CRÍTICA TEATRAL: "Hamlet" [Teatro Fígaro]

Hamlet de William Shakespeare [Teatro Fígaro]

Texto original: William Shakespeare
Dirección y dramaturgia: Alfonso Zurro
Argumento:

¿Dónde está Hamlet? ¿En qué tiempo y lugar habita el personaje shakesperiano? ¿Cómo nos llegan las palabras del príncipe de Dinamarca en un mundo donde se observa, se vigila, se espía, y nada pasa desapercibido? La privacidad se ha evaporado.

¿Somos reales o imágenes reflejadas caminando por una superficie inestable, y variable? Lo que debería ser sólido es mudable, las raíces son imposibles, no hay materia que las sustente.

Y por encima, la ambición del poder. El poder, como manipulador, corruptor, vengativo, asesino… Una ambición que mueve a los personajes y los aboca a la confrontación y a la destrucción. Algo huele a podrido cuando alguien se lanza a conseguir el poder a toda costa.

Ser o no ser. Existir o no existir. Siempre la misma cantinela. Y la duda, la imposibilidad de tomar una decisión. El miedo a caer en el vacío de la nada o en el tumulto de la eternidad. Pero si uno no actúa, otros lo harán…

Un microcosmos para mostrarnos el cosmos de la humanidad. Las relaciones, las conciencias, los miedos, las aspiraciones… Tan pequeño y condensado como en una cáscara de nuez. Un universo. Como los personajes de nuestro Hamlet. Imposibilitados para escapar de un espacio, de un mundo donde siguen con su ser o no ser.”

Distinguiendo un huevo de una castaña


Hace ya casi dos años me preguntaba en una crítica teatral como esta la siguiente pregunta: ¿cómo es posible que, cuando me decido a ver una obra aclamada, salga del teatro preguntándome qué es lo que me he perdido? Apenas 15 minutos después de que empezara la versión de Hamlet de Alfonso Zurro ya me estaba haciendo la misma pregunta a mí misma.

Seis nominaciones a los Premios Max 2017 (de las cuales consiguió alzarse con el Max a la mejor escenografía), ocho Premios Lorca 2016, tres Premios ADE 2016, Premio del público del Festival Olmedo Clásico 2017, etc. Suena prometedor, ¿verdad? Ay, ilusa de mí. 

Prácticamente nada más empezar Hamlet, desde mi asiento empecé a contar los minutos que quedaban para que se acabara la obra. ¡140 minutos! ¡Más de dos horas! ¿Resistiría? Antes de que acabara la primera media hora, observé cómo 6 personas se levantaron de sus asientos y se marcharon. No es algo que ocurra habitualmente. Me acordé del montaje de La piedra oscura y me convencí a mí misma de que la obra remontaría, que solo estaba teniendo un comienzo lento. Y bueno, este montaje se basaba en la archifamosa obra de William Shakespeare. ¡Tenía que estar bien! Vayamos por partes...

De izquierda a derecha, Claudio, Fertrudis, Ofelia, Polonio
Las actuaciones me dejaron fría. ¿Teóricamente tenía que sentir algún tipo de angustia, compasión, empatía o alguna otra clase de emoción por el Hamlet que nos ofrecía Pablo Gómez-Pando? Nunca llegó. Los demás personajes me daban igual. La reina Gertrudis (Amparo Marín) me amansaba, pero salía poco. La Ofelia inocente y virginal de Rebeca Torres me ponía nerviosa, PERO la Ofelia desquiciada que aparece hacia el final de la obra fue un soplo de aire fresco entre tanta impotencia. ¡Gracias! Fue un gusto.

El texto me chirriaba. Es cierto que estoy acostumbrada a ver las obras de Shakespeare en inglés y me resulta raro escucharlo en castellano, pero no sé por qué me imaginaba que, a la hora de traducir, se optaría por un lenguaje que nos trasportara al siglo XVI de alguna manera, que nos recordara a obras de dramaturgos como Lope de Vega o Calderón de la Barca. Pues no, estaba escrito con un lenguaje bastante contemporáneo.

El vestuario que usan en Hamlet me dio algo en lo que pensar. Al comienzo de la obra, todos los personajes van vestidos de época y, poco a poco, sus vestidos van volviéndose más actuales. La reina Gertrudis fue el personaje que me ayudó a ver esa transición con un cambio de vestuario que hace en el escenario. Lo que no me quedó claro es el motivo. ¿Para qué exactamente? ¿Para indicar que es una obra intemporal?

¡La música! Ay, realmente eso fue lo que me hizo fijarme en el cambio de vestuario. Porque claro, al principio, todos lucen una moda muy de época, pero las transiciones tienen lugar con música de guitarra eléctrica y batería. Humm... Curioso.

Escenografía de Hamlet
Y bueno... llegamos a la escenografía. Vale. Sí. Ante esto me quito el sombrero. El Premio Max es bien merecido. El juego de los espejos consigue que los espectadores veamos en Hamlet ángulos del escenario que normalmente no se ven. Y destaca el propio escenario, que primero está cubierto por una lona blanca, luego por una negra, luego por una roja, luego por césped y finalmente por tierra. Me ha parecido una manera realmente interesante de ir representando la transición de emociones o acciones que van teniendo lugar en la trama: primero la inocencia, luego la sombra y el odio, luego la venganza, luego el alivio de la sangre y quizás un pequeño rayo de esperanza... para finalmente terminar con la tierra y, por parafrasear a  Mercucio, amigo de Romeo en la obra de Shakespeare Romeo y Julieta, ser comidos por los gusanos. Realmente un trabajo muy interesante.

Pero claro, una obra no es su escenografía. La escenografía ayuda, suma, pero no es el jugo de un montaje; se puede montar una obra maravillosa con un escenario desnudo. Ha sido la primera vez en mi vida que no he aplaudido porque me sentía absolutamente incapaz; estaba en estado de shock. Lo irónico de todo esto es que hay un momento en que el personaje de Hamlet dice algo como: "Cuando sopla el viento del sur, soy perfectamente capaz de distinguir un huevo de una castaña". Qué pena que ese día soplara viento del nordeste.

En fin... resumiendo, este montaje tan aclamado de Hamlet ha sido para mí un auténtico chasco y me va reafirmando más en la idea de huir de los montajes multi-premiados. No suelo ser de la misma opinión que los jurados. Y esto me da mucha rabia porque y ¿entonces? ¿Qué pasa con los montajes que sí merezcan esos premios? ¿Ya es mejor que no se los lleven para no confundirme? Ay, nada... nada... Es la decepción la que habla (escribe) por mí ahora mismo. Todo el trabajo de escenografía es interesantísimo, pero debo avisarte de que, para mí, no compensa las más de dos horas que dura la obra. Una auténtica pena. Eso sí, si quieres juzgar por ti mismo, adelante. Hubo espectadores que lanzaron "bravos", no sé muy bien a qué, pero lo hicieron. Como siempre digo, para gustos, los colores.


Valoración:

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¿Dónde y cuándo se representa Hamlet?

Esta función se representa actualmente en el Teatro Fígaro de Madrid hasta el 26 de agosto de 2018 en los siguientes horarios:
  • Lunes a sábados, 20:30 horas
  • Domingos, 19:30h
  • 18, 19 y 23 de agosto no hay función.

! Para más información, pincha aquí.

2 comentarios:

  1. ¡Hola!

    Pues yo me he leído "Hamlet" este año y me gustó mucho, es una pena que no hayan conseguido representarlo bien... he de decir que no soy demasiado aficionada al teatro, ni verlo ni leerlo.

    ¡Nos leemos!
    Lua.

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    Respuestas
    1. Hola, Lua:

      Qué me vas a decir... salí acongojada de la obra. Eso sí, me alegro un montón de que te gustara el texto :D Te recomiendo entonces el manga que editó La otra h sobre el mismo. Merece mucho la pena. Lo tienes reseñado en el blog. ¡Gracias por comentar!

      Un saludo imaginativo...

      Patt

      Eliminar

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