin, mil gracias por tu reseña.
    Un gran abrazo,
    Montse :D
    http://losmillibros.blogspot.mx
    http://365diasconmon.blogspot.com

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    1. Hola, Montse:

      Me has quitado las palabras de la boca. Precisamente esta novela la he leído en esos ratitos antes de irse una a dormir y lo de la comodidad del tamaño de la fuente a esas horas es crucial. Mil gracias a ti por pasarte por aquí y dejar un comentario!

      Un saludo imaginativo...

      Patt

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  3. Hola! No conocía el libro pero no me llama mucho la atención su argumento y viendo que no te ha convencido lo dejaré pasar. Muchas gracias por la reseña.

    Un saludo!

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    1. Hola, Beatriz:

      La verdad es que es un libro con una historia muy original. Sin embargo, la manera de contarla no ha sido, creo, la más acertada. Muchas gracias a ti por volver a pasarte por este rinconcito.

      Un saludo imaginativo...

      Patt

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  4. ¡Qué ganas tenía de leer esta reseña!
    A ver, a ver, a ver. La historia pintaba muy interesante, como ya te comenté, y ahora que has ampliado la información acerca de ella me llama todavía más. Es muy interesante lo de Cervantes y que esté tan bien documentada, pero las pegas que tiene la historia son más que las virtudes.

    No es tanto por el tamaño de letra o lo largo que es el libro como por la prosa complicada. Pueden ser muy interesantes los fragmentos que nos has dejado, pero me ha costado leerlos. Tienes razón, la novela tiene muchas palabras complicadas y el narrador es demasiado grandilocuente, y eso es algo que no soporto. El párrafo ese me ha dejado alucinada. Entiendo perfectamente que te haya costado tanto leer la novela.

    Un beso,
    Laura

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    1. Hola, Laura:

      Bueno, bueno, ¿ves? Todo llega. Como le digo a Beatriz, esta historia es muy original e incluye ingredientes que, bien mezclados, hubieran conseguido una delicia de lectura. Sin embargo, para mí no ha sido así. Me alegro de que haya conseguido transmitir los motivos por los que me ha costado leer esta novela.

      Un saludo imaginativo...

      Patt

      PD: Sí, lo del párrafo ese es alucinante. Eso sí, como digo en la reseña, es el caso más extremo de toda la novela.

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  5. Hola, no me llama pero gracias por la reseña.

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    1. Hola, Yennely:

      Gracias a ti aún así por comentar.

      Un saludo imaginativo...

      Patt

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