domingo, 24 de mayo de 2009

Y sigue luchando por su equipo...

4 imaginaciones
Sara y las goleadoras: Las chicas somos guerreras, de Laura Gallego García


Este nuevo libro de Laura Gallego sale a la venta el día 26 de mayo, continuando con la saga de Sara, una niña que quiere ser futbolista profesional.

Sinopsis

A pocos días del partido frente a los chicos los problemas para Sara y su equipo crecen como los hongos. Necesitan practicar pero ¡ni tienen entrenador ni tampoco un espacio donde hacerlo sin sufrir las burlas de los muchachos! Cuando están a punto de tirar la toalla y aceptar la derrota sin siquiera haber jugado… alguien tiene un plan. ¿Y si funciona?


Algunos datos técnicos sobre el libro:

Título: Sara y las goleadoras: Las chicas somos guerreras
Autora: Laura Gallego García
Editorial: Planeta
Colección: Sara y las goleadoras
Nº de páginas: 192
PVP: 9'5 €

24/05/2009

sábado, 23 de mayo de 2009

Cara a cara con María Pastor

3 imaginaciones
Entrevista

A las diez y cuarto, tras la función de Molly Sweeney, un encuentro con la actriz María Pastor, una de las nominadas para los premios de teatro Valle-Inclán y que, actualmente, está trabajando en el Centro Dramático Nacional con la obra Plátonov, de Chéjov.

Pregunta: ¿Cuándo empezaste a estudiar arte dramático? ¿Qué te impulsó a ello?
Respuesta: ¡Ay…! ¡Díos mío, qué pregunta más difícil…! ¿Qué me impulsó a ello? A ver… Humm… ¿Cuándo empecé? Pues yo empecé a los dieciocho años tras asistir a un encuentro de teatro en Londres. Luego me fui a Estados Unidos y, a mi regreso, entré en la RESAT y estuve allí cuatro años estudiando, en la Real Escuela Superior. ¿Y… qué me impulsó? Es que es una cosa que se sabe de repente y yo lo supe con absoluta certeza. Es lo más claro que he tenido en mi vida. Es una cuestión de necesidad.

P: ¿Qué sentiste al actuar por primera vez frente a un público?
R: La primera actuación profesional que recuerdo con especial interés es Bodas de sangre en un bolo que se hizo: cogí un avión para llegar a Sevilla. La función era en un teatro enorme. Los actores estábamos entre cajas y, de repente, salíamos y nos sentábamos en dos hileras de sillas, y con una música muy particular... Y todo el público en silencio… y una sensación... indescriptible. Yo me senté en la silla y me dije: «Díos mío, ¡yo he nacido para esto!»

P: ¿Cuál ha sido el personaje más difícil que has interpretado? ¿De qué obra era?
R: Es que todos tienen su dificultad y, además, aquí, curiosamente, en Guindalera, a cada cual, más difícil me lo ponen cada día… Entonces no sé… lo que ocurre es que son distintas dificultades. Por ejemplo, Molly Sweeney, que es éste último: la dificultad fundamental es estar una hora y tres cuartos sin salir del escenario… tú solo, ante el peligro; es mucho texto, es mantener el personaje mucho tiempo y la mirada fija de ciega y una línea emocional muy poderosa.

P: ¿Y con el que más has disfrutado?
R: Con éste, sin duda alguna. De momento, con éste. Éste para mí es muy especial porque es como una especie de ritual… un regalo de mi padre a mí… y lo tengo en el corazón como algo muy especial. Y además, porque la obra en sí es como un ritual. Yo creo que mueve las conciencias de la gente esta función y, además, es un disfrute porque, cuando te dejas llevar, en un monólogo… Es como un fluir… volar, volar.

P: ¿Alguna vez has trabajado o quieres trabajar fuera de España?
R: Pues sí, a mí Europa me interesa y sí que he trabajado fuera. He trabajado en Estocolmo, con un director sueco en una compañía de treinta y tantos actores, ahí al aire libre, en un sitio precioso, en un lago, donde íbamos conduciendo a los espectadores a diferentes escenarios naturales… Y me gusta mucho París; cada vez que puedo salgo. Tengo allí un grupo de amigos, y hacemos grupos de entrenamiento y teatro.

P: ¿Has trabajado alguna vez en el cine o en la televisión? ¿Cómo fue esa experiencia?
R:
Pues sí… En televisión tengo menos experiencia: sólo hice un capitulito en una serie, un personaje muy chiquitito. Y fue una chorrada como un piano… En cine he tenido bastantes más experiencias. He hecho varios cortos y tres largometrajes, pero, fundamentalmente, como buen papel, El coche de pedales, que supuso una experiencia brutal porque fueron dos meses rodando en Valencia y de mano de una gente maravillosa. Es que el cine tiene otro tipo de dificultad, pero no me pareció tan difícil como lo que es dar la cara en un escenario.

P: ¿Con qué actor o actriz te gustaría compartir reparto?
R:
Bueno… muchísimos, muchísimos… Ahora iba a haber actuado con Vicky Peña en Plátonov en el Centro Dramático, y, finalmente, ella ya no está; está otra actriz que es igual de buena y muy buena compañera, pero a mí me hacía especial ilusión trabajar con Vicky Peña. Mucha ilusión… Así que ojalá lo consiga algún día…

P: ¿Tienes algún truco para que te resulte más fácil aprenderte los papeles?
R: Pues… Realmente no me doy ni cuenta de cuándo me los he aprendido: de repente me los sé. Yo creo que el actor en realidad no se estudia un texto y lo memoriza; lo que estudia es lo que le lleva a decir el texto: las motivaciones internas, las imágenes detrás de las palabras, la línea emocional, la línea de pensamiento...

P: ¿Crees que va a ser viable compaginar el Centro Dramático Nacional con la Guindalera o crees que vas a tener que elegir?
R: Yo la verdad, si elijo, me quedo con la Guindalera, definitivamente… y ellos lo saben, en el Centro Dramático. Entonces, no hay ningún problema. Pero espero no tener nunca que llegar a eso. Pienso que es posible compatibilizar las cosas perfectamente y, ahora, de momento, me ha cuadrado.

P: ¿Cuáles son tus proyectos para el futuro?
R:
De momento, llevo haciendo muchas pruebas para la tele y me están considerando para muchas cosas. Y creo que eso va a ser un poco lo próximo... Bueno, es que en el Centro Dramático va a haber una gira… quizá, en el 2010 lo retomemos y vayamos a Moscú y a San Petersburgo a un festival de Chéjov que hay y entonces, me va a llevar tiempo. Así que, entretanto, necesito cosas que no me involucren mucho y la tele para eso es ideal. Quiero decir, que es otro tipo de trabajo: no son muchas horas... Además, me apetece probar porque es como lo gran desconocido para mí, de momento. Y sé que en Guindalera tenemos más proyectos: la tercera obra que falta: Bailando en Lughnasa.

P: Cuéntame alguna anécdota que te haya resultado simpática y que te haya ocurrido en todos estos años de trabajo.
R:
¡Buah! Pues es que claro… en el teatro los accidentes son constantes, como sucede en directo, pues cada día te encuentras de todo. Incluso además hay momentos (no aquí porque en esta sala no se permiten, ya que el público está muy cerca) pero, en ciertos bolos o en ciertas funciones, cuando el espectador está un poco más lejos, los actores tenemos una tradición: y es que en la última función nos hacemos muchas putadas entre nosotros, ¿no? (Ríe.) O todo tipo de anécotas... Por ejemplo, en Molly Sweeney se le rompió la silla también a Raúl en una función… El estaba diciendo: «¿De qué color es esto?» Se bajó de la silla e hizo la silla “¡croonch!” Se rompió en tres o cuatro trozos y... ¡Dios mío! Claro, ¿qué haces? Eso hay que integrarlo... Así que tuve que decirle: «¿Qué ha pasado?» Y entonces él dijo: «¡Que se me ha roto la silla, cariño!» Seguimos un poco, él recogió los trozos y la gente ya pensaba que era parte de la historia... ¡Siempre piensan que es parte de la historia! Y entonces en el monólogo, yo introduje una frase hablando de eso: «Rita Kern fue mucho más paciente... y no tan torpe, como éste». Y entonces el público se ríe mucho más porque se sienten partícipes... (Ríe.) De esas... millones, millones, millones de anécdotas.

P: Y por último, ¿qué les recomendarías a todos aquellos que quieran lanzarse al mundo del espectáculo?
R:
¡Qué no lo hagan! (Ríe.) ¡Que hay mucha gente, mucha competencia, es muy duro! Pero... si decides dedicarte a esto: mucha, mucha, mucha constancia, mucha disciplina y... estudio. Y sobre todo, paciencia, mucha paciencia.

Fecha: Viernes, 20 de febrero de 2009

jueves, 14 de mayo de 2009

Lectura quincenal

4 imaginaciones
La hija de la exterminadora, de Meg Cabot

(Fragmento del relato incluido en el libro Noches de baile en el infierno)

"Apunta siempre al pecho -me decía mi madre-. Es la parte más voluminosa de cuerpo, la zona a la que es más sencillo dirigir el tiro. Desde luego, si eliges el pecho en lugar de un muslo o un brazo, lo más probable es que la herida resulte mortal... De poco te va a valer herir a tu enemigo. Lo único que cuenta es acabar con él."

A eso he venido aquí esta noche. A acabar con él.

Es evidente que Lila va a odiarme si descubre lo que va a ocurrir... si se entera de que voy a ser yo quien lo haga.

¿Pero qué otra cosa podría esperarse? No es posible que crea que me voy a quedar sentada sin hacer nada mientras observo cómo arruina su vida.

"He conocido a un chico -me anunció hoy, entusiasmada, mietras, a la hora de comer, aguardábamos en la fila del mostrador de las ensaladas-. Dios, Mary, no te puedes imaginar lo guapo que es. Se llama Sebastian. Tiene los ojos más azules que hayas visto en tu vida."

[...]

-Lila -le dije-, ¿y qué pasa con Ted?

Es que, desde que al fin Ted logró reunir el valor necesario para invitarla a salir, él es lo único en lo que Lila ha pensado a lo largo de este año. Bueno, él y las rebajas de Prada o los tatuajes en la espalda.

-Eso se ha acabado -contestó Lila mietras comenzaba a servirse lechuga-. Esta noche voy a salir con Sebastian; me lleva al Swig. Dice que nos van a dejar entrar: está en la lista vip.

No fue precisamente que ese tipo, quien fuera, dijese estar en la lista vip de la discoteca más exclusiva y moderna del centro de Manhattan lo que provocó que se me erizaran los pelos de la nuca.


Nota: Para leer el texto completo entrar aquí: http://www.scribd.com/doc/9177928/Noches-de-Baile-en-El-Infierno-Varios

14/05/2009

jueves, 7 de mayo de 2009

Y otra obra maestra...

4 imaginaciones
A Winter's Tale (Un cuento de invierno), de William Shakespeare


Argumento

Cuento de invierno es la penúltima obra que escribió Shakespeare, lo hizo entre 1610 y 1611, transcure entre dos imaginarios reinos de Sicilia y Bohemia. Cuenta la historia de Leontes, rey de Sicilia, quien está convencido de que su esposa, Hermione, y su mejor amigo, Polixilenes, rey de Bohemia, tienen un idilio. A pesar de las súplicas de la reina, que insiste en su inocencia, y de no tener evidencias previas, el Rey se deja llevar por los celos y destruye a su familia. Sus actos serán recordados durante generaciones y sólo su hija Perdita, dada por muerta al nacer, traerá la redención a este cuento.

Curiosidades

-> El director, Mendes, ha dividido a los actores, dejando a los ingleses en el reino de Sicilia (entre ellos los maravillosos Simon Russell Beale, Rebecca Hall y Sinéad Cusack) y a los americanos en el extranjero reino de Bohemia (Josh Hamilton, Ethan Hawke y Richard Easton, entre otros).

-> La primera parte de la obra es un drama y la segunda parte es una comedia.

-> The Bridge Project representará cada año, entre 2009 y 2011, un programa doble de obras clásicas que además realizará una gira internacional. 'Una única compañía trasatlántica formada por los mejores talentos británicos y estadounidenses.' Junto a Cuento de Invierno, de William Shakespeare, en esta primera temporada, Sam Mendes dirige otro texto de los más renombrados de la dramaturgia: El jardín de los cerezos de Chéjov, en versión de Tom Stoppard. Podría escribirse y no parar sobre las dos compañías asociadas, sus impulsores, el equipo ténico y el impresionante plantel de actores. Recuerdan de forma implacable la enorme distancia que nos separa. Desmenuzar el trabajo sensacional de todos ellos, apenas añadiría ruido al resultado final: una velada teatral de las que nunca se olvidan. Claro que todo en la vida tiene su precio, y 380.000 euros ha pagado el Teatro Español por programar las once funciones de The Bridge Project.

CRÍTICAS EN LOS MEDIOS

Un abrumador cuento de invierno, por J.C.Deus

El teatro fue un templo abarrotado de fieles devotos y expectantes. El estreno de 'Cuento de invierno', la segunda entrega de The Bridge Projects en Madrid en olor de santidad global, no estuvo por debajo de las expectativas. Probablemente representa el mejor teatro que pueda verse en estos momentos en todos estos mundos mundiales. Un cuento maravilloso para adultos deseosos de evasión de calidad. Una adaptación lograda del imposible texto de Shakespeare como sólo los grandes pueden conseguir. Un espectáculo medido, sin apabullar, con la coherencia y austeridad que sólo los grandes pueden permitirse. El teatro plasmando su superioridad sobre el cine. El clásico de los clásicos aunando respeto e innovación.
[...] La dirección, la interpretación y la escenificación se engarzaron en una delicada joya. El inglés con subtítulos colaboró al arrobo de la parroquia de los santos de la sagrada pomada, y los que se aburrieron, lo disimularon aplaudiendo al final más que nadie.
Fueron tres horas hábilmente dosificadas para mantener la atención sin sobresaltos. El entreacto está adecuadamente colocado (lo que no ocurre siempre), y la primera parte termina anunciando la segunda con un cambio de escenografía que atrapa con habilidad. Se trata de una bellísima aportación en forma de fiesta rural que llena todo el inicio de la segunda parte con música y baile, y permite incorporar al personaje quizás central, el granuja Autólico interpretado por don Ethan Hawke, un buhonero ratero y truhán destinado a ganarse al público. [...] Los cambios de escenario son un prodigio de efectividad y minimalismo, especialmente el mágico pase de la sala del tribunal que juzga a la presunta adúltera al páramo tormentoso donde será abandonada su hija. [...]

Shakespeare da otra oportunidad, por Javier Vallejo
(27/04/2009 - El país)

Hace cincuenta años, cuando lo montó Peter Brook con John Gielgud, la crítica consideraba Cuento de invierno "un shakespeare de segunda fila". Ahora, se ha revalorizado: es una obra de ocaso sobre el amor, los celos, el paso del tiempo y el perdón, tan mágica y alucinada como Cimbelino y La tempestad. El rey Leontes, su protagonista, encarna la paranoia en estado puro. Anda cegado con la idea de que Hermione, su mujer, se la pega con otro monarca, y de que la hija que esperan no es suya.
[...]
Hawke, en el papel de Autólico, vagabundo, quinqui y embaucador, es el demiurgo que orquesta, guitarra en mano, esa suite de engaños, identidades falsas, bailes y canciones que constituyen lo más agradecido de este montaje. A él le toca también escuchar el relato de la anagnórisis y de la reconciliación, que Shakespeare sitúa fuera de campo para no restar fuerza a su último golpe de efecto: la visita de Leontes a la estatua de su difunta esposa, que cobra vida. Mendes hace de ése un momento mágico, apoyado en la belleza de Rebecca Hall y en la intensidad contenida con que Morven Christie remata su arrobadora interpretación de Perdita, la princesa que todos daban por muerta.

Fotografías de la obra



Última escena de Un cuento de invierno


Ethan Hawke en una de sus principales escenas


7/05/2009

sábado, 2 de mayo de 2009

Una vida segada para siempre...

3 imaginaciones
Diario, de Ana Frank



Comentario

Éste diario es un testimonio sobre el horror nazi que sufrieron los judíos y otros grupos de sangre "impura" como homosexuales, testigos de Jehová, etc., en la antigua Alemania de Hitler. Si bien comienza con la mentalidad de una niña, a lo largo del libro se observa como Ana, la narradora, se va transformando, cómo va madurando, aprendiendo... Cómo rechaza a los escondidos con los que vive a veces, ya que no le parece que sean "buenas" personas: piensan mucho en ellos mismos, no la tienen en cuenta, siempre la llaman le atención... Cómo, con el tiempo, consigue una amistad en ese encierro...
Este diario no te cuenta en realidad qué hacían los nazis o los británicos palabra por palabra, pero hace algo más importante, según mi criterio: nos enseña cómo era la vida de ocho personas forzadas a esconderse debido a algo tan irremediablemente estúpido como tener una religión diferente. Porque, ¿y si hubiera sido al revés?
Tener una religión en particular no significa nada.

Una de las cosas que me sorprendió de este diario es que antes de que aparezcan las palabras: "Aquí termina el diario de Ana", la última oración me parece conclusiva, como si cerrara todo el diario y no se quedara en el aire como lo hace en muchas otras entradas. Casi parece que Ana sabía que dos o tres días después de esas anotaciones sobre ella misma, uno de los nazis iba a venir a detener a ella y a su familia...

Además, sólo con esas seis palabras ("Aquí termina el diario de Ana"), la vida de una joven que finalmente consiguió ser escritora -su sueño- quedó sesgada para siempre. ¿Quién sabe si, si no la hubieran descubierto junto con los otros siete escondidos, hubiera seguido escribiendo? Si, ahora tendría ochenta y tantos años... pero seguiría viva.

viernes, 1 de mayo de 2009

Lectura quincenal

3 imaginaciones
Chamariz, de Juan Ramón Jiménez

El chamariz, en el chopo,
¿y qué más?
El chopo en el cielo azul,
¿y qué más?
El cielo azul en el agua,
¿y qué más?
El agua en la hojita nueva,
¿y qué más?
La hojita nueva en la rosa,
¿y qué más?
La rosa en mi corazón,
¿y qué más?
Mi corazón en el tuyo.


Comentario: Como hace poco que fue mi cumpleaños, quiero regalaros esta poesía, también de Juan Ramón Jiménez, que descubrí en una exposición a la que fui sobre este escritor. Me gustó tanto que la memoricé y al llegar a casa la copie para conservarla. Espero que os guste tanto como a mí...

1/05/2009

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