lunes, 18 de junio de 2012

Una crítica puesta al día

El inspector

Nikolai Gógol

Versión y dirección: Miguel del Arco

Nikolái Vasílievich Gógol publicó su comedia El inspector en 1836. Ahora, Miguel del Arco ha traído de vuelta a los escenarios una versión más moderna y libre de esta obra, pero manteniendo el eje fundamental de la que escribió Gógol: los esfuerzos del alcalde y de sus concejales por pasar exitosamente una inspección sorpresa.

Miguel del Arco ha apostado por un montaje espectacular y musical. Prueba de esto son las palabras de Jorge Calvo (actor) que elige para el vídeo promocional de la obra que está en la página oficial del Centro Dramático Nacional (y que incluyo al final): "Esto es un show. No es una obra de teatro; es un show, un gran espectáculo".

Sin embargo, todo ese montaje no sería nada sin el magnífico trabajo de los actores.

Empezaré por la labor de Jorge Calvo, ya que es el que abre la obra vestido de criada. Una cosa que veremos mucho en esta obra es a los hombres actuar de mujeres, lo cual aumenta la comicidad de las situaciones.
Este actor interpreta dos papeles en El inspector: el de criada del alcalde y el de banquero Escusado. Y, tengo que decirlo, destaca por los dos. La criada enamora desde el primer segundo al espectador con sus canciones de Ana Belén, su petición de apagar los móviles y su manera de hablar; tiene un salero innegable. Por otro lado, Escusado es el contrapunto del otro banquero, Villaescusa, que está interpretado por José Luis Martínez. Mientras que el primero es charlatán y le encanta contar detalles superfluos que él considera fundamentales para que una historia se entienda bien, el segundo es más cuadriculado y va al grano. Los dos hacen una pareja muy cómica (el gordo y el flaco, el alto y el bajo), especialmente cuando cuentan al alcalde que están seguros de haber descubierto al inspector. Las interrupciones de Jorge Calvo hacen las delicias del público.

Juan Antonio Lumbreras es el que da vida principalmente a Iván, el supuesto inspector de la obra. Digo principalmente porque, como casi todos los actores, hace más papeles, pero estos son de poca relevancia para la trama. Es el personaje alrededor del cual gira toda la obra. A pesar de no ser más que un pobre joven con ansias de grandeza, pero que, debido a su derroche, se haya en la ruina y malvive como puede gracias a su criado, es confundido con el inspector, lo cual le viene la mar de bien. Cuando se da cuenta de la atención que le muestran tanto el alcalde como sus concejales como si fuera alguien importante, él mismo se crea su burbuja y decide convertirse por un tiempo en alguien que no es. Hace una fortuna a base de "préstamos" que pide a cada uno de los políticos y que ellos entregan como sobornos para que el inspector no tenga ninguna queja sobre el pueblo. Formidable es la crítica a los banqueros y a su reticencia a soltar dinero sin recibir nada a cambio cuando, mientras que los demás concejales le dan entre 200 y 400 euros felizmente, ellos apenas le entregan setenta.

José Luis Torrijo da vida a Oli, el criado de Iván. Detesta a su amo, pero le es fiel y se preocupa por él. Es el Pepito Grillo de Iván, advirtiéndole de que tienen que abandonar la casa del alcalde cuanto antes, pero no duda en aprovecharse de las buenas viandas que consigue en casa del alcalde. El criado es el contrapunto de Iván, tanto por su corpulencia -Lumbreras es un hombre menudo- como por su carácter sencillo.
Por tanto, se observa que Miguel del Arco ha jugado mucho con el contraste físico y no solo psicológico en su montaje de El inspector.

Espectacular y variopinta es la actuación de Ángel Ruiz. Interpreta a un cantante de corte flamenco, al concejal de sanidad y a una moza de la posada del pueblo que, no se sabe por qué, pero recuerda a Amy Winehouse (tanto por su estilo de vestir y forma de hablar como por la referencia que hay en su diálogo a la canción Rehab). Es un actor camaleónico cuya actuación es de las más fuertes del montaje.
Como cita a destacar de su papel, me gustaría señalar una en la que, como concejal de sanidad, explica cómo está llevando a cabo los recortes y, de paso, lanza una crítica brutal: "En mi departamento hemos recortado el gasto sanitario significativamente, escuchando a la naturaleza de las personas: al que le toca morirse se muere y al que le toca curarse se cura".

Gonzalo de Castro da vida al alcalde del pueblo con gran acierto. Es un personaje que se mantiene serio casi la totalidad de la obra, pero que provoca muchas risas en el patio de butacas por sus intentos desesperados de salvar su reputación y su puesto. Una de las mejores frases que tiene este personaje es: "La traición en nuestro país es una tradición cultural. Esto es mucho peor: vienen a pillarnos" (se refiere al hecho de que mandan a un inspector al pueblo para ver si está haciendo bien su labor allí).

Javier Lara y Manuel Solo dan vida al concejal de Urbanismo y al concejal de Educación y Cultura respectivamente. De nuevo aquí nos encontramos ante una fuerte contraposición. El primero de ellos es un tunante y un caradura que barre siempre para su casa mientras que el segundo es tímido a más no poder. 
Manolo Caro representa al jefe de correos, un cotilla como el que más. Es el que, finalmente, descubre que se han equivocado y que Iván no es el inspector que esperaban gracias a una carta que Iván escribe a un amigo y que él intercepta.

En esta obra, las mujeres están en desventaja. De los doce actores y tres músicos que hay en escena, solo dos son mujeres. Y esta desventaja no es únicamente por el número sino por el nivel de actuación. Su punto flaco se podría resumir básicamente en dos palabras: gritan mucho. Hay dos cosas que, en general, los actores españoles deben aprender: a correr por el escenario con gracia (sin que resulte brusco ni suene en exceso) y a ser capaces de hablar alto, incluso gritar, pero sin gritar. Y este segundo punto es lo que les falta a Pilar Castro y Macarena Sanz. Es cierto que representan a la alcaldesa -una mujer extremadamente vanidosa y paleta que consigue todo lo que quiere- y a la hija del alcalde -una jovencita que piensa y actúa tal y como le han enseñado sin discernimiento propio- respectivamente. Sin embargo, eso no impide que sean capaces de hablar de forma estridente, pero sin llegar realmente a serlo. Esto es una lección que tenemos que aprender aún del teatro inglés, por ejemplo.

Por último, cabe destacar la labor de los tres músicos que forman parte del elenco y que ayudan con sus melodías a crear el ambiente de la obra. Además, en este montaje, las canciones juegan un papel muy importante, de modo que hay que alabar el trabajo de Raúl Márquez (violín), Chiaki Mawatari (tuba) y Patxi Pascual (flauta y saxo). La música en directo siempre aporta un carácter muy especial a una obra.

En conclusión, se trata de una obra desternillante y muy acorde con la época que estamos viviendo. En los aplausos, la obra consigue levantar a todo el público de sus butacas. El texto es crítico hasta decir basta e hilarante. Y aquí, viene como el anillo al dedo el dicho "reímos por no llorar" porque, precisamente, El inspector trata sobre eso: reírnos de una situación horrible y corrupta para conseguir entenderla mejor y comprender por qué tenemos que cambiarla. Como muy bien ha definido Ángel Ruíz (actor), "El inspector es una sátira sobre el poder, la corrupción y la inmoralidad".
Totalmente recomendable.

La puntuación del teatrómetro:

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Curiosidades:

La primera que voy a mencionar es la del anuncio en el programa de la obra que reza: "Los puros que se fuman en escena no contienen tabaco". Esta aclaración es algo nuevo que parece que están poniendo últimamente y que vi por primera vez en el montaje de El fantástico Francis Hardy curandero en La Guindalera, donde ponía algo similar: "Los cigarrillos que se fuman en escena no contienen tabaco". Simplemente es algo que me llamó la atención y que me apetecía destacar; es curioso cómo la sociedad va cambiando y evolucionando a pesar de todo.

La segunda curiosidad es la utilización del lenguaje audiovisual que tiene lugar en la obra. Al principio se comienza con la presentación de un cuadro de la familia del alcalde, al más puro estilo tradicional. Sin embargo, hacia el final se proyectan una serie de frases en las paredes del escenario como crítica a la política que se está llevando a cabo.

¿Dónde y cuándo han representado El inspector?

En el teatro Valle-Inclán, del 4 de mayo al 16 de junio de 2012.

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Patt / Administradora de Devoim

Comencé mi andadura en este rinconcito literario y teatral allá por 2008 y desde entonces he sido la autora de todos los contenidos del blog, así como de su diseño. En la actualidad ando a vueltas con el SEO. Mi mantra: "Nunca dejes de aprender".

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