martes, 27 de septiembre de 2016

Lectura quincenal

Con la finalización del verano y la llegada del nuevo curso o la nueva temporada bloguera, como más os guste, me propongo reanudar está sección, la más antigua del blog (podéis consultar las entradas anteriores aquí). Sin embargo, dado que el ritmo de publicación de Devoim es de dos entradas semanales (aunque en ocasiones haga alguna entrada extra los domingos), esta sección será a partir de ahora mensual, aunque, por tradición, siga llamándose "Lecturas quincenales". Espero que la que os traigo hoy os guste:

Habitación de hotel

Jorge Wagensberg

La mejor estética surge, para muchos, de una función bien resuelta. El espacio y el tiempo de un día nuestro de cada día están llenos de objetos que nos ayudan a vivir: camas, sillas, mesas, platos, aparatos, lámparas, grifos… Su diseño persigue dos cosas: que sean agradables a nuestros sentidos (estética) y que nos hagan la vida agradable (función). La función precedió a la estética. Hace unos dos millones de años el Homo habilis usaba su industria lítica sin preocuparse por la belleza. Pero hace unos 500.000 años el Homo erectus ya fabricaba hachas con una simetría bilateral casi obsesiva (cuando la simetría no parece añadir nada a la utilidad y eficacia de una herramienta). El Homo erectus no solo usaba sus instrumentos, se diría que también gozaba mirándolos, acariciándolos y poseyéndolos. Nuestra doble preocupación por la estética y la función se remonta entonces, como mínimo, a medio millón de años.

Supongamos que es cierto (que no lo es) que sobre gustos no hay nada escrito. Y supongamos también que es cierto (que sí lo es) que la función es objetiva y universal. Bien, pues a pesar de ello, lo bello y lo útil no son propiedades independientes. Lo bello no tiene por qué ser útil. Eso está claro. Pero no está menos claro que toda utilidad contiene siempre una belleza intrínseca. De la función bien resuelta emerge una estética, para muchos la mejor estética. Para convencerse de ello basta leer el delicioso libro de André Ricard (Hitos del diseño, 2009). Para convencerse de lo contrario basta con atender, por ejemplo, al diseño de las habitaciones de muchos hoteles.

Nada más entrar en la ducha nos enfrentamos a una crucial operación doble: regular la temperatura y el caudal del chorro. En muchos casos, la geometría del espacio impide regular la temperatura del agua sin abrasarse o helarse durante el tanteo inicial. Además, nuestra autoestima se tambalea cuando, desnudos y tiritando de frío, intentamos descifrar la inteligencia de una grifería no intuitiva, presuntamente bella e integradora de funciones. Luego, ya bajo el chorro, por fin bien regulado, descubrimos que no hay un centímetro cuadrado estable donde dejar el jabón o el champú, con lo que nuestro íntimo ridículo se perpetúa al tratar de sostener tan esenciales accesorios con los dientes, bajo la axila o en la entrepierna. Por cierto: una jabonera bajo la ducha no debe acumular el agua para que el jabón no naufrague en su propia sopa. ¡Qué bellos pueden ser unos simples orificios!

Es casi imposible ducharse en un hotel sin entelar total o parcialmente el espejo. Un diseño absurdo obliga a tramar planes irracionales como afeitarse o maquillarse antes de la ducha. No hace falta mucha termodinámica para evitar tener que afeitarse con una mano mientras se usa la otra como limpiaparabrisas. ¿Conducir el vapor hacia otro lado? ¡Qué bello espectáculo! ¿Esconder una resistencia en el espejo? ¡Qué invisible belleza!

Otra increíble acumulación de errores de diseño impide que podamos vernos la cara bien iluminada y de cerca. En general la pica del lavabo parece diseñada para que no podamos acercarnos al espejo mientras que la luz cae vertical desde el techo incidiendo rasante en un rostro plagado de zonas oscuras. El ambiente general aún puede empeorar con un mortificante zumbido del extractor de olores diseñado para que sea inseparable del interruptor general del cuarto de baño.

En el dormitorio puede haber butacas y hasta una mesa de centro llena de folletos, pero a veces falta una simple silla con un simple apoyo para sentarse a trabajar con el ordenador. El servicio wifi requiere una contraseña que combina docenas de números con letras mayúsculas y minúsculas, no sea que resulte demasiado fácil de recordar para reintroducirla en cada nuevo acceso. El único lugar donde una maleta se puede sostener en posición de abierta es sobre la cama, lo que invita a pesados movimientos si uno no quiere resignarse a compartir el lecho con la maleta. Ver la televisión desde la cama requiere alturas y distancias bien calculadas. El no diseño en este caso obliga a insanas y cómicas posturas. La pantalla del televisor suele recibir al cliente con un menú plagado de alternativas inútiles que alarga inútilmente el momento de conectarse al canal preferido. ¿Y el minibar? ¿Por qué está en el suelo? ¿Ya hemos olvidado que le hemos puesto un palo a la bayeta para liberarnos de fregar el suelo a cuatro patas? Explorar el contenido del minibar obliga a raras contorsiones para así constatar que los productos de uso nocturno más frecuente como suficiente agua mineral, la leche o la fruta ceden el microespacio disponible a chocolatinas con rellenos impensables, diversidad de exóticos licores, aceitunas a la rica anchoa, patatas fritas de síntesis, grageas de chocolate o refrescos azucarados.

¿Y qué decir de las papeleras del cuarto de baño con un pedal accionable para abrir la tapa? Manejarla es digno de un gag típico de cine mudo porque ¿cómo darle al pedal sin que emigre la papelera?

El diseño no es un lujo. Lo que es un lujo es no diseñar. Lo útil tiene la belleza de lo que ha sido bien pensado. Solo hay que acordarse de que todo es pensable y de que todo merece ser pensado.

Artículo publicado originalmente en El Periódico de Catalunya (2011) y, más tarde, incluido con algunas modificaciones en el libro Algunos años después (2015)

¿Qué os ha parecido la lectura escogida para este mes?
¿Os gustaría sugerir alguna lectura para los próximos meses? Valen relatos, fragmentos, etc.

Patt / Administradora de Devoim

Comencé mi andadura en este rinconcito literario y teatral allá por 2008 y desde entonces he sido la autora de todos los contenidos del blog, así como de su diseño. En la actualidad ando a vueltas con el SEO. Mi mantra: "Nunca dejes de aprender".

18 imaginaciones:

  1. Muy bien, está bastante bien, aunque no llevo ni dos meses leyendo tus entradas me gustaría que me explicaras un como de que va esta sección jajaja. Mañana subiré nueva reseña ya que he decidido que las subiré lunes, miércoles y algún fin de semana haré una entrada extra. Por cierto, qué otras entradas puedo hacer que no sean solo reseñas?????.
    PD: Como tienes organizado lo de las secciones?? Me refiero a la barrita que tiene para organizar secciones, cuando le das a una cosa te da opciones. No sé si sabes a qué me refiero

    Besos!!!

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    1. Hola, Clara:

      Esta sección consiste en que, cada mes, publicaré un relato, artículo o fragmento de alguna novela para compartir con vosotros lecturas que me han gustado o que me gustaría que descubrierais.

      Sobre tus preguntas: puedes mirar por la blogosfera y ver qué secciones tienen otros blogs (IMM, tags, unboxing, QQQ...) o bien inventar unas nuevas. La originalidad se aprecia mucho. Y para organizar las secciones utilizo un menú desplegable: en google podrás encontrar muchos tutoriales sobre cómo añadirlos al blog y un montón de diseños. ¡Suerte!

      Un saludo imaginativo...

      Patt

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  2. Me he reído un rato jajaja Podría subrayar cada cosa de lo que está escrito...me ha encantado lo de la papelera, tan cierto.

    Besitos

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    1. Hola, Cris:

      Me alegro de que te haya gustado. Es un artículo muy curioso, con un tono socarrón que me encantó. ¡Gracias por comentar!

      Un saludo imaginativo...

      Patt

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  3. Pues me he divertido leyendo este artículo. Me daré una vuelta por esta sección cuando tenga un rato para ver las publicaciones anteriores.
    Besos

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    1. Hola, Inés:

      Me alegro de hayas disfrutado con su lectura. ¡Gracias por volver a pasarte por aquí!

      Un saludo imaginativo...

      Patt

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  4. ¡Genial! Gracias por compartirlo.
    ¡Un besazo!

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    1. Hola, Inma:

      Gracias a ti por comentar. ¡Ah! Y bienvenida a Devoim :)

      Un saludo imaginativo...

      Patt

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  5. Qué bueno este artículo! Me ha arrancado la risa más de una vez. Gracias!
    Besotes!!!

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    1. Hola, Margari:

      Me alegro de que te haya gustado; sí que es cierto que tiene algunos puntos muy buenos. ¡Gracias por volver a pasarte por aquí!

      Un saludo imaginativo...

      Patt

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  6. Que bueno! Me has hecho reir un rato. Un beso ;)

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    1. Hola, Natalia:

      Me alegro; reír siempre es bueno. ¡Gracias por comentar!

      Un saludo imaginativo...

      Patt

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  7. Hola! Genial artículo, me ha encantado y me ha sacado más de una carcajada. No sabia de esta sección y la verdad es que me gusta :)
    Besos!

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    1. ¡Hola!

      Me alegro de que te haya gustado tanto el artículo como la sección. ¡Cada mes habrá una entrada nueva!

      Un saludo imaginativo...

      Patt

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  8. Hola.
    Una entrada muy singular y risueña, me ha gustado. .-)
    Besos
    cdc

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    1. Hola, Candy:

      Me alegro de que te haya gustado. ¡Gracias por comentar!

      Un saludo imaginativo...

      Patt

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  9. Vaya, pues creo que no conocía esta sección, me ha gustado el texto^^

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    1. Hola, Laura:

      Me alegro de que te haya gustado este artículo. ¡Gracias por pasarte por aquí de nuevo!

      Un saludo imaginativo...

      Patt

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Imagina...

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NOTA: La moderación simplemente la tengo activada para que no se me escape ningún comentario porque hace un tiempo, repasando entradas, me di cuenta de que había bastantes que no había leído en entradas antiguas y me dio mucha pena no haberlos visto en su momento.

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