sábado, 31 de octubre de 2009

Especial Halloween

1 imaginaciones
El gato negro

Edgar Allan Poe



No espero ni pido que nadie crea el extravagante pero sencillo relato que me dispongo a escribir. Loco estaría, de veras, si lo esperase, cuando mis sentidos rechazan su propia evidencia. Sin embargo, no estoy loco, y ciertamente no sueño. Pero mañana moriré, y hoy quiero aliviar mi alma. Mi propósito inmediato es presentar al mundo, clara, sucintamente y sin comentarios, una serie de episodios domésticos. Las consecuencias de estos episodios me han aterrorizado, me han torturado, me han destruido. Sin embargo, no trataré de interpretarlos. Para mí han significado poco, salvo el horror, a muchos les parecerán más barrocos que terribles. En el futuro, tal vez aparezca alguien cuya inteligencia reduzca mis fantasmas a lugares comunes, una inteligencia más tranquila, más lógica y mucho menos excitable que la mía, capaz de ver en las circunstancias, que detallo con temor, sólo una sucesión ordinaria de causas y efectos muy naturales.

Desde la infancia me distinguía por la docilidad y humanidad de mi carácter. La ternura de mi corazón era incluso tan evidente, que me convertía en objeto de burla para mis compañeros. Sobre todo, sentía un gran afecto por los animales, y mis padres me permitían tener una gran variedad. Pasaba la mayor parte de mi tiempo con ellos y nunca me sentía tan feliz como cuando les daba de comer y los acariciaba. Este rasgo de mi carácter crecía conmigo y, cuando ya era hombre, me proporcionaba una de mis principales fuentes de placer. Aquellos que han sentido afecto por un perro fiel y sagaz no necesitan que me moleste en explicarles la naturaleza ni la intensidad de la satisfacción así recibida. Hay algo en el generoso y abnegado amor de un animal que llega directamente al corazón de aquel que con frecuencia ha probado la mezquina amistad y frágil fidelidad del hombre.

Me casé joven y tuve la alegría de descubrir que mi mujer tenía un carácter no incompatible con el mío. Al observar mi preferencia por los animales domésticos, ella no perdía oportunidad de conseguir los más agradables de entre ellos. Teníamos pajaritos, peces de colores, un hermoso pero, conejos, un mono pequeño y un gato.

Este último era un hermoso animal, notablemente grande, completamente negro y de una sagacidad asombrosa. Al referirse a su inteligencia, mi mujer, que en el fondo era un poco supersticiosa, aludía con frecuencia a la antigua creencia popular de que todos los gatos negros eran brujas disfrazadas. No quiero decir que lo creyera en serio, y sólo menciono el asunto porque lo he recordado ahora por casualidad.

Pluto - Tal era el nombre del gato- era mi predilecto y mi camarada. Sólo yo le daba de comer y él me acompañaba en casa por todas partes. Incluso me resultaba difícil impedir que me siguiera por las calles.

Nuestra amistad duró, así, varios años, en el transcurso de los cuales mi temperamento y mi carácter, por medio del demonio Intemperancia (y enrojezco al confesarlo), habían empeorado radicalmente. Día a día me fui volviendo más irritable, malhumorado e indiferente hacia los sentimientos ajenos. Me permitía usar palabras duras con mi mujer. Por fin, incluso llegué a infligirle violencias personales. Mis animales, por supuesto, sintieron también el cambio de mi carácter. No sólo los descuidaba, sino que llegué a hacerles daño. Hacia Pluto, sin embargo, aún sentía el suficiente respeto como para abstenerme de maltratarlo, como hacía, sin escrúpulos, con los conejos, el mono, y hasta el perro, cuando por accidente, o por afecto, se cruzaban en mi camino. Pero mi enfermedad empeoraba- pues ¿qué enfermedad es comparable con el alcohol?-, y al fin incluso Pluto, que entonces envejecía y, en consecuencia se ponía irritable, incluso Pluto empezó a sufrir los efectos de mi mal humor.

Una noche, al regresar a casa, muy embriagado, de uno de mis lugares predilectos del centro de la ciudad, me imaginé que el gato evitaba mi presencia. Lo agarré y, asustado por mi violencia, me mordió levemente en la mano. Al instante se apoderó de mí la furia de un demonio. Ya no me reconocía a mi mismo. Mi alma original pareció volar de pronto de mi cuerpo; y una malevolencia, más que diabólica, alimentada por la ginebra, estremeció cada fibra de mi ser. Saqué del bolsillo del chaleco un cortaplumas, lo abrí, sujeté a la pobre bestia por la garganta y ¡deliberadamente le saqué un ojo! Siento vergüenza, me abraso, tiemblo mientras escribo de aquella condenable atrocidad.

Cuando con la mañana mi razón retornó, cuando con el sueño se habían pasado los vapores de la orgía nocturna, experimenté un sentimiento de horror mezclado con remordimiento ante el crimen del que era culpable, pero sólo era un sentimiento débil y equívoco, y no llegó a tocar mi alma. Otra vez me hundí en los excesos y pronto ahogué en vino todo recuerdo del acto. Entretanto, el gato mejoraba lentamente. La cuenca del ojo perdido tenía, sin duda, un aspecto horrible, pero el animal no parecía sufrir ya. Se paseaba, como de costumbre, por la casa; pero, como era de esperar, huía presa del pánico cuando me acercaba a él. Aún quedaban en mi, al principio, gran parte de mis antiguos sentimientos como para sentirme agraviado por la evidente antipatía de un animal que una vez había querido tanto. Pero ese sentimiento pronto cedió paso a la irritación. Y en entonces se presentó, como para mi derrota final e irrevocable, el espíritu de la PERVERSIDAD. La filosofía no tiene en cuenta a este espíritu. Sin embargo, estoy tan seguro de que mi alma existe como de que la perversidad es uno de los impulsos primitivos del corazón humano..., una de las facultades o sentimientos primarios indivisibles, que dirigen el carácter del hombre. ¿Quién no se ha encontrado cien veces cometiendo una acción malvada o tonta por la simple razón de que sabe que no debía cometerla? ¿No tenemos una tendencia permanente, en contra de nuestro buen sentido, a transgredir lo que constituye la Ley, simplemente por el hecho de serlo? Este espíritu de la perversidad, como he dicho, causó mi derrota final. Era aquel insondable anhelo que tenía el alma de acosarse, de violentar su propia naturaleza, de hacer el mal por el mal mismo, lo que me empujó a continuar y finalmente a consumar el agravio que habían infligido al inocente animal. Una mañana, a sangre fría, le pasé un lazo por el pescuezo y lo ahorqué en la rama de un árbol, lo ahorqué mientras lágrimas me brotaban de los ojos y el más amargo remordimiento me apretaba el corazón; lo ahorqué porque sabía que me quería, y porque creía que no me había dado motivos para sentirme ofendido; lo ahorqué porque sabía que al hacerlo cometía un pecado, un pecado mortal que pondría en peligro mi alma, que la llevaría- si ello fuera posible- más allá del alcance de la misericordia del Dios más misericordioso y más terrible.


(Continuará...)
Leer la tercera parte

martes, 27 de octubre de 2009

Un nuevo concurso

0 imaginaciones
Certamen de Relato y Microrelato "No más turrón, por favor"



Ya se acercan las Fiestas Navideñas, una época para la generosidad, los regalos y las encantadoras comidas familiares... ¿o no? Bueno, reconozcamos que a veces no todo son campanillas y turrones.

Desde Portal del escritor queremos animaros a que nos contéis historias de esa otra Navidad, la que no siempre es como en los cuentos de Disney.

Portaldelescritor, en colaboración con Grupobuho y Canal #Literatura, convoca este Premio para relatos cuyas historias transcurran en la época Navideña y que lancen una mirada diferente sobre a estas Fiestas.

Así, esperamos recibir:
* Relatos o microrelatos de terror o de humor encuadrados en las fechas o fiestas navideñas
* Sátiras de relatos navideños clásicos o relatos que contemplen la Navidad con ironía.
* Relatos realistas, de historias que transcurran -al menos en parte- en la época navideña, pero sin el típico y obligado "final feliz" de los cuentos de Navidad.
* Cualquier relato o microrelato que se acerque a la temática de las fiestas huyendo de los tópicos.

Los cuentos deben atenerse a las siguientes BASES:

1. Puede participar cualquier persona que lo desee, con un máximo de dos relatos o microrelatos no premiados anteriormente en ningún otro certamen.

2. Los relatos tendrán una extensión máxima de 10.000 caracteres (con espacios). Unas 4 páginas aprox. con letra Times New Roman, tamaño 12, interlineado doble. No hay extensión mínima.

3. Su temática deberá atenerse a lo expuesto en el párrafo introductorio: relatos o microrelatos que transcurran (al menos en parte) durante las fiestas navideñas y que nos cuenten una historia atípica en este tipo de relatos.

4. Los relatos serán enviados a través del formulario que encontraréis aquí: FORMULARIO PARA ENVIAR RELATOS Y MICRORELATOS AL CERTAMEN

5. PLAZO DE PRESENTACIÓN: hasta 1 de Diciembre.

6. El Jurado, seleccionado por Portaldelescritor, Grupobuho y Canal #Literatura hará público su veredicto el día 10 de diciembre.

7. Se concederán los siguientes Premios: RELATO (O MICRORELATO) GANADOR: El autor/a recibirá un curso de relato online, a su elección de entre los ofertados por Portaldelescritor. FINALISTAS: Se seleccionarán dos relatos o microrelatos finalistas, cuyos autores -al igual que la persona que el primer premiado- podrán participar como colaboradores habituales en el Blog colectivo Literaturate.com Los relatos ganador y finalistas serán publicados en un libro a cargo de la Editorial Grupobuho. Para este libro, además, se SELECCIONARÁN, de entre los relatos y microrelatos participantes, aquellos que, a juicio del jurado, tengan calidad para ser publicados.

8. El hecho de participar en este concurso presupone la total aceptación de estas bases y la renuncia a cualquier reclamación. Cualquier imprevisto será resuelto por la Organización o el Jurado

Portal del escritor

martes, 20 de octubre de 2009

Lectura quincenal

5 imaginaciones
Prólogo de La Celestina

...y el mensaje "oculto" que hay en sus versos acrósticos...

El silencio escuda y suele encobrir
La falta de ingenio y torpeza de lenguas:
Blasón qu'es contrario, publica sus menguas
A quien mucho habla sin mucho sentir.
Como (la) hormiga que deja de ir,
Holgando por tierra con la provisión:
lactóse con alas de su perdición;
LIeváronla en alto, no sabe dónde ir.

El aire gozando ageno y extraño,
Rapiña es ya hecha de aves que vuelan;
Fuertes más qu'ella; por cebo la llevan;
En las nuevas alas estaba su daño.
Razón es que aplique a mi pluma este engaño,
No despreciando a los que me arguyen,
Así que, a mí mismo mis alas destruyen,
Nublosas y flacas, nascidas de hogaño.

Donde ésta gozar pensaba volando,
Oyo de escrebir cobrar más honor,
Del uno y del otro nasció disfavor:
Ella es comida, y a mí están cortando
Reproches y vistas y tachas. Callando
Obstara; y los daños de envidia y murmuros
Insisto remando; y los puertos seguros
Atrás quedan todos, ya cuanto más ando.

Si bien queréis ver mi limpio motivo,
A cuál se endereza de aquestos extremos,
Con cuál participa, quién rige sus remos,
Apolo, Diana o Cupido altivo;
Buscad bien el fin de aquestos qu'escribo,
O de el principio leed su argumento:
Leedlo, veréis que, aunque dulce cuento,
Amantes, que os muestra salir de captivo.

Como el doliente que píldora amarga
O la recela, o no puede tragar,
Métela dentro de dulce manjar;
Engáñase el gusto, salud se le alarga:
Desta manera mi pluma se embarga,
Imponiendo dichos lascivos, rientes,
Atrae los oídos de penadas gentes:
De grado escarmientan, y arrojan su carga.

Estando cercado de dudas y antojos,
Compuse tal fin que el principio desata;
Acordé dorar con oro de lata
Lo más fino tíbar que ví con mis ojos;
Y encima de rosas sembrar mil abrojos.
Suplico, pués, suplan discretos mi falta:
Teman groseros; y en obra tan alta,
O vean, o callen, o no dejen enojos.

Yo ví en Salamanca la obra presente:
Movíme a acabarla por estas razones:
Es la primera, que estó en vacaciones,
La otra inventaria persona prudente;
Y es la final, ver ya la más gente
Vuelta y mezclada en vicios de amor.
Estos amantes les pornán temor
A fiar de alcahueta, ni falso sirviente.

E así que esta obra en el proceder
Fue tanto breve, cuanto muy sotil,
Vi que portaba sentencias dos mil
En forro de gracias, labor de placer.
No hizo Dédalo, cierto, a mi ver,
Alguna más prima entretalladura,
Si fin diera en esta su propia escritura
Cota, o Mena, con su gran saber.

Iamás yo no vide en lengua romana,
Después que me acuerdo, ni nadie la vida,
Obra de'stilo tan alto y subido,
En tosca, ni griega, ni en castellana.
No trae sentencia, de donde no mana
Loable a su autor y eterna memoria,
Al cual Jesucristo reciba en su gloria,
Por su sancta pasión, que a todos nos sana.

Vos, los que amáis, tomad este ejemplo,
Este fino arnés con que os defendáis;
Volved ya las riendas, porque no os perdáis;
Load siempre a Dios visitando su templo;
Andad sobre aviso; no seáis d'ejemplo
De muertos y vivos y propios culpados;
Estando en el mundo yacéis sepultados.
Muy gran dolor siento cuando esto contemplo.

O damas, matronas, mancebos, casados,
Notad bien la vida que aquéstos hicieron;
Tened por espejo su fin cuál hobieron:
A otro que amores dad vuestros cuidados.
Limpiad ya los ojos, los ciegos errados,
Virtudes sembrando con casto vivir;
A todo correr debéis de huir,
No os lance Cupido sus tiros dorados.


"EL BACHILLER FERNANDO DE ROIAS ACABO LA COMEDIA DE CALYSTO Y MELYVEA E FVE NASCIDO EN LA PVEVLA DE MONTALVAN"

El bachiller Fernando de Rojas acabó la comedia de Calixto y Melibea y fue nacido en la puebla de Montalván.

domingo, 18 de octubre de 2009

Concurso de Ghostgirl

4 imaginaciones




Entre todos los que se hagan "Follower" en el Twitter de Ghostgirl ANTES DEL 1 DE NOVIEMBRE DE 2009 (http://twitter.com/ghostgirl_es) y nos dejen una frase relacionada con el libro o sus personajes (del tipo que encontramos al comienzo de cada capítulo de Ghostgirl), sortearemos... ¡¡UN PACK COMPUESTO POR GHOSTGIRL + GHOSTGIRL, EL REGRESO FIRMADOS POR TONYA HURLEY!!


(Sólo se puede participar una vez por persona. El ganador lo anunciaremos el 2 de noviembre en la web y en las redes sociales)

Tonya Hurley viene a España

3 imaginaciones

Tonya Hurley, la autora de Ghostgirl visitará España la semana que viene, coincidiendo con la salida del segundo libro: Ghostgirl: El regreso.



Las cuantro presentaciones serán a cargo de Javier Ruescas, autor de Encantamiento de luna

Los eventos se llevarán a cabo en las siguientes fechas y lugares:


MADRID

-23 de octubre: FNAC Callao - 19:00H


-24 de octubre: Casa del Libro (C/Alcalá (metro Goya)) - 19:00H


BARCELONA


-26 de octubre: FNAC L'Illa - 19:00H

-28 de octubre: Librería Bertrand - 18:00H

lunes, 12 de octubre de 2009

Montaraces. La tierra del hielo

3 imaginaciones


Montaraces. La tierra del hielo

John Flanagan



Will y Evanlyn van rumbo a Skandia, prisioneros del temible capitán Erak, a bordo de uno de sus barcos. Halt ha jurado rescatar a Will y hará cualquier cosa para cumplir su promesa, incluso desafiar a su rey. Expulsado del Cuerpo de Montaraces, Halt inicia su viaje en compañía de Horace y, por el camino, se verán constantemente amenazados por caballeros sin feudo dedicados al pillaje.¿Llegarán a tiempo para salvar a Will de una vida de esclavitud?


Datos técnicos

Páginas: 360
Fecha de publicación: 20/5/2009
Género: Novela
Colección: Montaraces
Precio: 14.50 €
ISBN: 978-84-204-7304-8

viernes, 9 de octubre de 2009

Nobel de Literatura

2 imaginaciones

Este año, la rumana-alemana Herta Müller, 20 años después de la caída del muro de Berlín, ha recibido el premio más prestigioso y mejor dotado de la literatura. Ese dato sobre el muro es importante, ya que ella es una escritora nacida y crecida al otro lado del telón de acero. Una autora que tuvo que escapar de su país perseguida y amenazada por la Securitate, la temible policía secreta del régimen comunista.


A pesar de las muchas obras que ha escrito, sólo podemos disfrutar de dos de ellas en castellano:

- En tierras bajas (Siruela). Una niña analiza el ambiente opresivo de un pueblo en 15 relatos.
- El hombre es un gran faisán en el mundo (Siruela). Novela corta sobre una comunidad rural rumano-alemana.

domingo, 4 de octubre de 2009

Lectura quincenal

3 imaginaciones
De corpore insepulto, de Juan José Millás

1.

En las horas de niebla,
los transeúntes dudan sobre el brillante asfalto,
tienen los automóviles la pintura empañada;
la humedad se resume en las ventanas amarillas
de las primeras oficinas. Los lugares públicos
no han despertado todavía. Está la calle
limpia: la lluvia la lavó durante
una madrugada insomne de golpear
en las persianas y chorrear sobre los patios interiores.
Hoy no se apagarán las luces por la huelga.

3.

En esta hora de humillación parece
el aire un animal enfermo. Tal
es la enfermedad, tal es el peso
de cuanto en él se mueve, que una hoja
desprendida de un árbol quebraría
la piel del pavimento. Mas no hay árboles. No hay árboles,
ni tierra, ni otro abismo
que la implacable y criminal persecución
dibujada en el laberinto de mi vida
por el sonido negro de sus botas.

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