lunes, 4 de septiembre de 2017

Reflexiones a debate: La importancia de los traductores

A raíz de un tweet que recibí por parte de Gemma Rovira Ortega, la traductora de la saga Crónica del Asesino de Reyes y Los imaginarios, hace un tiempo tras publicar mi reseña de El nombre del viento, se me ocurrió escribir una entrada/reflexión sobre la importancia que tienen estas personas en el mundo editorial para poder charlar contigo sobre este tema.

! Para opinar sobre otras reflexiones a debate, pincha aquí.

Los traductores. Esos grandes olvidados

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¿Alguna vez te has fijado en quién ha traducido la novela que estás leyendo? A la hora de redactar una reseña en tu blog, si incluyes en ella la ficha técnica del libro en cuestión, ¿indicas quién ha realizado la traducción si se trata de una obra escrita originalmente en una idioma distinto al tuyo? ¿Te has preguntado alguna vez hasta qué punto influye el traductor en que el libro que lees esté tan bien (o tan mal) escrito como lo está? ¿Has comprado algún ejemplar simplemente por el traductor o traductora que ha llevado esa obra a tu idioma? Si has contestado "no" a alguna de las preguntas, quizás sería interesante reflexionar sobre esto durante unos minutos.

Ha dado la casualidad de que hace unos días, en el Babelia apareció un artículo llamado "Doce visiones sobre la traducción" que, de forma inesperada, me ha ayudado con la estructura que iba a darle a esta entrada. Comencemos...

¿Alguna vez has visto una cubierta en la que aparezca el nombre del traductor/a? Si es así, ¿has apreciado si antes eso era más frecuente o por lo contrario lo es ahora? Lo cierto es que yo lo he visto en contadas ocasiones (y, por más que me he estrujado las meninges no he conseguido acordarme de ningún título), aunque la excepción que se me ocurre es Alfaguara. La primera vez que me di cuenta fue con Rosa candida de Auður Ava Ólafsdóttir, una novela que reseñé allá por 2012. Al lado de esta portada, te incluyo otra de una novela publicada en 2004 por la misma editorial que he escogido aleatoriamente de su catálogo:

Traductor de Rosa candidaTraductor de Angel Rock

Cual ha sido mi sorpresa al ver que en el artículo del Babelia hay un apartado en el que la propia Lola Martínez de Albornoz, editora de Alfaguara, lo menciona:
Alfaguara es la primera editorial en la que el nombre del traductor fue en la cubierta de los libros. Cada vez es más corriente que el editor reivindique la figura del traductor desde un aspecto también comercial. Es decir, existe la conciencia de que un libro se vende mejor si está traducido por una persona que por otra.
En este mismo artículo, la directora editorial de RBA, Luisa Gutiérrez, habla de cómo el reconocimiento de la autoría de las traducciones se está perdiendo en la actualidad. Precisamente debido a lo poco que me he fijado en la labor de estas personas (hasta hace poco), poco puedo opinar sobre ello. Lo que sí puedo afirmar es que no suelo ver traductores en las cubiertas. Como mucho, he visto que además de venir en pequeñito en la página legal (en la que aparecen los distintos copyrights), en algunos libros aparecen en la portadilla o incluso en la portada*.

Estructura interna de un libro

* Para más información sobre la estructura interna de un libro pincha aquí o aquí.
Uno de los mayores problemas que tiene hoy la traducción es que estamos yendo hacia atrás en el reconocimiento. Durante muchos años se luchó bastante para que se reconociera la autoría del traductor con cuestiones a lo mejor simbólicas como que apareciera el nombre del traductor si no en la cubierta, en la portada. Y eso en los últimos años se está perdiendo.
Pero creo que los traductores no solo están olvidados por los lectores, sino por la propia industria. El oficio de traductor es difícil y, además de no estar valorado por la mayoría de lectores, tampoco está muy reconocido económicamente que digamos. En el artículo del Babelia, Luz Gómez, traductora y profesora de Estudios Árabes e Islámicos en la Autónoma de Madrid, escribe:
En España, por desgracia, el trabajo de traductor editorial no da para vivir holgadamente porque las tarifas están muy lejos de las que se pagan en Francia o en Alemania, por ejemplo. Por mucho que se haga un esfuerzo económico desde las editoriales para pagar una tarifa justa acorde con el mercado, al final el libro ha de ser rentable. Además, un traductor siempre es autónomo, con todo lo que ello supone, porque no se contratan traductores en plantilla. Tampoco abundan las ayudas a la traducción, que sería lo deseable sobre todo en el caso de traducciones literarias.
Y ya no solo es el reconocimiento del trabajo ni el pago... sino las condiciones en las que muchos de ellos trabajan. Sí, efectivamente, como dice la traductora Elia Maqueda, hoy en día los traductores cuentan con muchísimos más recursos que antes. Pero precisamente por eso me da la sensación de que trabajan con muchísima más presión que antes (como muchos otros profesionales, eso está claro, yo no digo que sean los únicos). Hoy en día todo lo queremos ya y, si sale el último libro de un autor muy conocido, no queremos esperar un año para conseguir leer la novela en nuestro idioma materno. Y precisamente por eso siento una verdadera angustia (y casi lástima) por Gemma Rovira Ortega. Como traductora de las dos primeras partes de "Crónica del asesino de reyes", imagino que le encargarán la tercera... ¡y no quiero ni pensar lo que tendrá que correr y las pocas horas que conseguirá dormir después de tantos años esperando a que Patrick Rothfuss termine su trilogía! Desde aquí aprovecho para enviarle todos los ánimos del mundo.
Es verdad que traducimos mucho más deprisa que en generaciones anteriores, que a veces los plazos son inhumanos, pero traducimos más deprisa porque tenemos una facilidad para encontrar lo que buscamos que no se tenía hace veinte años. [...] Las editoriales son conscientes de eso y se aprovechan.
Pero una vez hablado del trabajo del traductor en sí, hablemos de los productos literarios que elaboran. ¿Hasta qué punto la novela traducida que leemos es fiel a la original? En una reseña se sueñe hablar mucho sobre la pluma del escritor en cuestión, pero cuando una novela está traducida... ¿hasta dónde llega la pluma del escritor y desde donde empieza la del traductor? 

Un traductor debe mantenerse fiel al manuscrito original, pero no por ello debe traducir palabra por palabra lo que viene escrito, sino que hay ocasiones en las que debe adaptar expresiones o juegos de palabras al idioma "de destino". Famosa fue en su momento la transformación por parte de Pilar Ramírez Tello de la palabra "Mockingjay" que inventó Susan Collins para Los juegos del hambre. ¡Y atención al dato que nos ofrece Isabel Hoyos en La linterna del traductor! Parece ser que esta mujer tradujo Sinsajo (la tercera parte de esta trilogía) en solo veinte días naturales por exigencias editoriales. (¿Entiendes ahora por qué temo por la salud de Gemma Rovira Ortega?)

Como muy bien nos indica La buhonera"cuando uno lee literatura extranjera está en manos de los traductores y de su labor.". Si dicha labor se lleva acabo correctamente, perfecto. El problema es cuando comienzan a aparecer cosas raras... Y no solo me refiero a que haya fallos gramaticales o errores en las traducciones de las expresiones (ejemplo: "he is blue" en inglés no significa que él esté azul, sino que está triste), sino al hecho de que el traductor se tome licencias y decida cambiar palabras porque "queden mejor" o directamente suprimir párrafos enteros. ¿Suprimir? Sí, sí, suprimir. Muy atento/a a estas imágenes que publicó en su cuenta de Twitter la administradora del blog Paseando entre páginas sobre dos versiones de Diario de Ana Frank:

Primeras páginas de Diario de Ana Frank [PubliMexi]

Primeras páginas de Diario de Ana Frank [Ave Fénix]

Lo parezca o no, técnicamente estas dos imágenes abarcan la misma porción de historia.  ¿Cómo es posible que lo que ocupa una página en una edición en otra sean cinco? Alucinante, ¿verdad?

Otro ejemplo del que he sabido es Forastera de Diana Gabaldon. Como no quiero extenderme y duplicar información, por aquí te dejo el enlace de un post que detalla todos los cambios.

Precisamente para evitar este tipo de barbaridades es fundamental que las traducciones las elaboren traductores responsables y conocedores de los idiomas que van a intercambiar. Pero claro, eso hay que pagarlo (y no siempre ese/a traductor/a maravilloso querrá hacer el trabajo por cuatro duros mal contados). Y, ya de paso, reconocer dicho trabajo. Es cierto que los traductores no son los creadores de la historia, pero también le dedican muchísimas horas al manuscrito para que lectores de diferentes países podamos disfrutar un mismo libro. 

Desde mi blog poco puedo hacer para intentar minimizar esta falta de reconocimiento, pero poco es mejor que nada, ¿no? Por eso, si te fijas, desde hace casi un año ya, me estoy preocupando de incluir en las fichas técnicas de los libros que reseño el nombre del traductor o traductora. No es mucho, lo sé, pero granito a granito se formó el desierto, ¿no?

¿Y tú?
¿Te fijas en quienes traducen los libros?
¿Los incluyes en las fichas técnicas de los libros que reseñas?

Patt / Administradora de Devoim

Comencé mi andadura en este rinconcito literario y teatral allá por 2008 y desde entonces he sido la autora de todos los contenidos del blog, así como de su diseño. En la actualidad ando a vueltas con el SEO. Mi mantra: "Nunca dejes de aprender".

28 imaginaciones:

  1. Hola! Que interesante, muchas gracias por compartirlo. La verdad es que a veces si que miro el traductor pero generalmente olvido el nombre.

    Un saludo!

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    1. Hola, Beatriz:

      Me alegro mucho de que te haya resultado interesante la entrada. ¡Gracias por volver a pasarte por aquí, puntual como un clavo!

      Un saludo imaginativo...

      Patt

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  2. ¡Hola!

    Genial la entrada, es un tema que merece ser debatido pero del que se habla muy poco. Personalmente, no miro el traductor pero sin duda es un trabajo que se nota. La pluma del traductor es esencial, y si el traductor lo hace muy mal... el libro puede ser un desastre. Sin duda, algunos no tienen todo el reconocimiento que deberían.
    No lo había pensado, pero yo también mando mis ánimos a la traductora de Patrick Rothfuss, madre mía pobre mujer, la que le espera xD

    ¡besos!

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    1. Hola, Irene:

      Y como tú, creo que somos el 95% de los lectores. Y es una pena porque, como dices, una buena traducción es fundamental para un libro. Ay, me uno a tus ánimos para Gemma Rovira... ¡Gracias por comentar!

      Un saludo imaginativo...

      Patt

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  3. ¡Hola, Patt! Amé la entrada porque me hizo pensar en varias cosas. Sí soy de las que se fijan el traductor y hasta he comprado libros por recomendación de la traducción, pero no pongo sus nombres en las fichas de las reseñas que publico. Y está muy mal, lo sé, así que pienso cambiar eso.
    Los plazos inhumanos de traducción están de moda. Noto que los libros en otro idioma cada vez llegan más rápido "al español" y eso me hace dudar de la calidad de las cosas, además de pensar en que son trabajos mal pagos. Es una verdadera lástima.
    Besos.

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    1. Hola, Yani:

      ¡Qué bien que te animes a incluir el nombre del traductor en la ficha! Si no la incluyeras en el blog, pues tampoco sería para tanto, pero si uno se molesta en incluirla, total, una línea más... no cuesta nada ;)

      Y sí, ahora todo llega muy, muy rápido y eso te hace pensar en qué condiciones trabajarán los traductores... Da vértigo. ¡Gracias por pasarte!

      Un saludo imaginativo...

      Patt

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  4. Hola! Me parece muy interesante tu entrada y me ha hecho darme cuenta que sí miro quien traduce el libro pero cuando se trata de libros de mi especialidad (latín y griego). Siempre miro quién está al mando de la traducción ya que si los conozco puedo hacerme una idea de si será o no de entender, que estilo tendrá, qué palabras utilizará, etc. Pero en los libros que leo por ocio la verdad es que no miro mucho quién lo traduce aunque reconozco que el mérito es enorme así como también la responsabilidad y seguro que nunca acabas del todo satisfecho con el trabajo realizado ya que seguro que en la lengua de destino no hay palabra que describa exactamente lo que el autor quería transmitir con el mismo matiz. En fin, una entrada muy interesante y que da para abrir muchos hilos de debate ;) Un beso!

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    1. Hola, Lau:

      Me alegro de que te haya gustado la entrada y de que te haya hecho reflexionar. ¡Mil gracias por compartir tu punto de vista!

      Un saludo imaginativo...

      Patt

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  5. hola patt! claro que te compartimos! muy original y si a veces me llaman la atencion y a veces pasa de largo, pero esta bueno saberlo creo. gracias! saludosbuhos enormes.

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    1. Hola, Búho:

      ¡Gracias por compartir!

      Un saludo imaginativo...

      Patt

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  6. De verdad que mucho de lo que hablas en la entrada jamás se me había pasado por la cabeza. Yo la verdad soy de los que se fijan en quien tradujo algo solo de paso, es decir, al leer los copyright del libro en cuestión. Ahora me has hecho caer en cuenta de que tal vez esté mal.

    Claro, también están las novelas y los autores súper famosos que prácticamente todos sabemos quién los traduce, pero no dejan de ser escasos. También es muy curioso el dato de poner el traductor en la ficha del libro sobre el que se va a opinar, porque de verdad que yo nunca he visto que alguien lo haga, o por lo menos que le de la importancia que merece.

    Esto sí que es un tema para debatir, pero para concluir diré que sí, que al traductor le debemos la posibilidad (muchas veces) de poder leer ese libro que tanto deseamos, pero hablando ya del reconocimiento que se le debe hacer no sé hasta qué punto debería llevarse.

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    1. Hola, Luis:

      A ver, tampoco es que cometas un crimen por no fijarte. ¡Tranquilo! Yo misma tampoco me fijaba hasta hace relativamente poco. Sin embargo, cuando a uno le abren los ojos, se da cuenta de que no reconocer ciertos trabajos es muy injustos... y es entonces cuando puede intentar que las cosas cambien.

      ¡Gracias por comentar y por compartir tu opinión!

      Un saludo imaginativo...

      Patt

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  7. ¡Hola, Patt! ^^

    Lo prometido es deuda y, aunque ya sabes que lo mío son las excusas, cuando digo que voy a hacer algo nunca falto a mi palabra ;D Vale, vamos al lío, porque me gusta mucho lo que planteas.
    Hace poco hablaba de este tema con mi madre - porque mis amigas no son muy de leer y sólo les falta que les ponga la cabeza como un bombo con estos temas - y las dos llegamos a la misma conclusión: cuando lees un libro traducido, gran parte del mérito es de quién lo traduce. Y esto a colación de que, por ejemplo, con los libros de "Harry Potter" en catalán se juega muchísimo con los sonidos, con el tema de los fonemas. En castellano - que es como he leído yo la mayor parte de la saga - eso no pasa. O al menos esa es la sensación que me llevo yo de todo esto. Apreciaciones totalmente subjetivas, por supuesto.
    A lo que iba. Estoy muy de acuerdo contigo en que es un trabajo que está infravalorado. Si encima nos cuentas que está mal pagado, ya casi que nos echamos a llorar. El caso concreto que comentas, me parece duro. Duro porque si a alguien le hacen traducir un libro en 20 días, no quiero ni pensar la de horas que va a echar esa señora para traducir la codiciada última parte de "Crónica del asesino de reyes". Dramático será, eso desde luego.
    El tema de la supresión me parece horroroso. Entiendo que en casos límites, cuando el reloj va pegado al culo (lo siento, pero ya sabes que no soy una perfecta señorita, así que... allá que voy con mi súper vocabulario ordinario xDD), hay que priorizar. Pero priorizar no va de la mano de destrozar el trabajo hecho. Me parece maravilloso que alguien quiera ir rápido, pero hay que tratar bien la materia prima. Igual que todos queremos comernos un chuletón bien hecho, todo el mundo quiere leerse una buena primera, segunda o incluso tercera parte. Sin censuras, reinterpretaciones o suposiciones.
    No quiero irme por las ramas, así que voy a intentar ir a lo importante: un trabajo muy difícil que requiere tiempo. Me sumo a la causa, Patt. A partir de ahora, todo lo que no lea en idioma original, lo dejaré claro en la ficha técnica con el nombre de la traductora o el traductor :)
    Una entrada genial ^^
    ¡Un besazo muy pero que muy grande y feliz miércoles! ^^

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    1. Hola, Carme:

      ¡Anda! Qué curioso lo de "Harry Potter". No tenía ni idea... Y sí, lo de Gemma Rovira Ortega será dramático.

      No, no, lo de la supresión (o invención) no tiene justificación. Traducir es traducir, no reescribir.

      Me alegro de que te sumes a la causa XD ¡Mil gracias por tu super comentario!

      Un saludo imaginativo...

      Patt

      PD: Me encantan los debates que tienes con tu madre.

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  8. ¡Hola, Patt! Al final pude pasarme hoy por esta entrada, que sin duda, tiene pinta de ser muy interesante...
    Respecto a tu primera pregunta, mi respuesta es sí. Antes de empezar a leer un libro, me encanta fijarme en datos como el traductor, año original de publicación, año de mi edición, agradecimientos, etc. Vamos, que me lo leo todo.
    Respecto a mis reseñas, aunque ya lo habrás visto, no incluyo el nombre del traductor, pero es que realmente, más allá de la sinopsis, no pongo nada, sino que enlazo a la ficha del libro en la página de la editorial.
    No veo mal poner los nombres de los traductores en la portada, pero tampoco me parece imprescindible. No me malinterpretes, valoro su trabajo y mucho, pero es como en una película ¿acaso hay que poner nombres de los cámaras y de cualquier persona que colaborara al principio de la película? Obviamente todos tienen su importancia, pero no es algo que la gente desee conocer por encima de todas las cosas.
    Sobre lo que mencionan de Alfaguara de que un libro se vende mejor dependiendo de por quién esté traducido... permíteme que lo dude. Sí sé de traductores que tienen mala fama, porque a veces he buscado x libro y sale que ese traductor/a suele cometer errores, pero cuando yo voy a comprar un libro, no miro el traductor y digo "anda, pero sí tu eres de los buenos, entonces sí me compraré el libro". Solo dejaría de comprar un libro si dijeran que el traductor ha cometido errores garrafales.
    Respecto a sus condiciones laborales, sobre eso no puedo opinar mucho porque no estoy lo suficientemente informada del tema, pero por supuesto, creo que deberían tener unas condiciones dignas y que se valorara su esfuerzo. Pones el caso del libro de Patrick Rothfuss y sí, esa traductora tendrá que trabajar a contrarreloj porque lo más seguro es que la editorial quiera publicar el libro de manera simultánea con la versión en inglés (o con pocos días de diferencia). Ahí va a primar la desesperación de los fans y las ganas de hacer caja por parte de la editorial y sí me imagino la presión que tendrá la traductora, así como la de otros traductores que se vean en casos similares.
    En lo referente a las libertades que se toma el traductor.. eso sí deberían controlarlo. Una cosa es adaptar expresiones del idioma original al español y otra muy diferente es suprimir. Eso no debería darse en ningún caso, pero me pregunto si es porque al traductor/a le dio por ahí en plan "esto sobra" o porque por algún motivo la editorial no quería eso. Me extraña que un traductor se dé el gusto de suprimir páginas porque le dé la gana.
    Yo seguiré sin poner el nombre de los traductores en las reseñas, pero me repito, no es porque no valore su trabajo, sino porque es mi estilo. Además, eso es algo que sí que debería estar en las fichas de libros de las editoriales, por lo menos en la web de Me gusta leer sí que figuran los nombres, ya que lo acabo de comprobar y en Planeta también. Pero en Roca no... No he podido comprobar ahora más editoriales, pero desde luego, ese sí debería ser un dato obligatorio en sus webs.
    ¡Saludos y enhorabuena por una entrada tan interesante e inusual! :-)

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    1. Hola, Omaira:

      ¡Qué bien que te leas todos los créditos! ¡Aprobada!

      Respecto a lo de tus reseñas, eso es totalmente comprensible que si se incluyen datos de ficha técnica, pues tampoco se incluya nada. Eso sí, si se menciona el autor y el libro está traducido... pues, oye, no estaría mal ponerlo porque al fin y al cabo, sin esa persona, no podríamos leer el libro, ¿no?

      "¿acaso hay que poner nombres de los cámaras y de cualquier persona que colaborara al principio de la película?" Mmmm.... aquí no estoy de acuerdo contigo. Ten en cuenta que en una película se indican las productoras (lo que vendría a ser la editorial), el director (que sería el editor), el guionista (el autor) y luego también mencionan el director de fotografía o algún otro cargo relevante (y eso podría perfectamente asociarse con el papel del traductor). Igual en un libro no menciones la imprenta que lo ha imprimido o el corrector de estilo en la primera página, pero el traductor sí que creo que es fundamental. Sin esa persona, ¿cómo podrías leer el libro?

      Yo nunca había pensado en que el traductor pudiera darle tirón a un libro, pero por ejemplo, ahora me he vuelto fan de Rovira y quizás sí que me atreva con un libro que no conozca simplemente porque ella lo ha traducido. Además, ahora estoy conociendo personas que sí que eligen una u otra traducción en función del traductor. Quizás en la novela no se note tanto, pero en materias específicas sí.

      "Me extraña que un traductor se dé el gusto de suprimir páginas porque le dé la gana." A mí también, pero ¿quién sabe? Igual falta de tiempo, vagancia, que no le guste... Vete tú a saber... ¿¿??

      "ese sí debería ser un dato obligatorio en sus webs" Esto lo suscribo al 100%

      ¡Muchísimas gracias por dedicarme un ratito de tu tiempo para escribir este Omaira-comentario!

      Un saludo imaginativo...

      Patt

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  9. Hola, que interesante entrada, la verdad yo me fijo poco en eso de los traductores ,aunque siempre he pensado que tienen un gran trabajo y muy dificil, y también es cierto que te topas con libros que ponen palabras más al.idioma del.que esta traduciendo.

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    1. Hola, Yennely:

      Pues sí, el trabajo del traductor no tiene que ser nada sencillo. Y menos con los plazos con los que se mueven últimamente en según qué casos... ¡Gracias por pasarte de nuevo por este rinconcito!

      Un saludo imaginativo...

      Patt

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  10. ¡hola Patt!
    He pensado en este tema alguna que otra vez, me he fijado en que en las portadas no aparece el nombre (usualmente) en las páginas iniciales siempre lo he visto, si te digo la verdad no suelo acordarme de los nombres pero tampoco suelo hacerlo con los autores U.U jajaj
    Pero sobre todo he pensado en eso de dónde está la línea entre autor y traductor, como dices hay que adaptar ciertas cosas y su trabajo es de elogiar, sin ellos no tendríamos tantas novelas...
    Me he encontrado con algún que otro libro horrible de traducción (por suerte son pocos y creo que eran simples aficionados que quisieron adelantarse al oficial).
    un saludo!!!

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  11. ¡Hola, Patt!

    Menudo debate más interesante nos planteas. Al igual que tú, no fue hasta hace poco que noté la poca importancia que se le da al traductor hoy en día. Ya no sólo en España, sino en otros rincones del mundo. Es una pena, porque como tú bien dices de su trabajo depende en gran medida que un libro te guste o no.

    Si te soy sincera, ser traductora es una labor que no descarto. Acabo de terminar el grado en Estudios Ingleses y voy a empezar el Máster en Estudios Literarios este año, así que a lo mejor en unos meses podría darte una opinión aún más extensa y argumentada que ahora. Siempre he sentido mucha curiosidad por el mundo editorial, esa es la razón por la que me gustaría formar parte de él. Ya sea como lectora editorial, como traductora, correctora, editora... o lo que sea. Sin embargo, no es la primera vez que mis profesores me dicen que estoy metiéndome en terreno pantanoso. Que es muy difícil conseguir que te tengan en cuenta porque hay mucho secretismo y mucho enchufe. Que no cobran muy bien. Que poco a poco el sector editorial español está decayendo y se acerca más a las nuevas tecnologías, a los e-books y a todo lo que esto conlleva.

    A pesar de todo, a mí sigue pareciéndome un sector fascinante. De ellos depende que la cultura se alimente y crezca. De ellos depende que no sólo se publiquen best-sellers sin calidad o profundidad de pensamiento. De ellos depende que una obra maravillosa se convierta en una pobre traducción que espanta en lugar de ser adictiva. Me ha pasado. Supongo que porque soy bastante quisquillosa con la escritura y desde pequeña me domino bien con el inglés (ya no sólo por la carrera que he estudiado sino porque mi madre es inglesa, aunque ella hable en español con mis hermanos y conmigo porque mi padre es español).

    Con el tiempo, he empezado a preferir leer en inglés, el original, antes que una traducción porque en algunos casos me he llevado bastantes chascos y porque, sintiéndolo mucho, las palabras tienen un efecto distinto en un idioma y en otro. Lo de los chascos no lo digo sólo por parte del traductor, sino también por los correctores, los maquetadores, etc. Está claro que a todos se nos puede pasar una coma, dos letras intercambiadas, un signo de interrogación, pero lo que no tiene perdón es encontrarte más de 5 o incluso 10 errores de este tipo en un producto que ha sido revisado por varias personas varias veces (o al menos debería).

    En mi opinión, Gemma Rovira hizo una excelente labor y ahora mismo me paso por ese artículo que has comentado. No he leído El nombre del viento, admito que me da un poco de miedo no entender todo como debería, pero lo haré. Sin duda, la traducción de Gemma es una delicia y creo recordar que no encontré erratas destacables (si es que las encontré).

    Me ha encantado la entrada!

    Besos gatunos!

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  12. Hola!!!
    Me parece que has hecho una entrada súper interesante! La verdad es que no había reflexionado, y reconozco que peco mucho de haber criticado algunas traducciones (jamás lo he hecho públicamente porque eso sí que me parece una falta de respeto hacia el trabajo de otros y creo que también es algo muy subjetivo, es decir, que a mí no me haya gustado no significa que esté mal, ni mucho menos). Pero sí es verdad que a raíz de que salieran los libros del Corredor del Laberinto, empecé a dar más importancia a los traductores (en algunas ocasiones he ido a felicitar a esas personas porque también hacen un trabajo muy complicado). En cuanto al tema tarifas, aquí como siempre, en España todos estos temas están de capa caída y no se les da la importancia suficiente, y me parece muy triste...
    Muchas gracias por todo lo que has escrito, creo que ahora veo las cosas de una manera distinta.
    Un beso!

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  13. ¡Hola Patt!
    Como sabes, tenía mucho interés en leer esta entrada y me ha gustado mucho, como siempre es muy completa e interesante. Y veo que has incluido lo mío de Ana Frank... <3
    Por mi parte, nunca recuerdo el nombre del traductor, porque por no recordar no recuerdo ni el nombre del autor. Ya sabes que a veces he leído dos libros de un mismo autor y no me he dado cuenta de ello hasta el momento de hacer la reseña...Es más, no sé quién ha traducido el libro que estoy leyendo ahora, pero es que tampoco sé el nombre del autor...Lo acabo de mirar, y ahora lo sé (vaya, me ha sorprendido que fuera una mujer, estaba segura de que era un hombre) pero dentro de cinco minutos lo habré olvidado.
    - Sobre poner el nombre del traductor en la cubierta: Nocturna ediciones también lo hace. Y aquí quiero entrar en debate con lo que dice Omaira al respecto. No creo que los créditos del cine y del libro sean equiparables. Es cierto que en el cine, quién tiene más renombre es el director de la película (como el autor del libro), pero de una película también son bastante conocidos los actores y la banda sonora (equivalentes al traductor), por ejemplo, no solo el director, además, cada vez hay más tendencia a poner los créditos al principio, en los primeros minnutos de la película, equiparando así el valor de todos los que han participado. Por todo ello, defiendo que el nombre del traductor debería aparecer en portada.
    - Sin duda lo del traductor es un tema complejo. ¿De verdad me gusta el estilo del autor o del traductor? ¿Qué queda realmente del autor después de pasar por una traducción? ¿Cómo puedo renegar de un autor por su pésimo estilo...si quizás la culpa es del traductor? ¿O viceversa? Es algo demasiado complejo, la verdad. Por no hablar de la cantidad de factores que hay que tener en cuenta a la hora de elegir una palabra u otra, basta ver la diferencia en la traducción de nombres en Harry Potter en castellano y catalán.
    - Por otra parte, me parece fatal la mala situación de los traductores como oficio. Me gustaría trabajar en algo como Lily, de Mi oasis de palabras, pero así como pinta el sector, lo veo crudo.
    - Además, está todo el tema de las prisas. Me he reído con tu comentario sobre la traductora de Patrick Rothfuss, pero pensándolo fríamente...me da pena trabajar con tanta presión. Me has dejado alucinada con lo de Sinsajo en 20 días. ¿Qué calidad podemos esperar de cosas así? ¿Entiendes porque soy paciente con El nombre de viento? Estoy harta de vivir con prisas, cansada de cosas de poca calidad solo para tenerlo más deprisa.

    En fin, una entrada muy interesante, haré un esfuerzo por incluir el nombre del traductor en las fichas técnicas.

    Un saludo,
    Laura.

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    1. ¡Hola, Laura! Respecto a lo que dije yo, lo he pensado y tal vez entonces, más que a los créditos, debemos equipararlo al póster de las películas. En letra minúscula suelen mencionar a varias personas aparte de los actores, pero aún así, es tan pequeño que nadie se fija en eso, más que nada porque lo importante es vender la obra. ¿Qué nos interesa en un póster? La imagen y el nombre de la película. ¿Qué nos interesa en la portada de un libro? La imagen (porque reconozcamos que muchos nos dejamos llevar por si es bonita o no) y el nombre del autor, pero no vamos buscando el nombre del traductor.
      Y respecto a los créditos en las películas, siempre salen al principio el nombre de las principales personas que han participado (director, actores, autor/a si está basada en un libro, productores, etc..), pero nunca salen el nombre de todos, eso siempre es al final.
      Vamos, que sigo sin ver imprescindible ver el nombre del traductor en la portada de los libros. No me molestaría, pero dependería mucho del diseño que eso quedara bien.
      ¡Saludos! ;-)

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    2. Siento discrepar de nuevo, Omaira. Además del traductor, hay much más gente detrás de la publicación del libro: el ilustrador, correcto, encargado de maquetación....a todos ellos los equipararía a los créditos que salen al final (a no ser que sea un libro ilustrado, donde el ilustrador es coproductor). El traductor, en cambio, considero que tiene tanta importancia como un actor.
      A ver, tampoco digo que aparezca en grande ocupando toda la portada (como algunos autores, que se ve más su nombre que el título) me basta algo discreto como en el caso de la editorial Nocturna.

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  14. Hola Patt!!
    Me ha parecido una entrada muy interesante y que me ha hecho reflexionar sobre esa parte oculta del mundo literario al que no le damos importancia como en este caso pasa con los traductores. Aquí yo noto una diferencia abismal entre prosa y verso. Nunca me he fijado en los traductores y leo muy poca poesía pero mi novio, que lee y escribe poesía si se fija mucho y fue algo que me llamó la atención, hasta el punto de saber si el libro iba a estar o no bien traducido solo por el nombre del traductor y porque lo conocía. Vamos, que los lectores de verso le dan mucho más valor que los lectores de prosa a los traductores.
    Yo hasta ahora el único batacazo que me he llevado ha sido con The power, como ya comente por el club y es que ... madre mía ... algunas partes del libro son ilegibles ...
    Gracias por la entrada
    Un beso =)

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  15. Poco a poco me fui dando cuenta de su importancia. También conocer algunos de los que traducen mis lecturas, ayudo a ello. Desde eso nunca falta en mis reseñas una mención al traductor, al que nos permite leer ese texto en nuestro idioma, el que vuelca su alma para trasladarnos la voz de los libros a nuestra cabeza. Me ha gustado mucho la entrada :)

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  16. Yo hasta hace algún tiempo no ponía en la ficha técnica el traductor....pero ahora ya sí lo hago porque realmente considero que es importante darle más difusión. Igual que si un libro te gusta la traducción es bueno reconocerle el mérito al traductor, también puede pasar al revés y también es necesario saberlo. Yo sí he comprado (y dejado de comprar) libros según su traductor, que entre los abusos del sector que comentas, siempre se terminan notando las prisas o la falta de ganas del traductor. Cuando me puse a comparar traducciones de Jane Eyre y vi que a estas alturas de la vida hay editoriales que todavía emplean traducciones de época franquista, con censuras y demás, me llevé las manos a la cabeza. Por eso es importante que la gente se conciencie un poco, que a veces una mala traducción de una buena obra nos puede estropear por completo la lectura y dejarnos un sabor más amargo que dulce.

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  17. ¡Hola Patt! La verdad es que conozco la invisibilidad de l@s traductor@s casi de primera mano porque me pilla muy de cerca con dos personas de mis entorno y es indignantes el trato en general a esta profesión, ya no sólo como dices por el pago, los tiempos o las condiciones, si no también por el casi nulo reconocimiento que tiene. Quizás por lo que te comento, estoy muy concienciada y siempre me fijo en quién ha traducido cualquier libro que cae en mis manos, me encanta ver portada con el nombre correspondiente además del autor extranjero y sobre todo me enorgullece ver que reconozco sus nombres y los asocio con algunos de sus trabajos :)
    Pero sigue siendo indignante la situación porque sé que yo me salgo un poco de la norma. Sin ir más lejos, una de mis últimas lecturas no llevaba el nombre la traductora por ningún sitio (¡ni en los créditos del interior!) Y de pura casualidad la traductora vio que subí a Twitter del libro y se puso en contacto conmigo y me explicó su situación (resulta que es además una autora habitual de mi TL :b). Así que como siempre lo hago en mis reseñas con l@s traductor@s, no tuve problema en incluir su nombre en la ficha del libro cuando lo reseñé. Pero este debe de ser un caso más anecdótico entre los miles que debe de haber :(
    Muy buena (y necesaria) reflexión guapa, ¡besazos!

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