domingo, 22 de noviembre de 2009

Lectura quincenal

1 imaginaciones
Tiempo, calma y silencio

Laura Gallego García


Llego con retraso, lo sé. No es sólo a causa del mal tiempo, es que me ha costado Dios y ayuda encontrar este lugar, a pesar de que las indicaciones parecían claras y precisas. Me pasé el desvío, y mira que lo andaba buscando. O, mejor dicho, andaba buscando una carretera, no un camino de cabras cerrado por una valla y casi comido por la vegetación.
La lluvia no ha facilitado las cosas tampoco. No es una tormenta ni nada parecido, sólo una lluvia fina e incómoda. Pero la humedad cala hasta los huesos, las nubes son bajas y de un color gris plomizo, y hay bastante niebla. Un día encantador, vaya.
Esto no va a afectar a mi valoración de la finca. Tengo demasiada experiencia en este trabajo como para dejarme desanimar por un día tristón. Sé de sobra que tarde o temprano saldrá el sol, simplemente hay que tener un poco de imaginación y visualizar el lugar con un poco menos de humedad y un poco más de colorido.
Por el momento, sí parece claro que habría que despejar la maleza del camino. Mi vehículo avanza lenta y pesadamente, aunque eso se debe también al barro que se pega a las ruedas. También sería necesario asfaltar esto y convertirlo en una carretera decente. Demasiados cambios, y ni siquiera he visto la casa todavía.
Tuerzo a la derecha y de pronto la finca aparece ante mí, oscura y lúgubre, como todas las casas antiguas un día de lluvia. A simple vista parece más grande de lo que imaginaba, y está bastante bien conservada. En esto, la agencia no me engañó: las fotos eran actuales.
Aparco el coche frente a la entrada, al lado de un Mégane de color vino y una furgoneta gris. Como suponía, me estaban esperando.
Bajo del coche, me echo sobre la cabeza la capucha del abrigo y me dirijo a paso ligero hasta el porche, donde me esperan dos hombres. A uno lo conozco. Es Mario Aguilar, el de la agencia. Un tipo joven y entusiasta, pero bastante competente. El otro rondará los cuarenta y muchos, y es un individuo bajo y corpulento, que está empezando a quedarse calvo. Parece muy nervioso. Supongo que no se siente a gusto con la idea de vender una propiedad que ha pertenecido a su familia durante tantas generaciones. De todas formas, en la agencia me dijeron que no soy el primero al que se la enseñan.
—Señor Correa —saluda Aguilar alegremente, estrechándome la mano con energía—. ¿Le ha costado encontrar el sitio?
—Un poco, sí —reconozco—. La carretera está bastante escondida.
Centro mi atención en el dueño de la casa, que se presenta como Pedro Gutiérrez.
—Daniel Correa —respondo—. Un placer.
—¿Entramos?
Realizamos con cierta rapidez la visita de rigor. No porque no haya nada que ver, sino porque yo sé exactamente qué es lo que estoy buscando. Para cuando bajamos de nuevo al vestíbulo, me he hecho una idea bastante precisa de la situación.
Es una casa grande y bien distribuida. Ya lo sabía por los planos, pero me ha gustado ver que las habitaciones tienen el tamaño adecuado, ni muy grandes, ni muy pequeñas. Hay un cuarto de baño en cada planta, el salón es lo bastante grande como para instalar un pequeño comedor y la chimenea está en buen estado. La casa tiene un serio problema de cañerías, como era de esperar, pero nada que no pueda arreglarse. Lo cierto es que es exactamente lo que estaba buscando.
—¿Y bien? —sonríe Aguilar—. No todos los días se encuentran fincas de esta antigüedad y tan bien conservadas, ¿no es cierto?
—No —reconozco—. Pero aun así, habría que poner calefacción central, cambiar las cañerías, reformar la cocina y los baños, restaurar las baldosas de los suelos, renovar todo el mobiliario... ah, y arreglar el tejado: tiene goteras.
—Nada que no haya que reformar en cualquier finca de estas características, como ya sabrá usted —replica Aguilar, impertérrito—. Si lo desea, podemos darle un margen de un par de días para pensarlo; pero ya hay otras personas interesadas en visitar la propiedad.
Lo dudo mucho, pero le sigo el juego y adopto una expresión poco convencida.
—Parece que ya no llueve —prosigue Aguilar, echando un vistazo por la ventana—, pero el cielo está cada vez más oscuro. Más vale que aprovechemos para marcharnos ahora, no sea que nos pille el chaparrón.
Reacciono.
—¿Ya? Si sólo hemos visto la casa. Me interesa visitar también la parcela. Veinte hectáreas, según la información que me facilitó.
Gutiérrez, que ha permanecido callado como un muerto durante toda la visita, da un respingo.
—¿La parcela? —repite, receloso—. ¿Para qué quiere verla?
Me esfuerzo por no mirarlo como si fuera tonto.
—Porque estoy interesado en adquirir toda la propiedad, no sólo la casa —le explico pacientemente.
—Bueno, pero hace un mal día, y estará todo el suelo embarrado —replica Gutiérrez, cada vez más nervioso.
—Llevo calzado adecuado —contesto, señalando mis botas de montaña.
—Ahí no hay nada que ver. Sólo hay un bosque, y ya está.
—¿Un bosque? —repito, lanzando una mirada de reproche a Aguilar; no me había contado que la parcela contenía terreno forestal.
—Sí, y bastante tupido —asiente Gutiérrez, animado por mis dudas—. No vale la pena adentrarse en él.
—Bueno, pero aun así quiero verlo. Necesito saber si podría contar o no con ese terreno.
—¿Por qué? ¿Qué es lo que quiere hacer con él?
—Bueno, depende de lo grande que sea la superficie aprovechable, y de cómo esté distribuído. Pero, de entrada, necesitaría un pequeño parking y una piscina. Y si es posible, una zona de juegos infantiles.
—¿Una piscina? No sabía que las casas rurales tuvieran piscina.
—Las mías, sí la tienen.
Estoy empezando a impacientarme. No quiero que se me note demasiado que hace tiempo que le tengo echado el ojo a esta región, y que por el momento esta es la única casa que me convence, de todas las que he visto. Normalmente el juego consiste en que ellos intentan venderme la casa, y yo remoloneo y pongo pegas para que mejoren la oferta. Me resulta extraño que sea el dueño el que ponga pegas. Me obliga a mostrar interés, y eso no es bueno.
—Vayamos a echar un vistazo —interviene Aguilar, oportunamente—. Si no le apetece salir, señor Gutiérrez, puede esperarnos aquí; no tardaremos.
Gutérrez reacciona.
—No, no —se apresura a responder—. Voy con ustedes.
Salimos de nuevo al porche y rodeamos la finca. Echo un vistazo a los alrededores. El paisaje es impresionante, un paraíso del senderismo y los deportes de montaña. Ninguna de las casas de campo que he visitado por aquí está tan alejada de la civilización y a la vez tan bien conservada como ésta. Sería una pena desaprovechar el terreno que la rodea. Ya había hecho cálculos antes de venir y, además de todo lo que le he dicho a Gutiérrez, también había añadido por mi cuenta un pequeño camping y un picadero para poder ofrecer a nuestros clientes un servicio de paseos a caballo. Veinte hectáreas dan para todo eso, y aún sobra espacio.
La visión de la propiedad de la finca echa por tierra mis cábalas. El dueño tiene razón: tras la cancela que da paso al terreno adyacente se extiende un verdadero bosque, denso y salvaje. Para que un bosque pueda crecer de esta manera tienen que haberlo descuidado durante décadas. No me explico cómo han desaprovechado así semejante espacio.
—Puf... —resoplo—. Un buen bosque, sí señor. ¿Por qué no me dijeron que se trataba de un terreno forestal?
Aguilar interviene, raudo:
—Es terreno forestal, pero todos los permisos están ya en regla. Por lo visto, hace tiempo que los dueños pensaban arreglar todo esto, aunque por alguna razón abandonaron el proyecto. —Mira a Gutiérrez, que asiente con la cabeza, confirmando sus palabras—. Por lo menos, le ahorraron el papeleo.
—Aun así, será complicado aprovechar el terreno. Talarlo y desbrozarlo todo costará un dineral.
—¿Talarlo? —La voz de Gutiérrez suena de pronto como el chillido de un ratón—. ¡Pero no puede hacer eso! Quiero decir... que el bosque siempre ha estado aquí, es parte de la herencia familiar...
—... pero, si no me equivoco, su familia está dispuesta a desprenderse de esa herencia, ¿no? De lo contrario, no estaríamos hoy aquí.
Gutiérrez deja caer los hombros.
—Sí, pero... en fin, contábamos en que dejarían la parcela como está.
—Así no me sirve para nada, ¿sabe? Si finalmente decido adquirir la finca, será porque voy a remodelar todo esto. Si fuera un bosque un poco menos... impenetrable, por así decirlo, se podrían acondicionar rutas para que la gente pasease. Pero desde aquí no se aprecia ni un mísero sendero. Es curioso que lo que hay tras la valla de la finca sea más agreste que el paisaje que la rodea.
Gutiérrez desvía la mirada, pero no dice nada. Aguilar agita el juego de llaves de la finca.
—¿Quiere pasar a echar un vistazo?
—No, déjelo. No sabría por dónde empezar. Llevo calzado de montaña, pero ahí detrás no hay ni sitio para poner los pies, con tanta vegetación.
Gutiérrez murmura algo entre dientes. Ha sonado como “A ella le gusta así”, pero no puedo estar seguro. Es un tipo un poco raro.
—Bien —asiente Mario, guardándose las llaves en el bolsillo de la parka—. En tal caso, creo que está todo visto, ¿no?
Regresamos al porche y nos detenemos allí para despedirnos. Las formalidades de siempre. Estaremos en contacto, ya le llamaré, gracias por venir... Nos estrechamos las manos y cada cual se dirige hacia su vehículo.

Para leer la continuación, pinchar aquí (Lecturas -> Tiempo, calma y silencio)

sábado, 21 de noviembre de 2009

Un nuevo premio para el blog...

2 imaginaciones
Concedido por Kyna, del blog Life is dream



Agradecer a la persona que te lo otorgó:
Muchísimas gracias, Kyna. La verdad, no me lo esperaba y fue una bonita sopresa encontrarme tu mensaje diciendo que me habías concedido el premio... ^^ De nuevo, muchas gracias
*

Decir por qué amas leer:
Leer me encanta. No sólo porque me guste entrar en otros mundos y conocer dversos personajes y evadirme de la realidad, sino también porque ya se ha convertido como en una necesidad. Mucha gente verá esto como algo raro, pero, lo cierto, es que, igual que hay gente que vive de la música, etc., una de mis prioridades es la lectura, que conlleva la imaginación ^^

*

Otorgar a los blogs que quieras:

lunes, 2 de noviembre de 2009

Concurso jugosito...

0 imaginaciones
Os presento un nuevo concurso...
El blog Letras y Escenas sortea 80 LIBROS de una tacada.


El Misterio de Letras y Escenas es un secreto a voces susurradas por descubrir.
Si queréis participar y ganar uno de los 5 lotes de 16 libros de romántica juvenil y adulta que sortea LYE pasaros por el blog. Para ver toda la información, pinchad aquí"

Yo me animo... ^^

Especial Halloween (3ª parte)

0 imaginaciones
El gato negro

(última parte)


Para un propósito semejante el sótano era idóneo. Las paredes no habían sido sólidamente construidas y se le había aplicado una capa de yeso basto, que la humedad del ambiente no había dejado endurecer. Además, en una de las paredes había un saliente, motivado por una falsa chimenea, que se había rellenado de forma que se pareciera al resto del sótano. No tenía dudas de que fácilmente podía quitar los ladrillos de esa parte, introducir el cadáver y taparlo todo como antes, de manera que ninguna mirada pudiera descubrir nada sospechoso.

Y mis cálculos no me desilusionaron. Con una palanca saqué fácilmente los ladrillos, y después de colocar con cuidado el cuerpo contra la pared interior, lo apuntalé en esa posición y casi sin dificultad volví a colocar los ladrillos en la forma original. Después de procurarme argamasa, arena y cerda, preparé con la mayor precaución posible un yeso que no se podía distinguir del antiguo, y revoqué cuidadosamente, de nuevo, el enladrillado. Cuando acabé, me sentí satisfecho de que todo hubiera quedado bien. La pared no mostraba la menor señal haber sido alterada. Recogí del suelo los desechos con el más minucioso de los cuidados. Triunfante, miré alrededor y me dije: "Aquí, por lo menos, no he trabajado en vano."

Mi paso siguiente consistió en buscar a la bestia que había sido la causa de tanta desdicha; porque al fin me sentí resuelto a matarla. Si hubiera podido encontrar el gato en ese momento, su destino habría quedado para siempre sellado; pero, por lo visto, el astuto animal, alarmado por la violencia de mi anterior acceso de cólera, se negaba a presentarse mientras yo siguiera de mal humor. Es imposible describir, ni imaginar, el profundo y dichoso sentimiento de alivio que la ausencia del odiado animal trajo a mi pecho. No apareció aquella noche, y así al menos durante la noche, por primera vez desde su llegada a la casa, pude dormir profunda y tranquilamente; ¡sí, pude dormir, incluso con el peso del asesinato sobre mi alma!

Pasaron el segundo y el tercer día, y aún no volvía mi atormentador. Una vez más respiraba como un hombre libre ¡El monstruo aterrorizado había huido del lugar para siempre! ¡No volvería a verlo jamás! ¡Mi felicidad era suprema! La culpa de mi negro acto me molestaba poco. Se habían hecho algunas indagaciones, pero éstas hallaron respuesta sin dificultad. Incluso habían registrado mi casa, pero por supuesto, no se descubrió nada. Yo consideraba asegurada mi felicidad futura.

Al cuarto día, después del asesinato, un grupo de policías entró en casa intempestivamente y procedió otra vez a una rigurosa investigación. Seguro de que mi lugar de ocultación era inescrutable, no sentí la menor inquietud. Los agentes me pidieron que los acompañara en su registro. No dejaron ningún rincón ni escondrijo sin explorar. Al fin, por tercera o cuarta vez, bajaron al sótano. No me temblaba ni un solo músculo. Mi corazón latía tranquilamente como el de quien duerme en la inocencia. Me paseaba de un lado a otro del sótano. Crucé los brazos sobre el pecho y me puse a dar vueltas despreocupadamente. Los policías quedaron totalmente satisfechos y se disponían a marcharse. El júbilo de mi corazón era demasiado fuerte para ser reprimido. Ardía en deseos de decirles, al menos, una palabra como prueba de triunfo, y de asegurar doblemente su certidumbre sobre mi inocencia.

-Caballeros-dije, por fin, cuando el grupo subía la escalera-, me alegro de haber disipado sus sospechas. Les deseo a todos felicidad, y un poco más de cortesía. Por cierto, caballeros, esta es una casa bien construida- en mi rabioso deseo de decir algo con naturalidad no me daba completa cuenta de mis palabras- me permito decir que es una casa de excelente construcción. Estas paredes (¿ya se marchan ustedes, caballeros?), estas paredes son de gran solidez- y entonces, empujado por el puro frenesí de mis bravatas, golpeé pesadamente con el bastón que llevaba en la mano sobre esa misma parte de la pared de ladrillo detrás de la cual se hallaba el cadáver de la esposa de mi alma.

¡Qué Dios me proteja y me libre de las garras del archidemonio! Apenas se había silenciado la repercusión de mis golpes, cuando ¡una voz me contestó desde dentro de la tumba! Un quejido, al principio ahogado y entrecortado como el sollozar de un niño, que luego creció rápidamente hasta transformarse en un largo, fuerte y continuo grito, totalmente anómalo e inhumano, un aullido, un quejumbroso alarido, mezcla de horror y triunfo, como sólo pudiera surgir en el infierno, al unísono, de la garganta de los condenados en su agonía y de los demonios gozosos en la condenación.

Hablar de mis propios pensamientos de entonces es un disparate. Desmayándome, di unos tambaleantes pasos hacia la pared de enfrente. Por un instante el grupo de hombres, en la escalera, quedó inmóvil, preso de un extremo y espantoso terror. Al momento, una docena de fuertes brazos trabajaban en la pared. Cayó de una pieza. El cadáver, ya muy corrompido y cubierto de sangre coagulada, apareció erguido ante los ojos de los espectadores. Sobre su cabeza, con la roja boca abierta y el solitario ojo como de fuego, estaba agazapada la horrible bestia cuya astucia me había inducido al asesinato y cuya voz delatora me entregaba ahora al verdugo. ¡Había emparedado al monstruo en la tumba!

domingo, 1 de noviembre de 2009

Especial Halloween (2ª parte)

0 imaginaciones
El gato negro

(continuación)

Leer la primera parte

La noche de aquel mismo día en que cometí tan cruel acción me despertaron gritos de: "¡Incendio!" Las cortinas de mi cama eran una llama viva y toda la casa estaba ardiendo. Con gran dificultad pudimos escapar de la conflagración mi mujer, un sirviente y yo. Todo quedó destruido. Mis bienes terrenales se perdieron y desde ese momento tuve que resignarme a la desesperanza.

No incurriré en la debilidad de establecer una relación de causa y efecto entre el desastre y mi criminal acción. Pero estoy detallando una cadena de hechos y no quiero dejar ningún eslabón incompleto. Al día siguiente del incendio acudí a visitar las ruinas. Salvo una, las paredes se habían desplomado. La que quedaba en pie era un tabique divisorio de poco espesor, situado en el centro de la casa, y contra el cual se apoyaba antes la cabecera de mi lecho. El enlucido había quedado a salvo de la acción del fuego, cosa que atribuí a su reciente aplicación. Una densa muchedumbre habíase reunido frente a la pared y varias personas parecían examinar parte de la misma con gran atención y detalle. Las palabras "¡extraño!, ¡curioso!" y otras similares excitaron mi curiosidad. Al aproximarme vi que en la blanca superficie, grabada como un bajorrelieve, aparecía la imagen de un gigantesco gato. El contorno tenía una nitidez verdaderamente maravillosa. Había una soga alrededor del pescuezo del animal.

Al descubrir esta aparición -ya que no podía considerarla otra cosa- me sentí dominado por el asombro y el terror. Pero la reflexión vino luego en mi ayuda. Recordé que había ahorcado al gato en un jardín contiguo a la casa. Al producirse la alarma del incendio, la multitud había invadido inmediatamente el jardín: alguien debió de cortar la soga y tirar al gato en mi habitación por la ventana abierta. Sin duda, habían tratado de despertarme en esa forma. Probablemente la caída de las paredes comprimió a la víctima de mi crueldad contra el enlucido recién aplicado, cuya cal, junto con la acción de las llamas y el amoniaco del cadáver, produjo la imagen que acababa de ver.

Si bien en esta forma quedó satisfecha mi razón, ya que no mi conciencia, sobre el extraño episodio, lo ocurrido impresionó profundamente mi imaginación. Durante muchos meses no pude librarme del fantasma del gato, y en todo ese tiempo dominó mi espíritu un sentimiento informe que se parecía, sin serlo, al remordimiento. Llegué al punto de lamentar la pérdida del animal y buscar, en los viles antros que habitualmente frecuentaba, algún otro de la misma especie y apariencia que pudiera ocupar su lugar.

Una noche en que, borracho a medias, me hallaba en una taberna más que infame, reclamó mi atención algo negro posado sobre uno de los enormes toneles de ginebra que constituían el principal moblaje del lugar. Durante algunos minutos había estado mirando dicho tonel y me sorprendió no haber advertido antes la presencia de la mancha negra en lo alto. Me aproximé y la toqué con la mano. Era un gato negro muy grande, tan grande como Plutón y absolutamente igual a éste, salvo un detalle. Plutón no tenía el menor pelo blanco en el cuerpo, mientras este gato mostraba una vasta aunque indefinida mancha blanca que le cubría casi todo el pecho.
Al sentirse acariciado se enderezó prontamente, ronroneando con fuerza, se frotó contra mi mano y pareció encantado de mis atenciones. Acababa, pues, de encontrar el animal que precisamente andaba buscando. De inmediato, propuse su compra al tabernero, pero me contestó que el animal no era suyo y que jamás lo había visto antes ni sabía nada de él.
Continué acariciando al gato y, cuando me disponía a volver a casa, el animal pareció dispuesto a acompañarme. Le permití que lo hiciera, deteniéndome una y otra vez para inclinarme y acariciarlo. Cuando estuvo en casa, se acostumbró a ella de inmediato y se convirtió en el gran favorito de mi mujer.

Por mi parte, pronto sentí nacer en mí una antipatía hacia aquel animal. Era exactamente lo contrario de lo que había anticipado, pero -sin que pueda decir cómo ni por qué- su marcado cariño por mí me disgustaba y me fatigaba. Gradualmente, el sentimiento de disgusto y fatiga creció hasta alcanzar la amargura del odio. Evitaba encontrarme con el animal; un resto de vergüenza y el recuerdo de mi crueldad de antaño me vedaban maltratarlo. Durante algunas semanas me abstuve de pegarle o de hacerlo víctima de cualquier violencia; pero gradualmente -muy gradualmente- llegué a mirarlo con inexpresable odio y a huir en silencio de su detestable presencia, como si fuera una emanación de la peste.

Lo que, sin duda, contribuyó a aumentar mi odio fue descubrir, a la mañana siguiente de haberlo traído a casa, que aquel gato, igual que Plutón, era tuerto. Esta circunstancia fue precisamente la que lo hizo más grato a mi mujer, quien, como ya dije, poseía en alto grado esos sentimientos humanitarios que alguna vez habían sido mi rasgo distintivo y la fuente de mis placeres más simples y más puros.

El cariño del gato por mí parecía aumentar en el mismo grado que mi aversión. Seguía mis pasos con una pertinencia que me costaría hacer entender al lector. Dondequiera que me sentara venía a ovillarse bajo mi silla o saltaba a mis rodillas, prodigándome sus odiosas caricias. Si echaba a caminar, se metía entre mis pies, amenazando con hacerme caer, o bien clavaba sus largas y afiladas uñas en mis ropas, para poder trepar hasta mi pecho. En esos momentos, aunque ansiaba aniquilarlo de un solo golpe, me sentía paralizado por el recuerdo de mi primer crimen, pero sobre todo -quiero confesarlo ahora mismo- por un espantoso temor al animal.
Aquel temor no era precisamente miedo de un mal físico y, sin embargo, me sería imposible definirlo de otra manera. Me siento casi avergonzado de reconocer, sí, aún en esta celda de criminales me siento casi avergonzado de reconocer que el terror, el espanto que aquel animal me inspiraba, era intensificado por una de las más insensatas quimeras que sería dado concebir. Más de una vez mi mujer me había llamado la atención sobre la forma de la mancha blanca de la cual ya he hablado, y que constituía la única diferencia entre el extraño animal y el que yo había matado. El lector recordará que esta mancha, aunque grande, me había parecido al principio de forma indefinida; pero gradualmente, de manera tan imperceptible que mi razón luchó durante largo tiempo por rechazarla como fantástica, la mancha fue asumiendo un contorno de rigurosa precisión. Representaba ahora algo que me estremezco al nombrar, y por ello odiaba, temía y hubiera querido librarme del monstruo si hubiese sido capaz de atreverme; representaba, digo, la imagen de una cosa atroz, siniestra..., ¡la imagen del patíbulo! ¡Oh lúgubre y terrible máquina del horror y del crimen, de la agonía y de la muerte!

Me sentí entonces más miserable que todas las miserias humanas. ¡Pensar que una bestia, cuyo semejante había yo destruido desdeñosamente, una bestia era capaz de producir tan insoportable angustia en un hombre creado a imagen y semejanza de Dios! ¡Ay, ni de día ni de noche pude ya gozar de la bendición del reposo! De día, aquella criatura no me dejaba un instante solo; de noche, despertaba hora a hora de los más horrorosos sueños, para sentir el ardiente aliento de la cosa en mi rostro y su terrible peso -pesadilla encarnada de la que no me era posible desprenderme- apoyado eternamente sobre mi corazón.

Bajo el agobio de tormentos semejantes, sucumbió en mí lo poco que me quedaba de bueno. Sólo los malos pensamientos disfrutaban ya de mi intimidad; los más tenebrosos, los más perversos pensamientos. La melancolía habitual de mi humor creció hasta convertirse en aborrecimiento de todo lo que me rodeaba y de la entera humanidad; y mi pobre mujer, que de nada se quejaba, llegó a ser la habitual y paciente víctima de los repentinos y frecuentes arrebatos de ciega cólera a que me abandonaba.

Cierto día, para cumplir una tarea doméstica, me acompañó al sótano de la vieja casa donde nuestra pobreza nos obligaba a vivir. El gato me siguió mientras bajaba la empinada escalera y estuvo a punto de tirarme cabeza abajo, lo cual me exasperó hasta la locura. Alzando un hacha y olvidando en mi rabia los pueriles temores que hasta entonces habían detenido mi mano, descargué un golpe que hubiera matado instantáneamente al animal de haberlo alcanzado. Pero la mano de mi mujer detuvo su trayectoria. Entonces, llevado por su intervención a una rabia más que demoníaca, me zafé de su abrazo y le hundí el hacha en la cabeza. Sin un solo quejido, cayó muerta a mis pies.

Cumplido este espantoso asesinato, me entregué al punto y con toda sangre fría a la tarea de ocultar el cadáver. Sabía que era imposible sacarlo de casa, tanto de día como de noche, sin correr el riesgo de que algún vecino me observara. Diversos proyectos cruzaron mi mente. Por un momento pensé en descuartizar el cuerpo y quemar los pedazos. Luego se me ocurrió cavar una tumba en el piso del sótano. Pensé también si no convenía arrojar el cuerpo al pozo del patio o meterlo en un cajón, como si se tratara de una mercadería común, y llamar a un mozo de cordel para que lo retirara de casa. Pero, al fin, di con lo que me pareció el mejor expediente y decidí emparedar el cadáver en el sótano, tal como se dice que los monjes de la Edad Media emparedaban a sus víctimas.

(Continuará)


Leer la tercera parte

sábado, 31 de octubre de 2009

Especial Halloween

1 imaginaciones
El gato negro

Edgar Allan Poe



No espero ni pido que nadie crea el extravagante pero sencillo relato que me dispongo a escribir. Loco estaría, de veras, si lo esperase, cuando mis sentidos rechazan su propia evidencia. Sin embargo, no estoy loco, y ciertamente no sueño. Pero mañana moriré, y hoy quiero aliviar mi alma. Mi propósito inmediato es presentar al mundo, clara, sucintamente y sin comentarios, una serie de episodios domésticos. Las consecuencias de estos episodios me han aterrorizado, me han torturado, me han destruido. Sin embargo, no trataré de interpretarlos. Para mí han significado poco, salvo el horror, a muchos les parecerán más barrocos que terribles. En el futuro, tal vez aparezca alguien cuya inteligencia reduzca mis fantasmas a lugares comunes, una inteligencia más tranquila, más lógica y mucho menos excitable que la mía, capaz de ver en las circunstancias, que detallo con temor, sólo una sucesión ordinaria de causas y efectos muy naturales.

Desde la infancia me distinguía por la docilidad y humanidad de mi carácter. La ternura de mi corazón era incluso tan evidente, que me convertía en objeto de burla para mis compañeros. Sobre todo, sentía un gran afecto por los animales, y mis padres me permitían tener una gran variedad. Pasaba la mayor parte de mi tiempo con ellos y nunca me sentía tan feliz como cuando les daba de comer y los acariciaba. Este rasgo de mi carácter crecía conmigo y, cuando ya era hombre, me proporcionaba una de mis principales fuentes de placer. Aquellos que han sentido afecto por un perro fiel y sagaz no necesitan que me moleste en explicarles la naturaleza ni la intensidad de la satisfacción así recibida. Hay algo en el generoso y abnegado amor de un animal que llega directamente al corazón de aquel que con frecuencia ha probado la mezquina amistad y frágil fidelidad del hombre.

Me casé joven y tuve la alegría de descubrir que mi mujer tenía un carácter no incompatible con el mío. Al observar mi preferencia por los animales domésticos, ella no perdía oportunidad de conseguir los más agradables de entre ellos. Teníamos pajaritos, peces de colores, un hermoso pero, conejos, un mono pequeño y un gato.

Este último era un hermoso animal, notablemente grande, completamente negro y de una sagacidad asombrosa. Al referirse a su inteligencia, mi mujer, que en el fondo era un poco supersticiosa, aludía con frecuencia a la antigua creencia popular de que todos los gatos negros eran brujas disfrazadas. No quiero decir que lo creyera en serio, y sólo menciono el asunto porque lo he recordado ahora por casualidad.

Pluto - Tal era el nombre del gato- era mi predilecto y mi camarada. Sólo yo le daba de comer y él me acompañaba en casa por todas partes. Incluso me resultaba difícil impedir que me siguiera por las calles.

Nuestra amistad duró, así, varios años, en el transcurso de los cuales mi temperamento y mi carácter, por medio del demonio Intemperancia (y enrojezco al confesarlo), habían empeorado radicalmente. Día a día me fui volviendo más irritable, malhumorado e indiferente hacia los sentimientos ajenos. Me permitía usar palabras duras con mi mujer. Por fin, incluso llegué a infligirle violencias personales. Mis animales, por supuesto, sintieron también el cambio de mi carácter. No sólo los descuidaba, sino que llegué a hacerles daño. Hacia Pluto, sin embargo, aún sentía el suficiente respeto como para abstenerme de maltratarlo, como hacía, sin escrúpulos, con los conejos, el mono, y hasta el perro, cuando por accidente, o por afecto, se cruzaban en mi camino. Pero mi enfermedad empeoraba- pues ¿qué enfermedad es comparable con el alcohol?-, y al fin incluso Pluto, que entonces envejecía y, en consecuencia se ponía irritable, incluso Pluto empezó a sufrir los efectos de mi mal humor.

Una noche, al regresar a casa, muy embriagado, de uno de mis lugares predilectos del centro de la ciudad, me imaginé que el gato evitaba mi presencia. Lo agarré y, asustado por mi violencia, me mordió levemente en la mano. Al instante se apoderó de mí la furia de un demonio. Ya no me reconocía a mi mismo. Mi alma original pareció volar de pronto de mi cuerpo; y una malevolencia, más que diabólica, alimentada por la ginebra, estremeció cada fibra de mi ser. Saqué del bolsillo del chaleco un cortaplumas, lo abrí, sujeté a la pobre bestia por la garganta y ¡deliberadamente le saqué un ojo! Siento vergüenza, me abraso, tiemblo mientras escribo de aquella condenable atrocidad.

Cuando con la mañana mi razón retornó, cuando con el sueño se habían pasado los vapores de la orgía nocturna, experimenté un sentimiento de horror mezclado con remordimiento ante el crimen del que era culpable, pero sólo era un sentimiento débil y equívoco, y no llegó a tocar mi alma. Otra vez me hundí en los excesos y pronto ahogué en vino todo recuerdo del acto. Entretanto, el gato mejoraba lentamente. La cuenca del ojo perdido tenía, sin duda, un aspecto horrible, pero el animal no parecía sufrir ya. Se paseaba, como de costumbre, por la casa; pero, como era de esperar, huía presa del pánico cuando me acercaba a él. Aún quedaban en mi, al principio, gran parte de mis antiguos sentimientos como para sentirme agraviado por la evidente antipatía de un animal que una vez había querido tanto. Pero ese sentimiento pronto cedió paso a la irritación. Y en entonces se presentó, como para mi derrota final e irrevocable, el espíritu de la PERVERSIDAD. La filosofía no tiene en cuenta a este espíritu. Sin embargo, estoy tan seguro de que mi alma existe como de que la perversidad es uno de los impulsos primitivos del corazón humano..., una de las facultades o sentimientos primarios indivisibles, que dirigen el carácter del hombre. ¿Quién no se ha encontrado cien veces cometiendo una acción malvada o tonta por la simple razón de que sabe que no debía cometerla? ¿No tenemos una tendencia permanente, en contra de nuestro buen sentido, a transgredir lo que constituye la Ley, simplemente por el hecho de serlo? Este espíritu de la perversidad, como he dicho, causó mi derrota final. Era aquel insondable anhelo que tenía el alma de acosarse, de violentar su propia naturaleza, de hacer el mal por el mal mismo, lo que me empujó a continuar y finalmente a consumar el agravio que habían infligido al inocente animal. Una mañana, a sangre fría, le pasé un lazo por el pescuezo y lo ahorqué en la rama de un árbol, lo ahorqué mientras lágrimas me brotaban de los ojos y el más amargo remordimiento me apretaba el corazón; lo ahorqué porque sabía que me quería, y porque creía que no me había dado motivos para sentirme ofendido; lo ahorqué porque sabía que al hacerlo cometía un pecado, un pecado mortal que pondría en peligro mi alma, que la llevaría- si ello fuera posible- más allá del alcance de la misericordia del Dios más misericordioso y más terrible.


(Continuará...)
Leer la tercera parte

martes, 27 de octubre de 2009

Un nuevo concurso

0 imaginaciones
Certamen de Relato y Microrelato "No más turrón, por favor"



Ya se acercan las Fiestas Navideñas, una época para la generosidad, los regalos y las encantadoras comidas familiares... ¿o no? Bueno, reconozcamos que a veces no todo son campanillas y turrones.

Desde Portal del escritor queremos animaros a que nos contéis historias de esa otra Navidad, la que no siempre es como en los cuentos de Disney.

Portaldelescritor, en colaboración con Grupobuho y Canal #Literatura, convoca este Premio para relatos cuyas historias transcurran en la época Navideña y que lancen una mirada diferente sobre a estas Fiestas.

Así, esperamos recibir:
* Relatos o microrelatos de terror o de humor encuadrados en las fechas o fiestas navideñas
* Sátiras de relatos navideños clásicos o relatos que contemplen la Navidad con ironía.
* Relatos realistas, de historias que transcurran -al menos en parte- en la época navideña, pero sin el típico y obligado "final feliz" de los cuentos de Navidad.
* Cualquier relato o microrelato que se acerque a la temática de las fiestas huyendo de los tópicos.

Los cuentos deben atenerse a las siguientes BASES:

1. Puede participar cualquier persona que lo desee, con un máximo de dos relatos o microrelatos no premiados anteriormente en ningún otro certamen.

2. Los relatos tendrán una extensión máxima de 10.000 caracteres (con espacios). Unas 4 páginas aprox. con letra Times New Roman, tamaño 12, interlineado doble. No hay extensión mínima.

3. Su temática deberá atenerse a lo expuesto en el párrafo introductorio: relatos o microrelatos que transcurran (al menos en parte) durante las fiestas navideñas y que nos cuenten una historia atípica en este tipo de relatos.

4. Los relatos serán enviados a través del formulario que encontraréis aquí: FORMULARIO PARA ENVIAR RELATOS Y MICRORELATOS AL CERTAMEN

5. PLAZO DE PRESENTACIÓN: hasta 1 de Diciembre.

6. El Jurado, seleccionado por Portaldelescritor, Grupobuho y Canal #Literatura hará público su veredicto el día 10 de diciembre.

7. Se concederán los siguientes Premios: RELATO (O MICRORELATO) GANADOR: El autor/a recibirá un curso de relato online, a su elección de entre los ofertados por Portaldelescritor. FINALISTAS: Se seleccionarán dos relatos o microrelatos finalistas, cuyos autores -al igual que la persona que el primer premiado- podrán participar como colaboradores habituales en el Blog colectivo Literaturate.com Los relatos ganador y finalistas serán publicados en un libro a cargo de la Editorial Grupobuho. Para este libro, además, se SELECCIONARÁN, de entre los relatos y microrelatos participantes, aquellos que, a juicio del jurado, tengan calidad para ser publicados.

8. El hecho de participar en este concurso presupone la total aceptación de estas bases y la renuncia a cualquier reclamación. Cualquier imprevisto será resuelto por la Organización o el Jurado

Portal del escritor

martes, 20 de octubre de 2009

Lectura quincenal

5 imaginaciones
Prólogo de La Celestina

...y el mensaje "oculto" que hay en sus versos acrósticos...

El silencio escuda y suele encobrir
La falta de ingenio y torpeza de lenguas:
Blasón qu'es contrario, publica sus menguas
A quien mucho habla sin mucho sentir.
Como (la) hormiga que deja de ir,
Holgando por tierra con la provisión:
lactóse con alas de su perdición;
LIeváronla en alto, no sabe dónde ir.

El aire gozando ageno y extraño,
Rapiña es ya hecha de aves que vuelan;
Fuertes más qu'ella; por cebo la llevan;
En las nuevas alas estaba su daño.
Razón es que aplique a mi pluma este engaño,
No despreciando a los que me arguyen,
Así que, a mí mismo mis alas destruyen,
Nublosas y flacas, nascidas de hogaño.

Donde ésta gozar pensaba volando,
Oyo de escrebir cobrar más honor,
Del uno y del otro nasció disfavor:
Ella es comida, y a mí están cortando
Reproches y vistas y tachas. Callando
Obstara; y los daños de envidia y murmuros
Insisto remando; y los puertos seguros
Atrás quedan todos, ya cuanto más ando.

Si bien queréis ver mi limpio motivo,
A cuál se endereza de aquestos extremos,
Con cuál participa, quién rige sus remos,
Apolo, Diana o Cupido altivo;
Buscad bien el fin de aquestos qu'escribo,
O de el principio leed su argumento:
Leedlo, veréis que, aunque dulce cuento,
Amantes, que os muestra salir de captivo.

Como el doliente que píldora amarga
O la recela, o no puede tragar,
Métela dentro de dulce manjar;
Engáñase el gusto, salud se le alarga:
Desta manera mi pluma se embarga,
Imponiendo dichos lascivos, rientes,
Atrae los oídos de penadas gentes:
De grado escarmientan, y arrojan su carga.

Estando cercado de dudas y antojos,
Compuse tal fin que el principio desata;
Acordé dorar con oro de lata
Lo más fino tíbar que ví con mis ojos;
Y encima de rosas sembrar mil abrojos.
Suplico, pués, suplan discretos mi falta:
Teman groseros; y en obra tan alta,
O vean, o callen, o no dejen enojos.

Yo ví en Salamanca la obra presente:
Movíme a acabarla por estas razones:
Es la primera, que estó en vacaciones,
La otra inventaria persona prudente;
Y es la final, ver ya la más gente
Vuelta y mezclada en vicios de amor.
Estos amantes les pornán temor
A fiar de alcahueta, ni falso sirviente.

E así que esta obra en el proceder
Fue tanto breve, cuanto muy sotil,
Vi que portaba sentencias dos mil
En forro de gracias, labor de placer.
No hizo Dédalo, cierto, a mi ver,
Alguna más prima entretalladura,
Si fin diera en esta su propia escritura
Cota, o Mena, con su gran saber.

Iamás yo no vide en lengua romana,
Después que me acuerdo, ni nadie la vida,
Obra de'stilo tan alto y subido,
En tosca, ni griega, ni en castellana.
No trae sentencia, de donde no mana
Loable a su autor y eterna memoria,
Al cual Jesucristo reciba en su gloria,
Por su sancta pasión, que a todos nos sana.

Vos, los que amáis, tomad este ejemplo,
Este fino arnés con que os defendáis;
Volved ya las riendas, porque no os perdáis;
Load siempre a Dios visitando su templo;
Andad sobre aviso; no seáis d'ejemplo
De muertos y vivos y propios culpados;
Estando en el mundo yacéis sepultados.
Muy gran dolor siento cuando esto contemplo.

O damas, matronas, mancebos, casados,
Notad bien la vida que aquéstos hicieron;
Tened por espejo su fin cuál hobieron:
A otro que amores dad vuestros cuidados.
Limpiad ya los ojos, los ciegos errados,
Virtudes sembrando con casto vivir;
A todo correr debéis de huir,
No os lance Cupido sus tiros dorados.


"EL BACHILLER FERNANDO DE ROIAS ACABO LA COMEDIA DE CALYSTO Y MELYVEA E FVE NASCIDO EN LA PVEVLA DE MONTALVAN"

El bachiller Fernando de Rojas acabó la comedia de Calixto y Melibea y fue nacido en la puebla de Montalván.

domingo, 18 de octubre de 2009

Concurso de Ghostgirl

4 imaginaciones




Entre todos los que se hagan "Follower" en el Twitter de Ghostgirl ANTES DEL 1 DE NOVIEMBRE DE 2009 (http://twitter.com/ghostgirl_es) y nos dejen una frase relacionada con el libro o sus personajes (del tipo que encontramos al comienzo de cada capítulo de Ghostgirl), sortearemos... ¡¡UN PACK COMPUESTO POR GHOSTGIRL + GHOSTGIRL, EL REGRESO FIRMADOS POR TONYA HURLEY!!


(Sólo se puede participar una vez por persona. El ganador lo anunciaremos el 2 de noviembre en la web y en las redes sociales)

Tonya Hurley viene a España

3 imaginaciones

Tonya Hurley, la autora de Ghostgirl visitará España la semana que viene, coincidiendo con la salida del segundo libro: Ghostgirl: El regreso.



Las cuantro presentaciones serán a cargo de Javier Ruescas, autor de Encantamiento de luna

Los eventos se llevarán a cabo en las siguientes fechas y lugares:


MADRID

-23 de octubre: FNAC Callao - 19:00H


-24 de octubre: Casa del Libro (C/Alcalá (metro Goya)) - 19:00H


BARCELONA


-26 de octubre: FNAC L'Illa - 19:00H

-28 de octubre: Librería Bertrand - 18:00H

lunes, 12 de octubre de 2009

Montaraces. La tierra del hielo

3 imaginaciones


Montaraces. La tierra del hielo

John Flanagan



Will y Evanlyn van rumbo a Skandia, prisioneros del temible capitán Erak, a bordo de uno de sus barcos. Halt ha jurado rescatar a Will y hará cualquier cosa para cumplir su promesa, incluso desafiar a su rey. Expulsado del Cuerpo de Montaraces, Halt inicia su viaje en compañía de Horace y, por el camino, se verán constantemente amenazados por caballeros sin feudo dedicados al pillaje.¿Llegarán a tiempo para salvar a Will de una vida de esclavitud?


Datos técnicos

Páginas: 360
Fecha de publicación: 20/5/2009
Género: Novela
Colección: Montaraces
Precio: 14.50 €
ISBN: 978-84-204-7304-8

viernes, 9 de octubre de 2009

Nobel de Literatura

2 imaginaciones

Este año, la rumana-alemana Herta Müller, 20 años después de la caída del muro de Berlín, ha recibido el premio más prestigioso y mejor dotado de la literatura. Ese dato sobre el muro es importante, ya que ella es una escritora nacida y crecida al otro lado del telón de acero. Una autora que tuvo que escapar de su país perseguida y amenazada por la Securitate, la temible policía secreta del régimen comunista.


A pesar de las muchas obras que ha escrito, sólo podemos disfrutar de dos de ellas en castellano:

- En tierras bajas (Siruela). Una niña analiza el ambiente opresivo de un pueblo en 15 relatos.
- El hombre es un gran faisán en el mundo (Siruela). Novela corta sobre una comunidad rural rumano-alemana.

domingo, 4 de octubre de 2009

Lectura quincenal

3 imaginaciones
De corpore insepulto, de Juan José Millás

1.

En las horas de niebla,
los transeúntes dudan sobre el brillante asfalto,
tienen los automóviles la pintura empañada;
la humedad se resume en las ventanas amarillas
de las primeras oficinas. Los lugares públicos
no han despertado todavía. Está la calle
limpia: la lluvia la lavó durante
una madrugada insomne de golpear
en las persianas y chorrear sobre los patios interiores.
Hoy no se apagarán las luces por la huelga.

3.

En esta hora de humillación parece
el aire un animal enfermo. Tal
es la enfermedad, tal es el peso
de cuanto en él se mueve, que una hoja
desprendida de un árbol quebraría
la piel del pavimento. Mas no hay árboles. No hay árboles,
ni tierra, ni otro abismo
que la implacable y criminal persecución
dibujada en el laberinto de mi vida
por el sonido negro de sus botas.

domingo, 27 de septiembre de 2009

De la vida de las marionetas

1 imaginaciones


FICHA TÉCNICA

De la vida de las marionetas de I. Bergman

Dirección: Jaroslaw Bielski.
Reparto: Antonio Valero, Socorro Anadón, Gabriel Garbisu, Raúl Chacón y Lorena Roncero.

SINOPSIS

En una obra casi de intriga, con tintes psicológicos y humor inteligente Bergman nos introduce en el mundo de Peter y Katerina, una pareja de alrededor de 50 años, que de pronto se tienen que enfrentar con la terrible sensación de haber desperdiciado su vida en las apariencias, descuidando por completo su vida espiritual y emocional.
Bergman destapa de manera despiadada el sin sentido de esa renuncia de uno mismo a favor de lo que se “debe” y no lo que se “quiere” hacer, a favor de lo que se “tiene” y no lo que se “es”, ese desasosiego, que en un momento determinado estalla con una crisis existencial, que obliga a plantearse seriamente las preguntas esenciales sobre el sentido de nuestras vidas. En esta obra Bergman lo hace, mostrando personajes que luchan por encontrar su identidad perdida enfrentándose con los esquemas de una sociedad deshumanizada y violenta, queriendo encontrar su propio camino hacia la felicidad, que tanto les preocupa.

OPINIÓN

Muchas veces hemos leído en el periódico la siguiente noticia: "Hombre mata a su mujer por causas aún desconocidas y, acto seguido, se suicida". ¿Qué es lo que pensamos cuando leemos esto? Es algo duro de leer y, probablemente, nos deja un mal sabor de boca. Pero, aún más duro es verlo representado en teatro, en un teatro pequeño, en el que la acción sucede como si nosotros, los espectadores, estuviéramos en ella.
Esto es lo que consiguen los cinco actores de la sala Réplika. Muestran la crudeza del ser humano cuando se obsesiona por algo. Peter Egerman (Antonio Valero) es un hombre que acostumbra ir al psicólogo, Mogens, quien es además su amigo, o al menos pretende serlo. Un día acude a él y le dice que quiere matar a su mujer. Mogens (Gabriel Garbisu), entonces, llama a Katarina (Socorro Anadón), la mujer de Peter, y le dice que tiene que hablar con ella. Cuando se reunen, se descubre que ellos dos están teniendo una pequeña aventura. Sin embargo, Katerina quiere a su marido. Y eso no es todo, Katerina tiene a un ayudante homosexual, el cual está enamorado de Peter y trata de hacer algo para alejarlo de Katerina, cuando supuestamente es amigo de esta última.
Con todo esto, quiero ilustrar la complicada trama de la obra que, sin pies ni cabeza, se desarrolla de una manea extraordinaria.
Desde mi punto de vista, éste es un argumento que trata de ilustrar la mente absurda que tenemos los seres humanos, la mente manipuladora. Siempre queremos lo mejor para nosotros y no nos importa absolutamente nada a quién haya que llevarse por delante para lograr nuestro fin.
Se podría destacar perfectamente la actuación de los cinco ya que, sea más o menos importante su papel en la trama, su presencia es necesaria y sus personajes están muy bien logrados. De Valero se puede destacar sus nervios perfectamente perfilados y su expresión tenebrosa del final; de Anadón, sus impecables cambios de humor; de Garbisu, los detalles que hacían al personaje más real (como el hecho de que limpie sus gafas mientras habla, que escriba, etc.); de Chacón, su dominio para conseguir que su personaje se vea que es homosexual desde el primer momento en que sale a escena, incluso antes de decir que es gay; y de Roncero, su valor y templanza al aparecer desnuda en escenas de mucha violencia.
Por último, cabe destacar la magnífica puesta en escena. El escenario cuadrado con puertas coredizas y un par de muebles transparentes consiguen transformar la escena siete veces distintas (la calle, la oficina de Mogens, la casa de Peter y Katarina, la oficina de Peter, el bar, la casa de Tim -Chacón-, y otro bar).
Sin duda, a pesar de su dureza, una obra que merece la pena ver por su dirección y el trabajo de los actores, además de por el argumento.

Puntuación del teatrómetro:

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Imágenes del montaje



*Imágenes tomadas de www.replikateatro.com*

sábado, 26 de septiembre de 2009

V Concurso de relatos de Yo leo Fantástika

2 imaginaciones
Con motivo de la próxima publicación de Réquiem, la tercera y última entrega de La puerta oscura, de David Lozano, SM regala 2 ejemplares de EL MAL, firmados por su autor

V Concurso de Relatos Yo leo Fantástika:

La Puerta Oscura II: El Mal

Colabora la editorial SM




Y ahora, las bases del concurso :D

1.- Podrán participar todas las personas que quieran, sin distincción de edad, pero que residan en España.

2.- El concurso será de relatos, concretamente de relatos de terror e intriga. El mínimo será de 5 hojas de word a espaciado 1,5 letra Times New Roman 12. El máximo será de 10 páginas de word, mismo espaciado misma letra. Sólo se admitirá un relato por concursante.

3.- El tema el relato será: Invocación. El relato irá enfocado en la invocación de fantasmas, para ello deberá de aparecer, al menos una vez, la palabra ouija. (o güija, da lo mismo) PodEis escribir lo que querAis, siempre y cuando hagáis referencia a una sesión de espiritismo, por ejemplo, unos adolescentes que juegan a la ouija. El relato ha de ser de terror, intriga, suspense... No es necesario que os centréis en la invocación, podeis escribir lo que sucede después de jugar a la ouija... ¡¡Imaginación e invocaciones al poder!!

4.- El plazo de presentación comenzará el 30 de Septiembre de 2009 y terminará el día 15 de Octubre a las 00.00 horas. Los ganadores se dirán públicamente el 19 de Octubre a lo largo del día en este blog. Si tuviera que cambiar la fecha, os avisaría ;)

5.- El jurado estará compuesto por dos personas, como siempre una de ellas seré yo.

6.- Los relatos se enviarán a la dirección del blog yoleofantastika@gmail.com indicando en el asunto "Concurso El Mal". El relato irá adjuntado en un archivo .doc o .docx . Vuestros datos personales no serán necesarios hasta el día del fallo, así guardamos el anonimato. Es obligatorio ponerle un título al relato.

7.- Habrá un premio para los dos mejores relatos. Estos dos mejores relatos se llevarán el libro La Puerta Oscura: El Mal, de David Lozano, firmado por el autor.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Lectura quincenal

8 imaginaciones
Un minuto, una eternidad


~ Prólogo ~

La sangre goteaba con lentitud y ya empezaba a formar un charco en el suelo cuando logró mover los dedos.
¿Qué había pasado? Era incapaz de hilar dos pensamientos seguidos, mucho menos recordar lo que había ocurrido. Intentó abrir los ojos pero sentía el izquierdo algo hinchado. Alcanzó a vislumbrar entre las pestañas un cristal rallado, el retrovisor que seguía burlonamente en su sitio y el airbag desinflado ya. Quiso moverse pero el cinturón de seguridad la tenía bien abrazada con su único brazo negro y largo.
Le dolía todo. Solo podía pensar en eso.
En eso y en el accidente.
Una luz, muy potente. Algo se le había tirado encima en mitad de la calle, otro vehículo que iba a demasiada velocidad y se salió de su carril.
Oía las sirenas de la policía y las ambulancias. Alguien hablaba junto a ella. Trató de girar la cabeza y decir que estaba bien pero no podía mover el cuello. Solo alcanzó a boquear en busca de más aire. Unas manos amables trastearon con el cinturón hasta que con un leve “clic” logró soltarlo y su cuerpo cayó contra unos brazos humanos y cálidos. No podía mover las piernas. El pánico la inundó. No podía moverlas. ¿Se habría quedado paralítica? ¿Seguían allí? No lograba mirar hacia abajo para comprobarlo y el pánico crecía y crecía.

Luego todo fue oscuridad. Y, después, un minuto, una eternidad, después… luz.


Para leer más, pinchad aquí"

martes, 15 de septiembre de 2009

Premios para el blog...

1 imaginaciones
¡Sí, sí! Aunque parezca mentira, hemos recibido unos premios... :D

Concedidos por Yo leo fantástika








Mis premiados...
-> Con la punta de los dedos
-> PrimeTime
-> Es todo tuyo
-> La risa del sol

lunes, 7 de septiembre de 2009

Lectura quincenal

4 imaginaciones
Historias de Eilidh: Las puertas secretas

Lucía González Lavado


INTRODUCCIÓN

La oscuridad se cernía sobre Corín. De nuevo, tras tres años de calma, aquellas terribles pesadillas volvían a hacer acto de presencia, pero ahora estaba dispuesta a adelantarse a aquello que el futuro le deparaba. Sin dudarlo, empezó a caminar.
Poco a poco la vista se le fue acostumbrando a la oscuridad. Se encontraba en el interior de una gran casa, el suelo de madera crujía bajo sus pies y un largo pasillo se extendía ante ella.
El corazón le palpitaba con frenesí, las manos le sudaban ligeramente y sus piernas amenazaban con hacerla caer. Conforme avanzaba su respiración se agitaba mucho más y el brazalete, esa joya que tres años atrás se había adherido a su brazo derecho como si fuera un órgano más de su cuerpo, le ardía. Se lo sujetó, acariciando el frío objeto de líneas plateadas que se entrecruzaban hasta casi alcanzar el codo, y que iba adornado por bonitos cristales en distintos colores. Sin duda, a ojos de cualquier persona, era un brazalete precioso, pero para quienes sabían qué era en realidad, se trataba de un arma de doble filo.
Corín gimió. Las punzadas aumentaban y cayó al suelo. De repente una risilla la hizo mirar al frente; allá donde su vista no alcanzaba, había algo más y entonces advirtió un movimiento.
Una persona muy pequeña se movió hacia la izquierda y tiró de las negras cortinas dejando entre ver algo de luz cayendo sobre él: era un niño que no tendría más de seis años. ¿Qué hacía un niño tan pequeño en un mundo que pertenecía al Clan de las Brumas?, ¿a un grupo de personas dotadas de excepcionales poderes, pero también de corazón marchito?
El niño volvió a emitir otra risilla y corrió.
Corín, con mucho esfuerzo se puso en pie y lo siguió, tirando a cada paso de los cortinales que quedaba a su izquierda dejando que la luz se filtrara. Su atención estaba tan pendiente en el niño que no miraba el exterior y no se había percatado que en el patio trasero de ese lugar, un gran número de encapuchados empezaban a reagruparse.
Finalmente el pequeño se detuvo. Ya no había donde huir, el juego había terminado.
Corín pensaba tranquilizarlo, hablar con él. Debería estar asustado, tenía que ser prisionero. Únicamente debía conocer una pista sobre ese lugar e iría a rescatarlo, para eso servían las premoniciones y además en esta ocasión se encargaría de matar a todos aquellos que creía extintos. Pero cuando se dispuso a hablar, el niño se asomó demasiado a una ventana.
—¡No! —espera—. ¡Ten cuidado, podrías caer y hacerte daño!
El crío mostró terror y de repente una mano surgió de una sombra que lo empujó.
Cuando Corín llegó a la ventana lo encontró mal herido.
Con mucho cuidado y ayudándose de las lianas que casi cubrían toda la casa, bajó hasta él. Arrodillada a su lado observó su herida y posó su mano en su frente. En ocasiones miraba por encima de su hombro. Se sentía observada y percibía que a su alrededor estaba ocurriendo algo más que escapaba a sus sentidos… eso, lo que sucedía, no era una premonición como tantas veces había vivido, resultaba mucho más real…, pero eso no podía ser, o quizá sí.
De repente una mano se cerró sobre la suya. Sin percatarse de ello había sanado la herida del chico, éste se había aferrado con fuerza a su brazalete provocando que le quemara más que nunca.
Entonces, de las sombras emergieron encapuchados a la vez que el suelo temblaba. Bajo Corín se abrieron grandes grietas, la chica pensaba que iba a caer cuando de las aberturas emergieron dos garras que la tomaron de la cintura.
Poco a poco esa criatura fue brotando. Cuanto más contacto tenía Corín con él, más débil se volvía, algo que también le ocurría al ser. Era un engendro de piel rojiza, muy fuerte, dotado de gran musculatura y alas negras como el carbón. Poderosos cuernos rompían en su abultada cabeza y su mandíbula se abría haciendo gestos de dolor. Era como si el mero contacto con la chica le quemara, pues humo surgía entre ambos.
Corín presintió que eso se debía al brazalete, al poder purificante que ella emanaba; sin embargo, su cautivo no la soltaba. Forcejeó a pesar de su débil estado, pero todos sus movimientos fueron frustrados por un intenso dolor que acometió todo su cuerpo. Con los ojos a rebosar advirtió en el niño de mirada gris, fría como el hielo, fija en la joya, allá donde sus manos lo manipulaban y tiraban de uno de los cristales.
—¡Para, por favor! No lo hagas, no está bien. Yo te libraré de ellos, pero no toques los cristales.
El niño sonrió y desincrustó el cristal. Al instante fue absorbido por una gran nube negra.
El demonio rojizo dejó caer a Corín que se encogió sobre sí misma. Sentía movimiento a su lado, gente que se acercaba y estaba segura que eso no era una premonición, que era real, que de alguna manera había sido trasportada a ese lugar e iba a morir allí.
Entonces recibió una fuerte patada en el estómago que la hizo girar quedando boca arriba. Entre las lágrimas reconoció a un enemigo que ya osó quitarle una de las piedras: Medianoche.
Era un hombre alto, delgado, muy pálido. Todos los huesos de su rostro quedaban marcados y sus ojos eran tan negros como el carbón.
Corín, en un movimiento instintivo protegió la joya de su brazo, cuando al fin vinieron las plumas. El cielo fue surcado por su caballo alado, su protector; el que además poseía un cuerno de gran poder y del que todos huían.
Con esa imagen, la de Liseli, surcando los cielos de un mundo gobernado por una luna roja, que a su vez, poseía tres astros amarillos que giraban sobre ella, se desvaneció del lugar.

1er concurso del blog de Lucía González

2 imaginaciones
BASES DEL CONCURSO DE HISTORIAS DE EILIDH II



El primer concurso del blog donde se sortea un ejemplar de mi libro: Historias de Eilidh II. Las Puertas Secretas publicado por Ediciones Nostrum. El libro irá firmado por la autora, es decir por mí.

Las bases son muy sencillas.

—El concurso es de ámbito español debido a lo costoso que es enviar un libro fuera de España. También pueden participar lectores de Islas Canarias y Baleares.

—El plazo empieza hoy, sábado 5 de septiembre y acaba el 5 de octubre.

—La pregunta del concurso es muy sencilla, ¿cómo se llama el caballo alado que domina Corín? Tenéis a vuestra disposición el primer capítulo del libro, el cual os recomiendo que leáis para la resolución de la pregunta.

Introducción y primer capítulo de Historias de Eilidh II. Las Puertas Secretas

—Entre los que acertéis se hará un sorteo donde se reunirán todos los nombres y se elegirá uno al alzar.

—Debéis enviar vuestra respuesta a: lucia_lgl@hotmail.com Por favor, escribid en asunto “Para concurso Historias de Eilidh”

Cualquier duda hacédmela saber por e-mail o dejando vuestra duda en los comentarios.
También os agradeceré que anuncies el concurso en vuestro blogs para que más lectores tengan la oportunidad de ganar un ejemplar de Historias de Eilidh II. Las Puertas Secretas.

domingo, 6 de septiembre de 2009

PREMIO JORDI SIERRA I FABRADE LITERATURA PARA JÓVENES

0 imaginaciones
(Convocatoria para 2010)

La Fundació Jordi Sierra i Fabra, en colaboración con el Grupo SM, ambos con implantación en España y Latinoamérica, convoca el Premio Literario Jordi Sierra i Fabra 2010 para jóvenes con el objeto de estimular en los estudiantes españoles y latinoamericanos el placer por la creación literaria y el amor por la palabra escrita, a través de obras que reflejen valores universales de paz, amor, concordia y respeto, con los que contribuir a crear un mundo mejor, lleno de esperanza, en el que los libros tengan un papel esencial y crezcan de forma constante nuevas generaciones de autores. Este premio se concederá de acuerdo con las siguientes

BASES:

1 - Podrán optar al premio todos los jóvenes menores de 18 años que lo deseen, sea cual sea su nacionalidad o procedencia, siempre que las obras que se presenten se ajusten a lo descrito en estas bases y mantengan el espíritu que impulsa el Premio, estén escritas en el idioma castellano, sean originales, inéditas y no hayan sido premiadas anteriormente en ningún otro concurso o presentadas a un premio por fallar en las mismas fechas. Para esta convocatoria, se considerará aptos a todos los jóvenes que el 10 de septiembre de 2009, incluido este día, no hayan cumplido 18 años.

2 - La extensión de las obras será de un mínimo de 50 páginas y un máximo de 180, tamaño DIN A4 (210 x 297 mm) claramente mecanografiadas en un cuerpo 12 o superior, por una sola cara, numeradas y que contengan entre 30 y 35 líneas escritas por página. No se aceptarán obras hechas a mano ni con ilustraciones salvo que sean mapas o detalles necesarios para la comprensión del relato. Deberán enviarse dos ejemplares impresos, con las páginas numeradas, encuadernados o cosidos, y una copia en disco CD (sistema word). Cada original irá firmado en su portada con seudónimo (título de la obra y seudónimo del autor), siendo obligatorio adjuntar sobre cerrado con el mismo título de la novela y el seudónimo claramente escrito en él. En el interior del sobre, se incluirá una hoja con el nombre, apellidos, fecha de nacimiento, dirección personal completa con código postal, teléfono de contacto y correo electrónico (en caso de tenerlo), así como una fotocopia del DNI. Sólo se admite una obra por cada autor/a. La ausencia de cualquier dato puede llevar a la descalificación de la novela.

3 - Las obras presentadas al premio serán de narrativa, temática libre, pudiendo optar el concursante por cualquier formato o género, novela única o conjunto de relatos o cuentos, categoría infantil o juvenil. Se valorarán la calidad literaria y las dotes creativas del autor/a. Todas las obras deberán tener un final, por lo cual quedan excluidas primeras partes de trilogías o novelas con segundas partes que no pueda leer el jurado.

4 - Los originales, indicando en el sobre "Para el Premio Literario Jordi Sierra i Fabra", se remitirán a la siguiente dirección: Fundació Jordi Sierra i Fabra, c/ Johann Sebastian Bach nº3, 08021 Barcelona, España

5 - Una vez hecho público el fallo, los originales no premiados y sus copias serán destruidos sin que quepa reclamación alguna en este sentido. Así mismo, no se mantendrá correspondencia sobre ellas, ni durante los meses previos ni posteriores a la proclamación de la obra vencedora. La entidad organizadora no se hace responsable de las posibles pérdidas o deterioros de los originales, ni de los retrasos o cualquier otra circunstancia imputable a correos o a terceros que pueda afectar a los envíos de las obras participantes en el Premio.

6 - El plazo de admisión de originales se cerrará el 10 de septiembre de 2009. Se aceptarán los sobres que habiendo llegado después de esa fecha, hayan sido enviados antes de ella, según conste en el matasellos o en el recibo de la mensajería. Los envíos que no cumplan este requisito y lleguen fuera de plazo no entrarán a concurso. Por el hecho de concurrir al Premio, los autores aceptan las estas bases y se comprometen a no retirar la obra una vez enviada. Así mismo, implica la ausencia de compromisos editoriales previos o simultáneos para la obra presentada al concurso. Desde el mismo momento de dicho envío y hasta el fallo final, la obra no podrá aparecer en ningún blog o página de Internet.

7 - El jurado será nombrado por la Fundació Jordi Sierra i Fabra y estará formado por especialistas en literatura en sus distintas parcelas, siendo dos de sus miembros parte de las entidades convocantes. Su composición no se hará pública hasta el momento de la concesión del Premio.

8 - El fallo del jurado será inapelable y se hará público entre los meses de febrero y marzo de 2010, reservándose la entidad organizadora el derecho a modificar esta fecha a su conveniencia. La entrega se hará en un acto organizado a tal fin por la Fundación Santa María, en fecha a determinar oportunamente, al que deberá asistir el autor/a premiado/a en compañía de un responsable familiar.

9 - El premio no podrá ser declarado desierto. Se concederá a una única obra vencedora y se establecerá una Lista de Honor con las que hayan resultado finalistas para destacar así mismo a los restantes candidatos/as. El jurado estará facultado para resolver toda cuestión de su competencia que no hubiera quedado establecida de forma explícita en estas bases.

10 - A) Se establece un único Premio, indivisible, dotado con la cantidad de Tres Mil Euros (3.000) y aportado por la Fundació Jordi Sierra i Fabra. La concesión del premio lleva incluida la edición, por parte de Ediciones SM, de la obra premiada y su comercialización en España y en los países latinoamericanos en los que esté implantada la editorial. Con el fin de facilitar la lectura, el lenguaje de la obra se podrá adaptar al de los distintos países latinoamericanos donde se vaya a comercializar.
B) El importe del premio se computará a cuenta de los derechos de autor que se estipulen en el contrato de edición. Este contrato se suscribirá de acuerdo con los términos expuestos en las presentes bases y en la Ley de Propiedad Intelectual. Superada esta cifra, el autor/a percibirá un 5% de derechos y la Fundació Jordi Sierra i Fabra otro 5% del 10% total de derechos posteriores, así como la mitad de las ventas que pudieran hacerse en otras lenguas o ediciones del libro, de forma que el/la premiado/a contribuirá así mismo a la ayuda y formación de otros nuevos autores jóvenes, implicándose en la labor de la Fundació Jordi Sierra i Fabra.
C) En el caso de que el autor/a sea menor de edad en el momento de recibir el importe del premio, éste y las posibles regalías anuales posteriores será ingresado en una cuenta corriente a su nombre, comprometiéndose los representantes legales del premiado, en su caso, a destinar el importe íntegro del premio para el desarrollo, formación y educación de éste, no pudiéndo aplicarlo a fines distintos a los anteriormente citados.

11 - El autor/a de la obra ganadora cede a Ediciones SM el derecho exclusivo de explotación de la misma en todas sus modalidades, para todo el mundo y para el plazo máximo de duración establecido por la legislación vigente. Así mismo, el ganador/a se compromete a participar personalmente en los actos de presentación o promoción de su obra que la editorial considere adecuados y de acuerdo con sus posibilidades.

12 - Ediciones SM se reserva un derecho de opción preferente para publicar cualquier novela presentada al Premio que, no habiendo obtenido el mismo, sea considerada de su interés, previa suscripción del correspondiente contrato con sus autores y de acuerdo con apartado 10-B de estas bases.

Barcelona, marzo de 2009.

jueves, 3 de septiembre de 2009

El blog cambia de cara...

4 imaginaciones
¡¡Bienvenidos al nuevo blog!!

Por fin, y después de darle muchas vueltas, y, sobre todo, gracias a una amiga que me ayudó muchísimo, el blog cambió de aspecto.

¿Os gusta este nuevo look?

3/09/09

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Concursos literarios

4 imaginaciones
Estreno esta sección con...


III Concurso de Relatos Yo Leo Fantástika

con la colaboración de Ediciones Ámbar



(Bases publicadas en http://yoleofantastika.blogspot.com/2009/08/iii-concurso-de-relatos-ylf.html)

Bases:

1. Podrán participar todos aquellos que quieran, sin distinción de edad, pero que residan en España.

2. El concurso será de relatos, siendo el máximo 6 páginas de Word, letra Times New Roman 12, espaciado 1,5, y el mínimo 2 páginas de Word, misma letra y espaciado. Los relatos tendrán los siguientes márgenes: 3cm derecha y 3cm izquierda. Es importante cumplir esta base para no ser descalificados. Sólo se admitirá un relato por persona.

3. El tema del relato será “Leyendas”. Leyendas basadas en el pasado de los bardos y Edil-Amarandh (Tenéis información aquí: http://librosdepellinor.wordpress.com/sobre-annar-y-los-siete-reinos/ estilo ) Podéis usar estilo como “leyendas de fantasía épica” que igual os resulta más fácil por este nombre. En resumen, tendréis que escribir una leyenda sobre los bardos y Edil- Amarandh como si fuese una leyenda de fantasía épica (de la fantasía de siempre, ya sabéis)


4. El plazo de presentación comienza el 1 de Septiembre de 2009 y finaliza el 31 de Diciembre de 2009 a las 00.00 horas. En el mes de Enero se leerán los relatos y se dará a conocer el nombre del ganador el 25 de Enero de 2010 a lo largo del día en este mismo blog. Si surgiera algún cambio de fechas en cuanto a nombrar a los ganadores, se os avisaría con antelación, por supuesto.
5. El jurado estará compuesto, como siempre, por dos personas, una de ellas una servidora.

6. Los relatos se enviarán a la dirección del blog yoleofantastika@gmail.com . Es importante que en el asunto pongáis claramente “Concurso Leyendas”. Adjuntaréis el relato (con el título por favor) en una extensión .doc , como siempre, vuestros datos personales no serán necesarios hasta el día del fallo (o unos días antes si lo tenemos muy seguro), así mantenemos la privacidad de los datos. Por favor, el relato que esté bien adjuntado con su título, esto es muy importante.

7. Los premios serán los siguientes:

-Primer premio: El Don: Libros de Pellinor (libro) + El Enigma: Libros de Pellinor + Éxodo + 1 póster

-Segundo premio: El Don: Libros de Pellinor (libro) + Éxodo + 1 póster

-Tercer premio: El Don: Libros de Pellinor (libro)+ 1 Póster


Y puede haber la posibilidad de una publicación (en formato digital seguramente) de un libro con los 10 mejores relatos que recibamos en este concurso.

8. Como última base, como siempre, no es obligatoria, pero se os agradecería un montón que hicierais publicidad de este concurso y/o os hicierais seguidores del blog.


Ficha completa del libro


Libros de Pellinor I: El Don,
de Alison Croggon




Título: Libros de Pellinor I: El Don

Autor: Alison Croggon

ISBN: 9788493678494

Editorial: Ediciones Ámbar

Páginas: 623 páginas

Precio: 19.00€

Sinopsis:

Siguiendo la estela de la fantasía épica más tradicional, descubrimos en «Los libros de Pellinor» una increíble saga que tiene como principal protagonista a una joven que está en posesión de un extraño don y cuyo destino es utilizarlo para salvar su mundo del terrible mal que lo acecha.

Maerad es una esclava que vive en un poblado miserable al que la llevaron siendo una niña pequeña tras la muerte de sus padres por culpa de la guerra. Ella desconoce todavía que ha heredado un poderosísimo don y que desciende de la famosa familia de los bardos de la Noble Escuela de Pellinor, gracias a lo cual es capaz de ver el mundo de una forma completamente distinta a la habitual. Sólo será consciente de su identidad y del extraordinario destino que le espera cuando Cadvan, uno de los grandes Bardos de Lirigon, dé con Maerad para iniciarla en el largo camino que se abre ante ella. Maerad y su misterioso maestro emprenderán un viaje lleno de peligros e incertidumbres atravesando tierras desconocidas donde las fuerzas de la oscuridad ejercen su poder e imponen un terror sobrenatural.

En esta primera entrega de la saga de «Los libros de Pellinor», Alison Croggon abre el camino de un viaje narrativo lleno de prodigios y hace de Maread y de su increíble don la protagonista de un relato épico tan hermoso como inolvidable.
Bajo la forma de una nueva traducción de un texto muy antiguo, El don nos traslada al mundo complejo y riquísimo de Annar, un universo legendario que está a la espera de ser descubierto.


2/09/09

miércoles, 26 de agosto de 2009

A veces, la familia ahoga...

1 imaginaciones
Nada, de Carmen Laforet


Sinopsis

Andrea llega a Barcelona para estudiar Letras. Sus ilusiones chocan, inmediatamente, con el ambiente de tensión y emociones violentas que reina en casa de su abuela. Andrea relata el contraste entre este sórdido microcosmos familiar -poblado de seres extraños y apasionantes- y la frágil cordialidad de sus relaciones universitarias, coentradas en la bella y luminosa Ena. Finalmente los dos mundos convergen en un diálogo dramático.

Comentario y opinión

Esta novela me la terminé ayer y debo decir que me ha dejado impresonada. A pesar de pensar "uff... este libro será un rollete", estaba dispuesta a leérmelo.
Sin embargo, me ha dado una grata sorpresa.
Es un libro triste e incluso deprimente, pero, aunque haya cosas algo exageradas a mi ver, recoge perfectamente el ambiente de una familia en crisis, una familia que se derrumbó hace tiempo... Los personajes que más me han llamado la antención han sido:

Gloria: Parece que tiene como dos personalidades. Por un lado está la mujer que es maltratada y sumisa y callada. Pero por otro, está una joven bastante superficial en determinadas ocasiones, cuando no hace más que repetir si es bonita. Y sin embargo, yo creo que lo hace para olvidarse de lo que ealmente ocurre. Para conseguir alguna alegría. De todas maneras, es uno de los personajes que más me desconciertan, a pesar de que su personalidad está totalmente definida; es difícil de comprender.

Ena: Al principo parece ser la chica perfecta, sin problemas y hasta arriba de pretendientes. Luego, aparece Jaime en su vida y se hace íntima de Andrea. Y, finalmente, su vida da un giro de 180º cuando conoce a Román. Y es más... No se deja manipular como lo hzo su madre, sino que juega con él, de la misma manera que él ha jugado con todas las mujeres anterirores. Su comportamiento se vuelve más que perverso. Sin embargo, finalemente todo vuelve a la normalidad cuando ella descubre como hacerse de nuevo con una situación que se le había ido de las manos.

Andrea: Por supuesto, ella es el alma del libro, puesto que todo es contado bajo su punto de vista. Es uno de los personajes femeninos más complejos que he visto. Es más, ella sufre cambios notables, deendiendo de la parte del libro en la que estés.En la primera, acaba de llegar a Barcelona, a su pobreza. Se ve ahogada por su tía Angustias y no sabe cómo escapar. Además, comienza a sentir admiración por su tío Román.En la segunda, es libre, ya que Angustias se va a un convento. Sn embargo, su libertad la lleva a la miseria, ya que no sabe ahorrar (lo que le da un toque muy realista). Aquí su amistad con Ena se pofundiza hasta romperse cuando su amiga comienza a verse con su tío, y Andrea comienza a sentir repulsión por élY, por último, en la tercera, Andrea se ve forzada a asumir demasiados hechos, demasiadas confesiones... Primero, la historia increíble de la madre de Ena, que la habla en una cafetería con el corazón en un puño. Luego, la muerte de Román, su suicidio. Después, la historia de Ena y sus ganas de que ambas vuelvan a ser amigas de nuevo. Y, por último, la ira de Juan, el marido de Gloria y hermano de Román, que se queda desvalido y fuioso tras la muerte de su hermano.

Luego, hay otos personajes clave, como la abuela, que se ha ido pudriendo con el tiempo y que trata de apaciguar las continuas discusiones de la casa; Antonia, la criada, que, aunque a nadie le cae bien, es un elemente fundamental en esa familia, siempre se entera de todo, y está enamorada de Román y su perro, Trueno; Román, uno de los tíos de Andrea, que, como el dice, tiene a la familia en sus manos. Es un hombre ya decrépito, sin amigos de verdad, que sólo encuentra salida en sus maldades hacia su hermano, su mujer Gloria (por la que siente deseo), hacia el resto de su familia, e incluso hacia Ena.

Sin duda es un libro que te llega muy dentro y que recomiendo sinceramente.

26/08/09

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