domingo, 6 de noviembre de 2011

Lectura quincenal

1 imaginaciones
Después de mucho tiempo sin poner ninguna lectura, vuelvo a la sana costumbre del blog, poniendo el comienzo del relato ganador del "III Premio Opticks Plumier de Relato Corto". Y sin más dilación...

Congélame, mi amor

Marta Sánchez Galíndez


El coronel Lucio Contreras y Malvina cenan en el sótano de la casa. El coronel es consciente de que Malvina está perdiendo la memoria. La memoria es como una caja llena de mariposas que dan vida a la oscuridad. Cuando esta caja se abre, aunque sea una pequeña rendija, las mariposas escapan dejando sólo tinieblas. A Malvina todavía le quedan algunas bellas mariposas en sus circunvalaciones cerebrales, pero poco a poco todas van encontrando una grieta por la que escapar. El cornel Contreras sabe que no puede esperar más: es ahora o nunca, ahora que Malvina todavía es consciente de lo que significa la palabra matar.
Malvina mira a su marido. Están cenando en el sótano, entre trastos, tuberías y muebles abandonados, utilizando como mesa un tablero colocado sobre unos caballetes. En ese momento no tiene muy claro quién es ese militar con quien está cenando. Le resulta familiar, pero a ella no le gustan demasiado los militares. Y además, en el sótano hace frío.
-Escúchame, Malvina. Tienes que hacerme un favor. -El coronel Contreras suda a pesar del frío, y se estira el cuello del uniforme.- Tengo cáncer y pronto empezaré a padecer fuertes dolores. Me moriré. No quiero pasar por eso. Mira, -Se anima de repente y saca un papel doblado del bolsillo-, mira lo que he encontrado en Internet. Hay empresas que te congelan para que vuelvas a la vida dentro de doscientos años. ¿Sabes lo que eso significa? Que dentro de doscientos años me podrán curar. Pero no quiero gastar nuestro ahorros; quiero que sean para ti. Por eso esta noche necesito tu ayuda.
Malvina escucha al coronel con recelo. A ella el que de verdad le gusta es ése que sale en la tele después de comer, ése tan guapo y que le dice esas cosas tan bonitas con acento extranjero.
-Mira Malvina. Ahora me sentaré en esa silla que está subida en la tarima, junto al congelador abierto. Me sentaré de espaldas. Sólo tienes que coger la pistola y disparar, como te enseñé. Déjame que caiga en el congelador. He dejado a nuestro notario una carta con todas las instrucciones, para que no te tengas que preocupar. Pobre Malvina, -Lucio Contreras acaricia con ternura la cara pálida y arrugada.- Alguien cuidará de ti.
[...]


! Os recomiendo que os leais el final. Es impactante. Aquí os dejo el enlace. Tenéis que avanzar hasta la página 80 del documento :)

martes, 11 de octubre de 2011

Y el blog cumple un añito más....

2 imaginaciones
¡Hola a tod@s!

¡¡Hoy el blog cumple tres añitos!!
Quería compartir con vosotros esta noticia. El año pasado, si os acordáis monté un concursito. Este año, como habréis visto, el blog está un poco parado y no sé si podré montar algo especial. Pero en cualquier caso, ya son tres años en la blogosfera con todos vosotros y eso ya de por sí es una celebración.


No perdáis de vista a Devoim, que seguirá su funcionamiento, espero con más habitualidad.

¡Un beso a todos!

lunes, 19 de septiembre de 2011

Teatro de verdad

0 imaginaciones
Tres años


Hacía mucho que no veía buen teatro, teatro bueno de verdad. Una obra de la que saliera totalmente conmovida. No por que fuera triste, sino por la manera por la que había sido trabajada. Por cada detalle, por cada gesto, por cada palabra. Llevaba tiempo deseando dejar de ver obras del montón. Obras que pueden gustarte, de las que puedes salir, más o menos satisfecha. Y entonces surgió esta joya.
Tres años es una obra teatral dramatizada y dirigida por Juan Pastor, director de la compañía La Guindalera. El proyecto surgió con unas lecturas que se hicieron junto con el público en "La noche en blanco" del año pasado. En ella, como cuenta el argumento oficial, "cinco personajes de la España de los años treinta viajan a nuestros días y nos cuentan lo que les sucedió durante tres años en su búsqueda de la felicidad a través del amor y sus múltiples formas de manifestarse. Y mientras nos “representan” ese pasado ya vivido, a veces de forma absurda y grotesca, se preguntan y nos apremian a preguntarnos: ¿es posible que el amor nos ayude a tocar aunque sea de refilón el cielo de la felicidad? ¿Qué nos impide que esto suceda?"
Raúl Fernández da vida a Alejandro, un hombre rico, tímido, de 34 años que vive en la gran ciudad. Al visitar a su hermana Nina, que está enferma, conoce a la hija del médico que la atiende: Julia. Se enamora perdidamente de ella y, tras muchas indecisiones, le pide matrimonio.
Julia, la hija del médico, (interpretada por María Pastor) es una jovencita de 27 años que vive en un pueblo. Su vida es monótona y la proposición de Alejandro le ofrece la posibilidad de conocer y disfrutar de un mundo nuevo y emocionante: ir a la ópera, de tiendas, pasear por calles iluminadas con luz eléctrica. A pesar de no amarle, decide aceptar y casarse con él.
José Maya da vida a Gregorio Menéndez, un hombre cincuentón que está casado con Nina, la hermana de Alejandro. Es un "viva la vida". Tiene una amante y, de no ser por su edad, tendría muchas más. Se ha gastado todo el dinero y ahora está gastando el de su cuñado.
Alicia González interpreta a Paulina, una mujer algo feucha, desastrada en su modo de vestir, inteligente, independiente y enamorada de Alejandro. Éste la "abandona" cuando se casa con Julia. Paulina se gana la vida dando clases de piano, pero está harta de su vida, de no sentirse querida. Piensa que Alejandro debe quererla a ella por lo que le ayudó tiempo atrás; se lo debe.
Por último, está el personaje de Jaime (José Bustos). Es el mejor amigo de Alejandro y es un enamorado del amor. Sin embargo, la vida le dará una vuelta a sus ideales.
Durante las casi dos horas que dura el espectáculo (tres años en la función), vemos cómo estos personajes evolucionan, cómo sus prioridades, sus ideales cambian. Asistimos a una obra delicadamente entretejida con momentos abrumadores como la impotencia de no ser correspondido o la muerte de un hijo. Los cinco actores son maravillosos, cada uno a su manera. Inolvidable es la escena de Alejandro bailando con la sombrilla de Julia. Inolvidable es la cara de Julia antes de perder a su hija. Inolvidable la caradura de Gregorio. Inolvidable es la desesperación de Paulina por recuperar a Alejandro. Inolvidable es la imagen de Jaime tocando el piano.
Tres años es una obra inolvidable. Os recomiendo a tod@s que vayáis a verla cuanto antes. La Guindalera es un tesoro. Lástima que, debido a falta de apoyos por parte de distintos sitios, corra el riesgo de desaparecer. Y no deberíamos permitirlo. Esta compañía no interpreta, crea momentos inolvidables. Como rezaba un titular de El País en un artículo acerca de esta compañía, hacen PURO TEATRO.

Puntuación del teatrómetro:

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Información de interés:
Teatro Guindalera
C/ Martínez Izquierdo, 20
28028 Madrid
Metro Diego de León (salida Azcona)
Bus 12 y 48

Precio de las entradas:
General: 18 €
Reducida: 14 €
Día del espectador: 12 €

Funciones de jueves a domingo a las 20:30 h
ESTRENO EL 22 DE SEPTIEMBRE

domingo, 14 de agosto de 2011

Recomendaciones

3 imaginaciones
¡Hola a tod@s!
Finalmente reabro el blog con una nueva recomendación. Es un libro que leí ya hace tiempo y que me gustaría recomendaros (valga la redundancia). Si lo leéis, espero que os guste tanto como a mí (o incluso más) ^_^

El señor de los ladrones

Cornelia Funke



En esta novela nos presenta a dos hermanos Próspero y Bonifacio -más conocido como Bo- que llegan a Venecia, huyendo de su tía, Esther Hartlieb, que quiere separarlos. Allí conocen a una pandilla liderada por Escipión, apodado Señor de los ladrones, a la que pertenecen Avispa, Mosca y Riccio. Estos niños viven en un cine abandonado en un callejón oscuro de la ciudad, donde han montado su guarida. Próspero y Bo vivirán una aventura junto a ellos que se verá a veces interrumpida por el detective que ha contratado Esther Hartlieb, Víctor Getz. Por otro lado, se verán ayudados por Ida Spavento, una misteriosa señora que vive en Campo Santa Marghuerita 423.

Ésta es una deliciosa historia que nos cuenta cómo luchan dos hermanos para que no les separen, para permanecer unidos, tras la muerte de sus padres. Además, en esta historia se trata el tema de la amistad desde un punto de vista mucho más profundo de lo que pueda parecer en un principio.
Por último, cabe destacar las maravillosas ilustraciones que la misma autora, Cornelia Funke, ha dibujado al comienzo de cada capítulo.

Estracto de la obra
[...]
-Hemos perdido algo -dijo la mujer, que dejó una foto sobre el escritorio. Hablaba mejor inglés que italiano.
Dos chicos miraban a Víctor: uno rubio y bajito, con una gran sonrisa en la cara, y el otro mayor, serio y con el pelo oscuro. El más grande rodeaba al pequeño con un brazo sobre el hombro como si quisiera protegerlo... de todos los males del mundo.
-¿Niños? -El detective levantó la cabeza sorprendido-. He tenido que buscar maletas, maridos, perros, iguanas, pero ustedes son los primeros que vienen a verme porque sus hijos se han perdido, señor y señora... -Miró a ambos a la espera de la respuesta.
-Hartlieb -respondió la mujer-. Esther y Maz Hartlieb.
-Y no son nuestros hijos -declaró el hombre.
[...]

Datos técnicos sobre el libro

Título: El señor de los ladrones
Autora: Cornelia Funke
Editorial: Destino
Colección: Destino Infantil & Juvenil
ISBN: 978-84-233-3437-7


La puntuación de BF:

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jueves, 26 de mayo de 2011

Reapertura del blog

1 imaginaciones
¡Buenas, bloguer@s!
Como ya habréis visto, el blog se ha quedado parado estos meses. No he tenido tiempo ni para avisar... Eso sí, me gustaría anunciar que se reabrirá en breve. El vernanito todo lo cura, ¿eh? :)
Gracias por vuestra paciencia.
¡Un saludo imaginativo!

martes, 8 de marzo de 2011

Lectura quincenal

1 imaginaciones
Si no despierto

Lauren Olivier


Prólogo

Dicen que cuando mueres, la vida entera te pasa ante los ojos. A mí me ocurrió algo distinto.

La verdad es que eso de repasar toda tu existencia en el último momento siempre me ha dado repelús. Como diría mi madre, hay cosas de las que es mejor no acordarse. Por ejemplo, no me importaría nada olvidarme de cuando tenía once años y llevaba gafas y aparato en los dientes, e imagino que nadie querría volver a ver su primer día de instituto. Y si a eso le añadimos todos los veranos en familia, las clases de matemáticas, los dolores de la regla y la catástrofe de los primeros besos... uf.

Aún así, la verdad es que no me habría importado volver a mis mejores momentos. Como la noche en que Rob Cokran y yo nos enrollamos en mitad de la pista de baile en una fiesta del instituto y todo el mundo se enteró de que estábamos juntos. O cuando Lindsay, Elody, Ally y yo bebimos más de la cuenta e intentamos hacer marcas de ángeles en la nieve aunque estábamos en mayo, y destrozamos el césped del jardín de Ally. O el día en que las cuatro celebramos que yo cumplía dieciséis años, y encendimos cien velas y nos pusimos a bailar sobre la mesa del jardín. O aquel Halloween en el que Lindsay y yo le gastamos una broma pesada a Clara Seuse, tuvimos que huir de la policía y nos reímos tanto que casi vomitamos. Las cosas que querría recordar; las cosas por las que querría que me recordaran.

Sin embargo, no pensé en Rob antes de morirme, ni en ningún otro chico. No pensé en todas las locuras que había hecho con mis amigas. Ni siquiera pensé en mi familia, ni en el brillo suave de las paredes de mi habitación a la luz de la mañana, ni en el olor a canela y miel que desprenden en verano las azaleas que hay bajo mi ventana.

En quien pensé fue en Vicky Hallinan.

[...]




! Si quieres leer el capítulo completo pincha aquí

domingo, 20 de febrero de 2011

Concurso de Bóveda

0 imaginaciones
Para celebrar que Bóveda ha alcanzado los 5.000 amigos en facebook, organizan un concurso muy, muy sencillito; si queréis participar sólo tenéis que responder a esta pregunta:

¿Qué libro de la editorial Bóveda te ha gustado más y por qué?

¿Y el premio? Pues dos libros: La hija del alquimista, de Kai Meyer y La plata de judas, de Steven Savile

La mejor respuesta de todas obtendrá el lote de libros, así que ya sabéis... ¡a participar!

Link de referencia

domingo, 13 de febrero de 2011

Lectura quincenal

5 imaginaciones
Os presento los cuentos más cortos del mundo...

El dinosaurio

Augusto Monterroso

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.


Cuando el mundo era joven todavía

Jürg Schubiger

El dromedario tiene dos jorobas y el camello una, o al revés. En cualquier caso, uno de los dos tiene una, y el otro, dos, y ninguno tiene ninguna, ni tiene tres, cuatro o más jorobas.
Un camello y un dromedario se encontraron en el desierto. El de las dos jorobas le dijo al de una joroba:
—Oye, ¿por qué no tienes más que una joroba?
El de una joroba le contestó:
—Para que se nos distinga fácilmente. Basta con contar las jorobas y ya se sabe: yo soy un camello y tú eres un dromedario, o al revés.


Antes, cuando Venecia no existía

Victoria Pérez Escrivá

Había una niña pequeña que un día lo supo todo. Nadie supo cómo lo supo pero lo supo. Todo era tanto que por más que intentaba explicarlo siempre parecía poco. Se letrababa la lengua y al final se quedaba callada. ¡No hubiera sido mejor que hubiera sabido lo justo! Por ejemplo, la tabla del ocho o la del nueve, que es un poco más difícil. Sus padres le hubieran aplaudido y en la escuela le hubieran cambiado de curso. Pero todo era mucho que decir y muy difícil de explicar y parecía demasiado poco. Así que la niña callaba y no pasaba de curso.


El hombre sin ayer

Víctor González

Una sapo iba diciendo por todas partes que era un príncipe, pero nadie lo creía. Como ya estaba harto decidió ir a palacio y exponer el asunto directamente al rey.
Al verlo llegar, el rey, al igual que hacía con todos sus súbditos, lo saludó diciéndole:
—¿Qué te trae por aquí, hijo mío?
Y al sapo aquello le bastó.

sábado, 12 de febrero de 2011

Dos mujeres que huyen

2 imaginaciones

Fugadas

Un ama de casa huye de su hogar el día del dieciocho cumpleaños de su hija Bea después de veinte años de trabajo sin agradecimiento.
Una mujer mayor huye del asilo “Los Gladiolos” (o residencia, como lo llaman ahora) en el que la ha metido su hijo porque se aburre y todo allí es terriblemente feo.
Este es el planteamiento de Fugadas (escrita por Pierre Palmade y Christophe Duthuron). En esta ocasión, Tazmin Townsend, la directora, nos ofrece la versión de Yolanda García Serrano. En este montaje, se mezcla una escenografía con un aire algo infantil y una banda sonora peculiar con el trabajo de dos actrices maravillosas.
Berta Ojea da vida a Marga (antes Margarita), una mujer crispada por los nervios, que no sabe realmente qué hacer; quiere huir pero, al mismo tiempo, no puede dejar de pensar en su familia, en lo que ha dejado atrás. Qué mejor prueba que el contenido de las maletas que lleva: su vestido de novia, una cazuela, unas botas para esquiar, el comedero de su perro… Marga es la mujer inocente, tradicional, la que nunca transgrede las normas, la que nunca se atreve a hacer algo fuera de lo ordinario, la que no sabe si será capaz de vivir por su cuenta. Además, es la más cómica de las dos (delicioso el momento en el que baila y canta el tanguillo “La reja”).
Por otro lado, María Galiana da vida a Carmen, un personaje totalmente opuesto a Marga: es una persona transgresora, en cierta manera adelantada a su generación, bastante gamberra e irónica, con las ideas muy claras, a la que no le importa dejar todo atrás porque, realmente, nada de eso la llena. Está en el último tramo de su vida y odia ser una inútil, una carga; desea experiencias nuevas. Y en este viaje las va a conseguir.
Todo comienza en una carretera, donde las dos se ponen a hacer autoestop. Discuten sobre quién cogerá el siguiente coche que pare (no que pase) a medida que se van conociendo. Discuten y discuten a lo largo de su viaje, pero al mismo tiempo, un afecto va floreciendo en las dos mujeres. Carmen hará que Marga se vuelva valiente, que no tema decidir por sí misma, que madure en cierta medida. Marga logrará que Carmen se preocupe por alguien más que por ella misma, que recupere el instinto maternal que no supo desarrollar con su propio hijo.
La obra está constituida por capítulos, momentos de su viaje, que vienen enunciados por títulos como “La carretera”, “La casa”, “La cárcel”, etc., proyectados en una pantalla gigante, que, además, hace las veces de decorado, con imágenes de animación infantiles. Entre capítulo y capítulo se oyen canciones relacionadas con lo que ha pasado que realmente impactan al espectador. No se usa la banda sonora clásica, sino un popurrí de canciones de todos los estilos y épocas como “Tengo una vaca lechera”, “Me voy” de Julieta Venegas, “Por qué te vas” de Jeanette o “Mirando al mar” de Jorge Sepúlveda.
En resumen, si acudes a ver esta obra, te reirás sin parar y te enamorarás de dos personajes que, a lo largo de la función, aprenden a elegir su destino.
Simplemente, enternecedora.


Datos técnicos sobre la obra

Título: Fugadas
Directora: Tazmin Townsend
Autores: Pierre Palmade y Christophe Duthuron
Versión: Yolanda García Serrano
Teatro: Bellas Artes
Funciones: Del 11 de febrero al 6 de marzo
Horario: X-J-V: 20:30 h / S: 19:30 h y 22:30 h / D: 19:00 h

La puntuación del teatrómetro es:

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miércoles, 9 de febrero de 2011

Lectura quincenal

1 imaginaciones
La edad de la ira

Fernando J. López


Un día cualquiera

Hace tiempo que nos odiamos.
Es mutuo, supongo. A él nunca le he gustado. La diferencia es que ahora, desde que mi madre no está, ya ni siquiera lo disimula. Yo tampoco lo hago, la verdad. Pero por lo menos intento controlarme. Sé que, a las malas, llevo las de perder, porque ser menor limita mucho, así que me trago la rabia y me aguanto. Aunque controlarme me cuesta casi tanto como escribir en esta mierda. Una Olivetti que debería estar en un museo y que, sin embargo, mi padre me obliga a usar cada vez que tengo que entregar un trabajo en clase. Como el que supuestamente estoy escribiendo ahora.
¿Que describa cómo es un día en mi familia? Llevo escribiendo sobre los mismos temas desde que empecé el colegio. Siempre lo mismo, aunque los de literatura le den alguna que otra vuelta para que suene diferente. Total, luego sólo buscan las faltas y nadie lee una mierda entre líneas. Pongas lo que pongas... Esta vez se supone que nos toca construir una corriente de conciencia, algo que no tengo muy claro en qué consiste y que, según el de lengua, se resume en "dejarse llevar". Lo malo es que si me dejo llevar, puede que me rinda y acabe estallando. Eso es lo que pasaría, que no contendría ni un minuto más las ganas de decirle a mi padre cuánto lo detesto, cuánto daño me hace, cuántas ganas tengo de perderlo de vista para siempre.
[...]


Novedad de Espasa


Sinopsis

El titular
Marcos, un adolescente de clase media, asesina a su padre y deja malherido a uno de sus cuatro hermanos.

Las primeras reacciones
Amigos, familiares, profesores de Marcos: nadie se explica lo sucedido.
Nadie pudo preverlo. Las imágenes del crimen acaparan los medios.
La violencia adolescente se adueña, de nuevo, de la actualidad.

La investigación
El crimen de Marcos no es un suceso aislado. Demasiados casos en los últimos años de menores envueltos en situaciones de extrema violencia. Bullying. Acoso cibernético. Ataques racistas. Trapicheos con drogas. Vídeos en YouTube con humillaciones a profesores. Docentes deprimidos. Fracaso escolar... ¿La culpa es de los adolescentes? ¿De sus profesores? ¿De sus padres? ¿Hay en verdad culpables o somos todos víctimas?

Un periodista, impulsado por estos interrogantes, decide adentrarse en el entorno del asesino. ¿Qué sucedió el día del crimen? ¿Cómo fue la semana anterior a los hechos?

En el instituto en el que Marcos cursa el Bachillerato, entre apuntes, pizarras y claustros, El reportero buscará la verdad, recopilando los testimonios de quienes formaron parte del mundo de Marcos durante aquellos días. Un mundo en el que sólo parece regir una única ley y una única edad: la edad de la ira.

martes, 25 de enero de 2011

Novedad de parte de Viceversa

1 imaginaciones


En caída libre

Rosa Ribas

Sinopsis

Un accidente fortuito en el aeropuerto pone en alerta a la policía de Fráncfort. Algo extraño sucede en el mayor aeropuerto de carga del mundo y uno de los más transitados de Europa, y todo parece indicar que se trata de un turbio asunto de drogas.

La comisaria Cornelia Weber-Tejedor, de padre alemán y madre gallega, se ofrece voluntaria para infiltrarse entre los más de 70.000 empleados que trabajan diariamente en este fascinante «enjambre» por donde cada mes circulan más de cinco millones de personas. Cornelia, que pasa por un momento personal delicado, adopta con ganas una nueva identidad que la aleja de su día a día, hasta que descubre que su vida está en peligro…

¿Cuándo sale a la venta?

A partir del 27 de enero.

lunes, 24 de enero de 2011

Los libros que han marcado el paso hacia el nuevo milenio

0 imaginaciones
Victoria Fernández, reconocida especialista en literatura infantil y directora de la importante revista CLIJ, fue la encargada de seleccionar en este género los que para ella han sido los diez títulos más destacados desde 1991 hasta la actualidad.

El polizón del Ulises
Ana María Matute (Lumen, 1991)

Memorias de una vaca
Bernardo Atxaga (SM, 1992)

Harry Potter y la piedra filosofal
J. K. Rowling (Emecé, 1999)

Corazón de Tinta
Cornelia Funke (Siruela, 2004)

Un cocodrilo debajo de la cama
Mariasun Landa
Ilustraciones de Arnal Ballester (SM, 2004)

Kafka y la muñeca viajera
Jordi Sierra i Fabra
Ilustraciones de Pep Montserrat (Siruela, 2006)

Libro de las M’Alicias
Miquel Obiols
Ilustraciones de Miguel Calatayud (Kalandraka, 2008)

Lo único que queda es el amor
Agustín Fernández Paz (Anaya, 2008)

Una habitación en Babel
Eliacer Cansino (Anaya, 2009)

La evolución de Calpurnia Tate
Jacqueline Kelly (Roca, 2010)


Desde Devoim, de los que he leído, os recomiendo especialmente Corazón de tinta. Uno de los que estoy deseando leer es el de Una habitación en Babel que me da la impresión de que pinta muy bien. Pero por lo que parece todos son estupendos, así que ya sabéis... ¡buena lectura!

viernes, 21 de enero de 2011

Dos amigas nos hablan sobre...

0 imaginaciones


El sexo que sucede

Fernando J. López

La sala Nudo (C/Palma, 18) nos ofrece durante tres días la obra de Fernando J. López, autor y director: El sexo que sucede.
El título lo dice todo. A lo largo de la representación veremos a dos mujeres, dos amigas, Ruth y Eva que nos contarán sus amores, sus infidelidades, sus desamores, sus relaciones con otras mujeres, todo ello rodeado por un tema aún tabú en el siglo XXI: el sexo.
Aunque en escena sólo aparecen dos actrices, ellas se encargan de dar vida a los demás personajes de los que se hablan (parejas, ex parejas, nuevos “conocidos”…). Los primeros minutos de la obra no son especialmente brillantes debido a la aparente falta de coherencia en el discurso (frases que harán referencia a los distintos temas tratados posteriormente y el tema de los nombres de las dos amigas que será el hilo conductor de la función). Sin embargo, después, la obra se va desarrollando mediante actividades actuales –como el acudir a un psicólogo en busca de consejos valorados en 100 € por sesión–, un gran abanico de puntos de vista –la mujer de un solo hombre, la que le gusta probar, la que comienza a usar los chats para encontrar pareja, la que frecuenta los bares…– y multitud de frases ingeniosas, como la de “reuniones de todos los tipos de feminidad” en la que se refiere a las mujeres y a los gays que acuden a acontecimientos culturales o “qué jodido esto de tener que escribir para poder hablar”, que aparece en una escena en la que una de las protagonistas entabla conversación con un hombre no demasiado habituado a escribir en un teclado de ordenador.
Por lo tanto, nos encontramos ante un texto camaleónico que, sin dejar de lado algún guiño de humor, pasa por temas serios, por momentos endiabladamente cómicos (magnífico el momento del chat entre Ruth y Rafael) hasta llegar a un momento trágico en el que se intercalan dos historias (la historia sobre la Ruth de la biblia y la historia sobre los padres de la Ruth de J. López).
Este montaje nos propone una escenografía interesante, constituida únicamente por sillas, que deja rienda suelta a la imaginación. Los demás accesorios necesarios para el desarrollo de la trama los van aportando las actrices; no hay nada que esté y no se utilice, lo que nos hace reflexionar acerca de esas obras con tantísima decoración que realmente no se utiliza y nos hace apreciar un buen montaje.
En cuanto a la dirección, maravillosos los detalles: las poses de una mujer arreglándose frente al espejo o las maneras que las distintas personas tienen de escribir en un teclado de ordenador. Sin embargo, también cabe destacar la exageración en las poses de mujer fatal de una de las protagonistas que están constantemente presentes a lo largo de la obra, incluso en momentos en que no son necesarias.
En cuanto al elenco destaca la camaleónica actriz que encarna a Ruth como papel principal, pero que sabe convertirse tanto en hombre como en lesbiana con gran rapidez haciendo que el espectador vea realmente a esa “otra” persona y no a Ruth.
En cuanto a su compañera, es impresionante cómo se introduce en los papeles masculinos, especialmente en el de Rafael (un chico algo burdo, que no sabe escribir con fluidez en el teclado aunque no comete faltas de ortografía y al que le encanta ir al campo). Además, la dramatización que hace sobre la historia bíblica sobre Ruth es maravillosa.
Por último, cabe mencionar la banda sonora, especialmente utilizada para los momentos de transición entre escenas. Las canciones están muy bien elegidas y aportan un ambiente propicio a la función.
En conclusión, Fernando J. López ha elegido un tema y montaje arriesgados para su obra pero que sin duda funcionan. Hace una buena disección de la sociedad en apenas una hora y veinte minutos y nos aporta distintos puntos de vista sobre un tema que ya no debería considerarse tabú.

Puntuación del teatrómetro:

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Información sobre la obra:



Texto y dirección: Fernando J. López
Elenco: Silvia López-Ortega y Paloma Aparicio

Sala de teatro: Nudo (La Palma, 18 - Metro Tribunal)

En cartel: días 12, 19 y 26 de enero

martes, 18 de enero de 2011

De mano de viceversa...

4 imaginaciones
Un segundo amanecer

Charles Martin


Sinopsis

En una noche de tormenta, dos extraños esperan su vuelo en el aeropuerto de Salt Lake City. Ashley Knox, una joven y guapa periodista, atareada con los últimos preparativos de su boda, y Ben Payne, un prestigioso cirujano cuya agenda le obliga a estar en su ciudad al día siguiente. Cuando el vuelo es cancelado, Ben decide alquilar una avioneta y ofrece a Ashley la posibilidad de compartirla.

Pero lo imprevisto sucede: la avioneta se estrella en las montañas y el piloto muere. Los días se convierten en semanas y Ben y Ashley luchan por su supervivencia. Lo que no imaginan, si logran resistir, es cómo esta experiencia cambiará sus vidas para siempre.

¿Cuándo sale a la venta?

A partir del 20 de enero.

domingo, 16 de enero de 2011

Lectura quincenal

0 imaginaciones
Todo lo que queda es el amor

Agustín Fernández Paz

Lo que quiero contar ocurrió en el verano de 1968, tenía yo entonces diecisiete años. Trabajaba en el negocio de los Bordelle, el único taller de coches que había en el pueblo merecedor de tal nombre. Llevaba ya más de un año en él, y me sentía muy orgulloso de poder ayudar en casa con mi paga semanal. Ahora sé que aquel año sucedieron muchas cosas importantes en el mundo, y que en ciudades como París o Praga la gente de mi edad estaba haciendo la revolución por las calles, pero en aquel tiempo yo ignoraba todo eso. [...]
Abandoné la escuela a los trece años, pues en mi casa dijeron que ya no era un niño y no necesitaba aprender más. El maestro de la clase de los mayores estaba medio sordo, pero era una buena persona y me tenía aprecio. Siempre me decía que debía seguir con los estudios y
matricularme en bachillerato por libre, tal vez porque veía que me gustaba mucho leer y no se me daba mal escribir. Pero, tal como estaban las cosas, era como si ahora le dices a un niño que tiene que viajar a la Luna en un cohete espacial. ¡Una locura! En aquella época, los pobres teníamos claro lo que nos esperaba, y a estudiar solo iban los pocos que eran de casa rica. La mayoría de los chicos, al cumplir los quince años, buscábamos un lugar donde ganar algún dinero y aprender un oficio, así estaban las cosas. No es que me queje; el pasado, pasado está, y no se arregla nada con lamentaciones. [...] A mí siempre me habían gustado los coches y me encontré a gusto en aquel trabajo desde el primer día, pues era hábil y aprendía rápido. Y el señor Ramón, el mayor de los Bordelle, que dirigía el taller, estaba cada día más satisfecho con mi trabajo. Ya hablaba de pagarme como a los otros mecánicos, y no dejaba de repetirme que «tenía futuro» en el negocio de los coches.
Laura era la hija más joven del señor Ramón. Tenía un año menos que yo y la conocía de toda la vida; estaba harto de verla por la calle desde que era una niña con las piernas tan delgadas que la llamábamos «La Popotitos», por una canción que cantaban los Teen Tops y que entonces sonaba con frecuencia en la radio. Al cumplir once años, la mandaron interna a Coruña, con las monjas, a estudiar bachillerato; debió de ser la primera chica del pueblo que se marchó a estudiar fuera. Fue entonces cuando le perdí la pista. Supongo que volvería en vacaciones, pero alternaría con el grupo de los veraneantes; los que éramos pobres no teníamos ningún tipo de roce con esa gente. Lo cierto es que no volví a fijarme en ella hasta aquel verano, cuando su cuerpo cambió y se transformó en una chica tan deslumbrante que llevaba tras ella todas las miradas.
Algunas veces venía por el taller, casi siempre para pedirle dinero a su padre, y a mí me resultaba imposible apartar los ojos de ella, me parecía la chica más hermosa que había visto nunca. Debía de haber pasado el mes de julio en la playa, una costumbre que entonces comenzaba a ponerse de moda entre la gente rica, y estaba bronceada como las chicas que solo se veían en el cine o en las revistas. Ella ni se fijaba en mí, por supuesto; yo no era más que un simple empleado que se movía entre los coches con las manos manchadas de grasa.
[...]
Entonces todavía se hacían verbenas en la calle, y todo el mundo acudía, pobres y ricos, aunque seguía existiendo una barrera invisible que mantenía a cada uno en su lugar.
La última noche de verbena vi a Laura con sus amigas, sentadas en la terraza del casino. Resplandecía, no exagero, todavía la estoy viendo con aquel vestido blanco que llevaba y que hacía resaltar tanto su piel morena. El casino era un territorio que no me correspondía, sabía perfectamente que las chicas de buena familia o las veraneantes no se relacionaban con nosotros. Aun así, me armé de valor y me acerqué a donde estaban. Las amigas intercambiaban miradas de asombro, pues también ellas eran conscientes de que yo estaba violando una ley no escrita, pero no les hice caso y concentré mi mirada en los ojos de Laura.
—¿Quieres bailar? —le pregunté.
Antes de que abriera los labios ya supe que me iba a decir que sí, se lo noté en la mirada que me dirigió. Yo entonces era un joven guapo y apuesto; vestido con mi mejor ropa, como la que llevaba aquel día, no tenía nada que envidiar a los señoritos que se pasaban todo el día sin dar golpe.
Abandonamos la terraza y bajamos a la alameda. Bailamos una canción, y otra, y otra más, perdiéndonos entre las parejas que llenaban el espacio de la verbena. Los dos éramos bastante habladores, y no tardamos en sentirnos atraídos. Se acordaba de mí, me sorprendió saber que guardaba la imagen de cuando yo era un niño. [...] En algún momento le comenté lo de la lluvia de estrellas fugaces. Por la mañana había leído en el periódico un reportaje que me había llamado mucho la atención, pues explicaba lo que sucedería con todo detalle. Aquella noche era la del once de agosto, cuando se produce ese fenómeno que la gente conoce como «las lágrimas de San Lorenzo». Las llamamos estrellas fugaces, pero no son más que partículas abandonadas por un cometa en su viaje eterno por el espacio. Polvo de cometa, diminutos fragmentos que se ponen incandescentes al entrar en la atmósfera y brillan por unos instantes, mientras se queman hasta desintegrarse. Laura, que nunca las había visto, se mostró interesadísima e insistió una y otra vez en que le encantaría verlas.
Así que nos alejamos de la fiesta y nos fuimos hasta la robleda que está a la orilla del río, un lugar al que no llegaban las luces de la verbena. Y sí, aquella noche vimos las estrellas fugaces que cruzaban el cielo oscuro, los dos apoyados en la barandilla, con Laura entusiasmada por el espectáculo y yo fascinado por el aroma dulcísimo que ella desprendía. En algún momento la
rodeé con mis brazos y le di un beso, tan fugaz como el paso de las estrellas, y Laura me correspondió con un beso tímido. Tras aquellos besos inocentes, fuimos descubriendo juntos otros más apasionados. Y nos abrazamos, nos abrazamos como si estuviéramos solos en el mundo y la robleda fuera un espacio situado a más de mil kilómetros de cualquier ser humano. [...] Regresamos a la fiesta varias horas después, cuando la orquesta ya tocaba las últimas canciones y los bares estaban recogiendo las mesas para cerrar. La terraza del casino aparecía desierta, sus amigas debían de haberse marchado hacía tiempo. Acompañé a Laura hasta su casa, sin parar de hablar en ningún momento. Nos sentíamos felices y a los dos nos brillaban los ojos, como si aún se reflejase en ellos la luz de las estrellas que habíamos visto poco antes. Nos despedimos con un beso, y con la promesa de volver a vernos al día siguiente.
Dormí poco aquella noche, pues me levanté temprano para ir a trabajar. Cuando apenas llevaba una hora en el taller, el señor Ramón me llamó a su despacho. Pensé que sería para algún trabajo que me querría encargar, pero en cuanto vi cómo cerraba la puerta, me di cuenta de que el asunto iba a ser más serio. Me miraba fijamente con expresión dura y con un brillo raro en los
ojos.
—Me han contado que ayer estuviste en la verbena con mi hija. ¿Es eso cierto?
Respondí que sí. No tenía sentido negarlo, debía de habernos visto juntos más de medio pueblo.
—Pues como te vuelva a ver con ella, te doy tal ración de hostias que no te va a reconocer ni la madre que te parió. ¡Estás avisado!
Me quedé sin habla, lo que menos me esperaba eran aquellas palabras. Estaba tan cortado que no supe cómo reaccionar. Cuando ya me retiraba, avergonzado y confuso, el hombre añadió con clara voz de desprecio:
—Recoge ahora mismo tus cosas. Pasa por la oficina y que te den la paga que te corresponde de lo que llevamos de mes. Y mañana no vuelvas, no quiero volver a verte nunca más por el taller.


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domingo, 2 de enero de 2011

Ganadora del TWO YEARS

2 imaginaciones

El día 31 terminó el plazo para participar en el concurso del blog y vengo a anunciar a la ganadora...
¡Ta-chán!

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cevcc

¡Enhorabuena! Como queda estipulado en la política de concursos del blog tienes 5 días para reclamar tu premio (por el mail del blog =) )
Felicidades ^_^

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