martes, 25 de enero de 2011

Novedad de parte de Viceversa

1 imaginaciones


En caída libre

Rosa Ribas

Sinopsis

Un accidente fortuito en el aeropuerto pone en alerta a la policía de Fráncfort. Algo extraño sucede en el mayor aeropuerto de carga del mundo y uno de los más transitados de Europa, y todo parece indicar que se trata de un turbio asunto de drogas.

La comisaria Cornelia Weber-Tejedor, de padre alemán y madre gallega, se ofrece voluntaria para infiltrarse entre los más de 70.000 empleados que trabajan diariamente en este fascinante «enjambre» por donde cada mes circulan más de cinco millones de personas. Cornelia, que pasa por un momento personal delicado, adopta con ganas una nueva identidad que la aleja de su día a día, hasta que descubre que su vida está en peligro…

¿Cuándo sale a la venta?

A partir del 27 de enero.

lunes, 24 de enero de 2011

Los libros que han marcado el paso hacia el nuevo milenio

0 imaginaciones
Victoria Fernández, reconocida especialista en literatura infantil y directora de la importante revista CLIJ, fue la encargada de seleccionar en este género los que para ella han sido los diez títulos más destacados desde 1991 hasta la actualidad.

El polizón del Ulises
Ana María Matute (Lumen, 1991)

Memorias de una vaca
Bernardo Atxaga (SM, 1992)

Harry Potter y la piedra filosofal
J. K. Rowling (Emecé, 1999)

Corazón de Tinta
Cornelia Funke (Siruela, 2004)

Un cocodrilo debajo de la cama
Mariasun Landa
Ilustraciones de Arnal Ballester (SM, 2004)

Kafka y la muñeca viajera
Jordi Sierra i Fabra
Ilustraciones de Pep Montserrat (Siruela, 2006)

Libro de las M’Alicias
Miquel Obiols
Ilustraciones de Miguel Calatayud (Kalandraka, 2008)

Lo único que queda es el amor
Agustín Fernández Paz (Anaya, 2008)

Una habitación en Babel
Eliacer Cansino (Anaya, 2009)

La evolución de Calpurnia Tate
Jacqueline Kelly (Roca, 2010)


Desde Devoim, de los que he leído, os recomiendo especialmente Corazón de tinta. Uno de los que estoy deseando leer es el de Una habitación en Babel que me da la impresión de que pinta muy bien. Pero por lo que parece todos son estupendos, así que ya sabéis... ¡buena lectura!

viernes, 21 de enero de 2011

Dos amigas nos hablan sobre...

0 imaginaciones


El sexo que sucede

Fernando J. López

La sala Nudo (C/Palma, 18) nos ofrece durante tres días la obra de Fernando J. López, autor y director: El sexo que sucede.
El título lo dice todo. A lo largo de la representación veremos a dos mujeres, dos amigas, Ruth y Eva que nos contarán sus amores, sus infidelidades, sus desamores, sus relaciones con otras mujeres, todo ello rodeado por un tema aún tabú en el siglo XXI: el sexo.
Aunque en escena sólo aparecen dos actrices, ellas se encargan de dar vida a los demás personajes de los que se hablan (parejas, ex parejas, nuevos “conocidos”…). Los primeros minutos de la obra no son especialmente brillantes debido a la aparente falta de coherencia en el discurso (frases que harán referencia a los distintos temas tratados posteriormente y el tema de los nombres de las dos amigas que será el hilo conductor de la función). Sin embargo, después, la obra se va desarrollando mediante actividades actuales –como el acudir a un psicólogo en busca de consejos valorados en 100 € por sesión–, un gran abanico de puntos de vista –la mujer de un solo hombre, la que le gusta probar, la que comienza a usar los chats para encontrar pareja, la que frecuenta los bares…– y multitud de frases ingeniosas, como la de “reuniones de todos los tipos de feminidad” en la que se refiere a las mujeres y a los gays que acuden a acontecimientos culturales o “qué jodido esto de tener que escribir para poder hablar”, que aparece en una escena en la que una de las protagonistas entabla conversación con un hombre no demasiado habituado a escribir en un teclado de ordenador.
Por lo tanto, nos encontramos ante un texto camaleónico que, sin dejar de lado algún guiño de humor, pasa por temas serios, por momentos endiabladamente cómicos (magnífico el momento del chat entre Ruth y Rafael) hasta llegar a un momento trágico en el que se intercalan dos historias (la historia sobre la Ruth de la biblia y la historia sobre los padres de la Ruth de J. López).
Este montaje nos propone una escenografía interesante, constituida únicamente por sillas, que deja rienda suelta a la imaginación. Los demás accesorios necesarios para el desarrollo de la trama los van aportando las actrices; no hay nada que esté y no se utilice, lo que nos hace reflexionar acerca de esas obras con tantísima decoración que realmente no se utiliza y nos hace apreciar un buen montaje.
En cuanto a la dirección, maravillosos los detalles: las poses de una mujer arreglándose frente al espejo o las maneras que las distintas personas tienen de escribir en un teclado de ordenador. Sin embargo, también cabe destacar la exageración en las poses de mujer fatal de una de las protagonistas que están constantemente presentes a lo largo de la obra, incluso en momentos en que no son necesarias.
En cuanto al elenco destaca la camaleónica actriz que encarna a Ruth como papel principal, pero que sabe convertirse tanto en hombre como en lesbiana con gran rapidez haciendo que el espectador vea realmente a esa “otra” persona y no a Ruth.
En cuanto a su compañera, es impresionante cómo se introduce en los papeles masculinos, especialmente en el de Rafael (un chico algo burdo, que no sabe escribir con fluidez en el teclado aunque no comete faltas de ortografía y al que le encanta ir al campo). Además, la dramatización que hace sobre la historia bíblica sobre Ruth es maravillosa.
Por último, cabe mencionar la banda sonora, especialmente utilizada para los momentos de transición entre escenas. Las canciones están muy bien elegidas y aportan un ambiente propicio a la función.
En conclusión, Fernando J. López ha elegido un tema y montaje arriesgados para su obra pero que sin duda funcionan. Hace una buena disección de la sociedad en apenas una hora y veinte minutos y nos aporta distintos puntos de vista sobre un tema que ya no debería considerarse tabú.

Puntuación del teatrómetro:

Image and video hosting by TinyPic Image and video hosting by TinyPic Image and video hosting by TinyPic Image and video hosting by TinyPic


Información sobre la obra:



Texto y dirección: Fernando J. López
Elenco: Silvia López-Ortega y Paloma Aparicio

Sala de teatro: Nudo (La Palma, 18 - Metro Tribunal)

En cartel: días 12, 19 y 26 de enero

martes, 18 de enero de 2011

De mano de viceversa...

4 imaginaciones
Un segundo amanecer

Charles Martin


Sinopsis

En una noche de tormenta, dos extraños esperan su vuelo en el aeropuerto de Salt Lake City. Ashley Knox, una joven y guapa periodista, atareada con los últimos preparativos de su boda, y Ben Payne, un prestigioso cirujano cuya agenda le obliga a estar en su ciudad al día siguiente. Cuando el vuelo es cancelado, Ben decide alquilar una avioneta y ofrece a Ashley la posibilidad de compartirla.

Pero lo imprevisto sucede: la avioneta se estrella en las montañas y el piloto muere. Los días se convierten en semanas y Ben y Ashley luchan por su supervivencia. Lo que no imaginan, si logran resistir, es cómo esta experiencia cambiará sus vidas para siempre.

¿Cuándo sale a la venta?

A partir del 20 de enero.

domingo, 16 de enero de 2011

Lectura quincenal

0 imaginaciones
Todo lo que queda es el amor

Agustín Fernández Paz

Lo que quiero contar ocurrió en el verano de 1968, tenía yo entonces diecisiete años. Trabajaba en el negocio de los Bordelle, el único taller de coches que había en el pueblo merecedor de tal nombre. Llevaba ya más de un año en él, y me sentía muy orgulloso de poder ayudar en casa con mi paga semanal. Ahora sé que aquel año sucedieron muchas cosas importantes en el mundo, y que en ciudades como París o Praga la gente de mi edad estaba haciendo la revolución por las calles, pero en aquel tiempo yo ignoraba todo eso. [...]
Abandoné la escuela a los trece años, pues en mi casa dijeron que ya no era un niño y no necesitaba aprender más. El maestro de la clase de los mayores estaba medio sordo, pero era una buena persona y me tenía aprecio. Siempre me decía que debía seguir con los estudios y
matricularme en bachillerato por libre, tal vez porque veía que me gustaba mucho leer y no se me daba mal escribir. Pero, tal como estaban las cosas, era como si ahora le dices a un niño que tiene que viajar a la Luna en un cohete espacial. ¡Una locura! En aquella época, los pobres teníamos claro lo que nos esperaba, y a estudiar solo iban los pocos que eran de casa rica. La mayoría de los chicos, al cumplir los quince años, buscábamos un lugar donde ganar algún dinero y aprender un oficio, así estaban las cosas. No es que me queje; el pasado, pasado está, y no se arregla nada con lamentaciones. [...] A mí siempre me habían gustado los coches y me encontré a gusto en aquel trabajo desde el primer día, pues era hábil y aprendía rápido. Y el señor Ramón, el mayor de los Bordelle, que dirigía el taller, estaba cada día más satisfecho con mi trabajo. Ya hablaba de pagarme como a los otros mecánicos, y no dejaba de repetirme que «tenía futuro» en el negocio de los coches.
Laura era la hija más joven del señor Ramón. Tenía un año menos que yo y la conocía de toda la vida; estaba harto de verla por la calle desde que era una niña con las piernas tan delgadas que la llamábamos «La Popotitos», por una canción que cantaban los Teen Tops y que entonces sonaba con frecuencia en la radio. Al cumplir once años, la mandaron interna a Coruña, con las monjas, a estudiar bachillerato; debió de ser la primera chica del pueblo que se marchó a estudiar fuera. Fue entonces cuando le perdí la pista. Supongo que volvería en vacaciones, pero alternaría con el grupo de los veraneantes; los que éramos pobres no teníamos ningún tipo de roce con esa gente. Lo cierto es que no volví a fijarme en ella hasta aquel verano, cuando su cuerpo cambió y se transformó en una chica tan deslumbrante que llevaba tras ella todas las miradas.
Algunas veces venía por el taller, casi siempre para pedirle dinero a su padre, y a mí me resultaba imposible apartar los ojos de ella, me parecía la chica más hermosa que había visto nunca. Debía de haber pasado el mes de julio en la playa, una costumbre que entonces comenzaba a ponerse de moda entre la gente rica, y estaba bronceada como las chicas que solo se veían en el cine o en las revistas. Ella ni se fijaba en mí, por supuesto; yo no era más que un simple empleado que se movía entre los coches con las manos manchadas de grasa.
[...]
Entonces todavía se hacían verbenas en la calle, y todo el mundo acudía, pobres y ricos, aunque seguía existiendo una barrera invisible que mantenía a cada uno en su lugar.
La última noche de verbena vi a Laura con sus amigas, sentadas en la terraza del casino. Resplandecía, no exagero, todavía la estoy viendo con aquel vestido blanco que llevaba y que hacía resaltar tanto su piel morena. El casino era un territorio que no me correspondía, sabía perfectamente que las chicas de buena familia o las veraneantes no se relacionaban con nosotros. Aun así, me armé de valor y me acerqué a donde estaban. Las amigas intercambiaban miradas de asombro, pues también ellas eran conscientes de que yo estaba violando una ley no escrita, pero no les hice caso y concentré mi mirada en los ojos de Laura.
—¿Quieres bailar? —le pregunté.
Antes de que abriera los labios ya supe que me iba a decir que sí, se lo noté en la mirada que me dirigió. Yo entonces era un joven guapo y apuesto; vestido con mi mejor ropa, como la que llevaba aquel día, no tenía nada que envidiar a los señoritos que se pasaban todo el día sin dar golpe.
Abandonamos la terraza y bajamos a la alameda. Bailamos una canción, y otra, y otra más, perdiéndonos entre las parejas que llenaban el espacio de la verbena. Los dos éramos bastante habladores, y no tardamos en sentirnos atraídos. Se acordaba de mí, me sorprendió saber que guardaba la imagen de cuando yo era un niño. [...] En algún momento le comenté lo de la lluvia de estrellas fugaces. Por la mañana había leído en el periódico un reportaje que me había llamado mucho la atención, pues explicaba lo que sucedería con todo detalle. Aquella noche era la del once de agosto, cuando se produce ese fenómeno que la gente conoce como «las lágrimas de San Lorenzo». Las llamamos estrellas fugaces, pero no son más que partículas abandonadas por un cometa en su viaje eterno por el espacio. Polvo de cometa, diminutos fragmentos que se ponen incandescentes al entrar en la atmósfera y brillan por unos instantes, mientras se queman hasta desintegrarse. Laura, que nunca las había visto, se mostró interesadísima e insistió una y otra vez en que le encantaría verlas.
Así que nos alejamos de la fiesta y nos fuimos hasta la robleda que está a la orilla del río, un lugar al que no llegaban las luces de la verbena. Y sí, aquella noche vimos las estrellas fugaces que cruzaban el cielo oscuro, los dos apoyados en la barandilla, con Laura entusiasmada por el espectáculo y yo fascinado por el aroma dulcísimo que ella desprendía. En algún momento la
rodeé con mis brazos y le di un beso, tan fugaz como el paso de las estrellas, y Laura me correspondió con un beso tímido. Tras aquellos besos inocentes, fuimos descubriendo juntos otros más apasionados. Y nos abrazamos, nos abrazamos como si estuviéramos solos en el mundo y la robleda fuera un espacio situado a más de mil kilómetros de cualquier ser humano. [...] Regresamos a la fiesta varias horas después, cuando la orquesta ya tocaba las últimas canciones y los bares estaban recogiendo las mesas para cerrar. La terraza del casino aparecía desierta, sus amigas debían de haberse marchado hacía tiempo. Acompañé a Laura hasta su casa, sin parar de hablar en ningún momento. Nos sentíamos felices y a los dos nos brillaban los ojos, como si aún se reflejase en ellos la luz de las estrellas que habíamos visto poco antes. Nos despedimos con un beso, y con la promesa de volver a vernos al día siguiente.
Dormí poco aquella noche, pues me levanté temprano para ir a trabajar. Cuando apenas llevaba una hora en el taller, el señor Ramón me llamó a su despacho. Pensé que sería para algún trabajo que me querría encargar, pero en cuanto vi cómo cerraba la puerta, me di cuenta de que el asunto iba a ser más serio. Me miraba fijamente con expresión dura y con un brillo raro en los
ojos.
—Me han contado que ayer estuviste en la verbena con mi hija. ¿Es eso cierto?
Respondí que sí. No tenía sentido negarlo, debía de habernos visto juntos más de medio pueblo.
—Pues como te vuelva a ver con ella, te doy tal ración de hostias que no te va a reconocer ni la madre que te parió. ¡Estás avisado!
Me quedé sin habla, lo que menos me esperaba eran aquellas palabras. Estaba tan cortado que no supe cómo reaccionar. Cuando ya me retiraba, avergonzado y confuso, el hombre añadió con clara voz de desprecio:
—Recoge ahora mismo tus cosas. Pasa por la oficina y que te den la paga que te corresponde de lo que llevamos de mes. Y mañana no vuelvas, no quiero volver a verte nunca más por el taller.


! Para leer el capítulo completo, pincha aquí

domingo, 2 de enero de 2011

Ganadora del TWO YEARS

2 imaginaciones

El día 31 terminó el plazo para participar en el concurso del blog y vengo a anunciar a la ganadora...
¡Ta-chán!

...

...

...

...
cevcc

¡Enhorabuena! Como queda estipulado en la política de concursos del blog tienes 5 días para reclamar tu premio (por el mail del blog =) )
Felicidades ^_^

© 2008-2017 Deja volar tu imaginación... (by Patt) Todos los derechos reservados.
Coprights @ 2016, Blogger Templates Designed By Templateism | Templatelib